Cáritas recibe en un mes tres toneladas de alimentos tras su petición de ayuda
Colectivos como los trabajadores de la prisión de Puerto 3 o diversos centros educativos y hermandades se han volcado con la entidad, que ya puede afrontar con mayor tranquilidad los meses de verano
Cuando Cáritas pide ayuda, es porque las cosas están realmente mal. Y si Cáritas pide ayuda, sabe que puede contar con la solidaridad de muchos portuenses. Y así ha sido también en esta ocasión, tras el último SOS lanzado por la entidad parroquial a mediados del pasado mes de mayo, alertando de la crítica situación por la que estaban pasando muchas familias, que acuden cada semana a las distintas parroquias en busca de alimentos con los que afrontar sus necesidades básicas.
El pasado mes de mayo el coordinador local de Cáritas, José Serrato, pedía a los portuenses que colaboraran con la entidad en la medida de sus posibilidades, ya que tras una intensa campaña navideña y un duro comienzo de año, las reservas de alimentos habían mermado considerablemente. Tan solo en el primer trimestre del año las parroquias adscritas a Cáritas ayudaron a cerca de 1.800 familias, una cifra altísima comparada con las de años anteriores.
Algo más de un mes más tarde, el llamamiento de Cáritas ya tiene resultados visibles, de la mano de distintas donaciones de alimentos y dinero en metálico realizadas por distintos colectivos y entidades de la ciudad, además de otras aportaciones a título particular, como la de una persona que cada año celebra su cumpleaños invitando a cerca de cien personas, y este año, a través de un correo electrónico, les advirtió que en lugar de un regalo, quería que todos los invitados destinaran el importe del mismo a la cuenta de Cáritas.
Ayer mismo llegaba a las instalaciones de la parroquia del Carmen y San Marcos, donde se centraliza la recogida de alimentos de Cáritas, un cargamento con 610 kilos de productos no perecederos aportados por trabajadores y colaboradores de la prisión de Puerto 3, una ayuda que llega como agua de mayo para la ONG y que se suma a las aportaciones de otros colectivos como el colegio Marqués de Santa Cruz y el IES Javier de Uriarte (200 kilos de alimentos), la hermandad de los Afligidos (que acaba de donar 120 kilos y entregó otros tantos hace pocas semanas), el colegio y el IES de Valdelgrana (con 220 kilos de alimentos aportados), así como una donación en metálico de 2.020 euros realizada por el centro educativo Safa-San Luis, que ha sido ya invertida en la compra de 1.750 kilos de alimentos como aceite, azúcar, garbanzos, lentejas y alubias.
Con todas estas ayudas, que suman más de tres toneladas de alimentos, los responsables de Cáritas respiran ya para afrontar el verano con una mayor tranquilidad, ya que con estas provisiones, junto al cargamento que esperan recibir del Banco de Alimentos, podrán atender las necesidades de las numerosas familias que cada semana acuden a sus puertas.
"Todas las ayudas son importantes", explica el coordinador local de Cáritas, que agradece a los portuenses su solidaridad y su rápida respuesta al último llamamiento realizado.
Las familias que acuden a Cáritas en busca de ayuda no cumplen hoy en día el perfil que podía ser habitual hace unos años, sino que familias muy normales de clase media, que se han visto azotadas por el fantasma del paro, se están viendo obligadas a pedir este tipo de ayuda, algo que nunca hubieran pensado tener que hacer.
También muchos pensionistas se están convirtiendo en el pilar económico de sus familias, con casos en los que de sus pequeñas pensiones viven familias enteras cuyos miembros se han quedado en el desempleo. Como dice José Serrato, "no son pobres, sino familias y personas empobrecidas" que han sido víctimas de las circunstancias económicas y laborales.
Las pasadas Navidades, Cáritas se vio obligada incluso a poner en marcha una lista de espera para atender las numerosas solicitudes de ayuda recibidas, algo que nunca había ocurrido con anterioridad.
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