"Parece que le he dado al botón rojo de la bomba atómica"

García Cossío resta importancia al fallo de su grupo "que se reduce a una frase" Explica que este año se enfrentan a una "doble dificultad"

T. García / B. Estévez

29 de enero 2016 - 01:00

"Todo se reduce a una frase. Alguien se olvida de decir 'Ya termino, Juan' y se adelanta... pero parece que le he dado al botón rojo de la bomba atómica". Selu García Cossío es consciente de la expectación que levanta este año su chirigota 'Si me pongo pesao me lo dices', pero aun así considera que se ha sobredimensionado el fallo de consonancia que cometió su agrupación al final del segundo pasodoble que cantó en la noche del pasado miércoles. "Es un fallo imperdonable. De hecho, pensé anoche en suicidarme pero no encontré el hueco", bromea, en tono sarcástico, el creador de Juan.

Así disparó el letrista cuando se le preguntó por el traspiés. Agradeció las numerosas muestras de cariño y los apoyos recibidos en estas últimas horas -al igual que la llamada de este medio-, pero también dejó entrever cierto malestar con quienes han acusado al grupo de "faltarle el respeto al público" por lo sucedido, así como con quienes han aprovechado para enfatizar que su chirigota 'masca' letras con frecuencia. Selu se defiende: "En este caso no hemos mascado letras. Lo siento cuando lo hacemos, pero las masca todo el mundo. Lo que pasa es que nosotros tenemos la fama... Pero esta vez no estamos hablando de mascar, sino de un momento de descoordinación de un componente que se equivocó y que arrastró de medio grupo".

Reconoció que le dio "mucha pena" lo ocurrido, pero incide en la necesidad de relativizar el hecho en sí. "En el Teatro se han visto fallos memorables. El nuestro ha sido adelantarnos en una frase, pero es que parece que he matado a Kennedy...".

Pero si en algo insistió fue en negar que el fallo sea consecuencia de la falta de ensayos. "Justamente este año hemos ensayado con más intensidad que nunca por la dificultad que supone cantar el repertorio y, a la vez, manejar el muñeco. Es doble dificultad". "Quizás debería llevar cosas más sencillas y no complicarme tanto para así evitar cometer este tipo de errores, pero que conste que siempre intentamos hacerlo lo mejor posible. Hay mucho esfuerzo detrás", afirmó con contundencia.

Aunque a veces no lo parezca o se nos olvide, Juan es un muñeco que gira la cabeza, mueve los ojos y abre la boca gracias a un mecanismo manual; y todos esos movimientos los articulan los componentes con la mano izquierda para poder tamborilear en el cogote del silencioso amigo con los dedos de la derecha. Selu aportó este detalle del funcionamiento del muñeco para resaltar que no es ninguna tontería darle vida a Juan al mismo tiempo que cantan e interpretan el papel de un pesao. "La coordinación es fruto de muchos ensayos".

Y muchos ensayos llevaba ya el pasodoble fallido, pues es uno de los primeros que García Cossío llevó al grupo. "Los pasodobles de anoche tenían más ensayos que los que cantamos en preliminares", recalcó. Aprovechó el chirigotero para aportar el final de la letra a Teófila Martínez, consciente de que pocas personas alcanzaron a escucharlo como consecuencia de la equivocación. "La progresista es mi Teo, sin cachondeo", así concluye la copla. "La gracia del pasodoble no estaba en el remate, sino en el desarrollo. La última frase es sólo la reafirmación de todo lo que estábamos contando sobre ella".

Con esta explicación, Selu volvió a restar importancia al error. Está "muy satisfecho" con el repertorio que rubrica este año y de su criatura, Juan. "Vamos a ir creciendo", se despidió convencido.

Habrá que esperar a semifinales para ver si estos pesaos le dan calor a Juan con el tema del fallo, porque ayer Selu no soltó prenda. "Me reservo el detalle", sonrió.

Tras el traspiés de 'Si me pongo pesao me lo dices...', no fueron pocos los aficionados que se acordaron de aquella Gran Final de 2008 cuando la chirigota de Kike Remolino y Álvarez Seda 'Las Pito-Risas' se perdía al comienzo de un pasodoble y que, aun así, consiguió todo un primer premio.

"Nos enfrentamos a algo nuevo y hubo discusión, en el sentido positivo, entre nosotros pero, finalmente, se decidió puntuar el pasodoble por debajo de la media que llevaban durante el Concurso y resultó que seguían consiguiendo el primer puesto", explicó el presidente del jurado de aquel año, José Manuel Pérez Moreno.

El afamado facultativo reconocía que puntuaron "bajito" el pasodoble donde se produjo la equivocación pero que en el caso de 'Las Pito-risas' "el arrastre era tal que seguían ganando". Y es que para Pérez Moreno "más allá de una pieza concreta" lo que un jurado debe valorar "es la consistencia de todo un repertorio y de la trayectoria en el Concurso".

Por ello, el presidente del jurado de 2008 entendía que los casos son "diferentes" porque la chirigota de Remolino se equivocó en la final y la de García Cossío en cuartos. "Todo depende de la diferencia que mantenga con las otras participantes en la modalidad. Yo si estuviera ahora en el jurado seguiría mirando más por el peso del repertorio completo, el de Selu y el de todas las chirigotas", valoró.

Y quien esté libre de fallos...

'Las Pito-Risas', el principal precedente. Al igual que en la última actuación de 'Si me pongo pesao me lo dices', el público aguantó la respiración durante la Gran Final del año 2008 cuando una de las agrupaciones más aplaudidas durante el Concurso se quedó en blanco durante unos segundos. 'Las Pito-Risas', de Quique Remolino y Álvarez Seda, tuvieron un lapsus mental al comienzo de su primer pasodoble, una letra inédita especialmente hecha para la gala final. Este fallo no fue óbice para que el grupo se alzara con el primer premio.

A 'El movimiento del 36' no le salieron las cuentas. "Cuando comprobé el error hasta se me bajó la tensión". Con estas palabras, Manolo Santander expresaba su frustración cuando en la Gran Final del año 2006 su chirigota fue descalificada al actuar parte del repertorio con un componente más de lo que marcaba el reglamento. La confusión en un cambio de intérpretes provocó este fallo detectado por el jurado de aquel año presidido por Manuel Rojas. El grupo pudo concluir su actuación pero, al término, revisaron el vídeo y al certificar el error fue expulsado de la competición.

El telonazo a la comparsa de Los Molares. Sólo les dio tiempo a cantar presentación y primer pasodoble. A la comparsa de Los Molares (Sevilla) 'El rey del barrio' se le echó el telón tras percatarse el jurado de una infracción en el número de componentes. Fue también en 2006, el año en el que 'El movimiento del 36' cometería el mismo error en la Gran Final. Y si la chirigota pudo cantar su repertorio al completo, en el caso de esta comparsa, que actuaba en clasificatoria con 13 intérpretes, el jurado se percató antes del exceso.

'Los del Real' se despistaron en la Gran Final. Destrozados quedaron los cinco componentes del cuarteto 'Los del Real' cuando en la Gran Final del año 2007 fueron descalificados por el jurado presidido por Juan Sales. Tras un buena acogida durante todo el Concurso por parte del público, el cuarteto de Morera y Piulestán llegaron a la final muy reforzados aunque un tanto despistados, y es que volvieron a cantar un cuplé ya interpretado en una fase anterior cuando el reglamento de aquel año prohibía la repetición de estas piezas.

Un olvido de 'Los hippytanos' con Paco de Lucía. La comparsa 'Los hippytanos' (2014), de Antonio Martín, dedicó un emotivo y sorpresivo pasodoble en semifinales al guitarrista Paco de Lucía, que había fallecido esa misma mañana. Se apagó la luz, un foco alumbró a una guitarra española ubicada en el centro del escenario, y sonaron los acordes de Entre Dos Aguas. Así arrancó la copla que los comparsistas entonaron a la perfección hasta casi el final, cuando algunos olvidaron la letra. Durante unos cinco segundos fue especialmente Francisco Javier Tizón Pájaro el que tiró del grupo.

'El Tío de la Tiza' puso en peligro su pase a la final. En el año 1997, el coro de Julio Pardo 'El Tío de la Tiza' logró clasificarse para la gran final, aunque no sin pasar por algunos momentos de tensión. Y es que en la fase semifinal no lograron entregar a tiempo una de las letras de sus tangos. Recordemos que en aquel año el reglamento especificaba que las letras debían ser entregadas antes de su interpretación. Finalmente el jurado optó por no puntuar el tango cuya letra no tuvieron de antemano pero, aún así, siguieron adelante en el Concurso y consiguieron un segundo premio.

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