Fran Quintana | Autor de comparsas "Hay más posibilidades de que el jurado abra la puerta al relevo generacional"

  • El autor de la comparsa 'Los pacientes' cree que este año "hay un nivel más parejo que nunca" en el grupo de aspirantes a la Gran Final del Concurso

Fran Quintana posa para 'Diario del Carnaval'. Fran Quintana posa para 'Diario del Carnaval'.

Fran Quintana posa para 'Diario del Carnaval'. / Julio González

Fran Quintana vive desde pequeño el Carnaval como el “gran ritual” que le inculcó su abuelo José Quintana, uno de los grandes referentes y luchadores por la fiesta. A punto de alcanzar las tres décadas de concurso, fue autor de chirigotas y de un coro antes de emprender en 2004 el sendero de la comparsa, en la que se ha afianzado y convertido en uno de los autores que ha irrumpido con más fuerza en los últimos años. En 2019 alcanzó su primera semifinal con ‘Los buscadores’ y este concursa con ‘Los pacientes’.

–Procede de una estirpe carnavalera con su abuelo José Quintana al frente. Fue director nada menos que de ‘Los viejos del 55’ y de ‘Las viudas de los viejos del 55’ ¿Qué le inculcó?

–La influencia es doble. Murió cuando yo tenía 11 años y ha sido para mí una figura paterna pues no tenía padre y vivía con mis abuelos, por lo que tengo ese recuerdo directo. Aparte, tengo el legado, toda la cultura familiar. Me inculcó directamente un respeto sagrado hacia el Carnaval y las coplas, por las que incluso arriesga su vida en la guerra y la posguerra. Durante la guerra civil estuvo en el grupo de represaliados y cuando el Carnaval estaba prohibido mantiene la copla en la clandestinidad, en el grupo de Macías Rete. Así que el Carnaval para él y los de su generación era un auténtico orgullo. También me inculcó el valor de la interpretación, cómo se hace para llegar al público, que debe hacer reír, usar las armas que necesite para ello y que había que buscar la chispa del componente y su propia vivencia de la copla para llegar a mucha gente.

–¿Cómo se vivía el Carnaval en casa?

–Como un auténtico ritual de aprendizaje en el que vas viendo que esto es algo muy importante que se hace no sólo porque nos gusta, divierte y lo pasamos bien, sino porque se debe hacer. Forma parte de la cultura de la familia.

–El Carnaval tiene aún sobre él la losa de la vulgaridad asociada. Desde fuera no se termina de apreciar como una manifestación cultural.

–Antes de la guerra civil el Carnaval estaba constituido casi de una forma similar a como hoy está, pero después de la guerra pasa a ser algo prohibido y denigrante. Se podía ir a la cárcel y cuando uno hace algo que se considera un delito es porque se ama mucho. Y luego cuando Rodríguez de Valcárcel decide darle un poco de vidilla, pues los carnavaleros eran un poco los bufones para divertir a los señoritos, eran la válvula de escape de la gente que estaba pasando hambre. Y el carnavalero, que también era un pobrecito muerto de hambre, pues hacía lo que fuera para ganarse dos gordas para casa. Por eso cuando llega la democracia, ellos trabajaron mucho el realce de la chirigota, el homenaje al comparsista, los antifaces de oro y, en general, el reconocimiento a los grandes de la fiesta. Eso también me lo inculcó.

–Por cierto que le dedicó el pasodoble de presentación a él y a todos los que lucharon por esta fiesta.

–Es la primera vez que escribo un pasodoble más íntimo en la que cuento un poco mi proceso. Porque por una parte mi abuelo me enseñó a hacer coplas, y también a pescar y todo el vocabulario de este mundillo, por lo que mi comparsa tiene mucho de él. Por eso hago esa metáfora de tirar la caña a ver si pican.

–Pese a ser uno de los autores que ha irrumpido en los últimos años con fuerza, lo hace con un estilo clásico y sencillo que rememora incluso a comparsas de antaño.

–Yo he hecho Carnaval toda la vida, pero nunca he hecho mi propio Carnaval, con mis esquemas, mis valores y mis principios. Y para eso tenía que hacerlo yo solo, pues es la primera vez prácticamente que decido todas las cosas y con un grupo joven que se ha adaptado como un guante, hasta convertirnos en un grupo perfecto. Yo les doy lo que quieren y ellos hacen lo que yo quiero, nos exigimos mutuamente lo mismo. De hecho cuando me salgo del tiesto me lo dicen. Se ha creado una filosofía propia de Carnaval de nuestro local de ensayos de Tartessos, y esto se ha ido puliendo con los años. Así que no cambio porque es lo que sé hacer y está gustando, y es genial que guste, pero si no gustara, haría lo mismo.

–¿Y quiénes han sido sus grandes referentes en la comparsa de aquellos míticos años 70 y 80?

–Por mi propia formación musical bebo de los más actuales, pero después uno se culturiza y de carnavales anteriores me ha gustado mucho la forma de escribir de Pedro Romero y Villegas y la música de Pepito Martínez, que es la fuente de inspiración para música de comparsas. El año pasado tiraba más por Paco Alba y Enrique Villegas. Y este año las reminiscencias son también un poco martinistas, en los pasodobles hay toquetazos de ‘Capricho andaluz’ y comparsas míticas donde se usan recursos musicales que no se usaban desde hace ya 20 o 30 años, como el redoble de caja en el trío a 3x4.

–’Los pacientes’ también es una comparsa directa y reivindicativa. ¿Es necesario ser más críticos sobre las tablas y dejar el metacarnaval de lado?

–Yo pienso que sí, y te lo dice un autor que el año pasado tiró de metacarnaval, porque ‘Los buscadores’ era un homenaje al Carnaval. Pero es cierto, en los pasodobles desperdiciamos balas cuando se quedan dentro del Teatro Falla y no traspasan los ladrillos coloraos. Y cuando esto ocurre no avanzamos, por lo que creo que no es copla de Carnaval. ¿Podemos decir algo del interior del Teatro? Por su puesto, porque es la vida del gaditano. En cuanto a que vengo más crítico me sorprendieron los medios porque lo hago todos los años, pero la fase de preliminares fue muy de homenaje y dulzura y visteis el contraste. No venimos especialmente cañeros, aunque es cierto que toda la comparsa es una crítica al carácter gaditano. Y en cuartos vamos a más.

–Después de muchos años en 2019 alcanza la semifinal con ‘Los buscadores’. ¿Cómo lo vivió?

–Fue un subidón muy fuerte porque fue una comparsa especial y única, también por la propia configuración del grupo que era de doce y que no era el de siempre. Muchos no pudieron salir y entró Galleguito. La verdad que el pase lo viví con una alegría tremenda, por los nuevos y, sobre todo, por los que llevaban años conmigo.

–¿Y qué hace falta para que alcancéis la final?

–Yo tengo una esperanza grande este año con la final. Y no por mí, aunque si lo es, mejor. Desde el año pasado, gracias a ‘Los niños sin nombre’, se ha abierto una rendija en la concepción general de las comparsas. Hay quejas por parte de todos, e incluso a los autores grandes se les ha escuchado decir que no hay relevo generacional. Hay autores y grupos que hace 20 años ya estaban en la final y siguen estando, pero es difícil abrir la brecha. Pero este año tengo la ilusión porque hay más variedad que nunca y hay más posibilidades que nunca para que el jurado abra la puerta al relevo generacional. No creo que en el grupo de aspirantes a la final haya menos nivel que en las de siempre, hay un nivel más parejo que nunca. Calidad hay, a nadie le va a extrañar que entren otros autores, pero falta que un jurado tenga la valentía o el gusto.

–¿Cree entonces que el relevo está ahí?

–Dicen que nadie ha venido a dar una palmada en la mesa, a lo mejor vamos creciendo poco a poco, pero ya estamos ahí. Eso con todo el respeto del mundo a que las grandes comparsas e instituciones tengan un nivel comercial y mediático, pero en las tablas nos igualamos todos.

–Aunque se salve de esta criba ¿Qué opina de la guillotina para preliminares de la que habló Martínez Ares en preselección?

–Pues respetando profundamente a Antonio y lo que él opine, me sentó muy mal. No me gusta nada que se use el término de guillotina para hablar de compañeros y de gente que va a cantarle a Cádiz, mejor o peor. Me resultó algo hiriente escuchar esa palabra para hablar de carnavaleros por parte de un carnavalero. Es posible tener opiniones diversas de cómo organizar el concurso, no se tiene que descartar una fase previa, pero no me gustó el término usado.

–¿Le daría una vuelta al Concurso?

–Pues claro, hay que darle muchas vueltas, con tiempo y con mentes pensantes, no con mentes interesadas. Hay que pensar desde el verdadero amor a las coplas, a la fiesta y para perdurala para generaciones posteriores y que sea más digna y grande todavía. No se puede pensar en el Concurso desde lo inmediato y dando bandazos sin ningún tipo de reflexión y sin mentalidad de futuro. Ahora lo que se piensa es en cómo hacer para quedar bien con todo el mundo y no protesten. Y cambian los equipos de gobierno y todo sigue igual.

–¿Qué opina de la gestión del actual equipo en este apartado?

–El Carnaval es un hueso duro para un político. Las revoluciones se anuncian para antes de coger los mandos pero, de momento, no las veo. Lo que sí veo es continuismo en la manera de proceder desde el equipo de gobierno. No lo diferencio en gran cosa con el equipo anterior, sí en estilo, pero nada nuevo en el fondo. Acabamos de abrir una legislatura, a ver qué pasa, ya hemos dejado pasar una entera. Además, si de verdad queremos apostar por el Carnaval, ¿por qué no se libera una concejalía para esta fiesta? Y todo esto te lo digo en base a sus propias promesas.

–Este año se ha atrevido con la chirigota (’Misión imposible’) ¿Qué tal la experiencia?

–Ha sido una experiencia preciosa. Tenía ganas de volver a hacer pasodobles de chirigota, en la que empecé en juveniles, pero lo hacía para pasarlo bien, era divertido y era mi chirigota. Esta es de ellos, de Falu Valero y de Tato, pero se quedaron sin músico y decidieron contar conmigo para la música y alguna colaboración. Me ha gustado y quiero seguir haciendo pasodobles de esta modalidad.

–Chirigotas que vienen pisando muy fuerte...

–Muy fuerte, están las de siempre y chirigotas emergentes que están dando un nivel estupendo. Aparte de la mía, me ha gustado mucho las de Julio Iglesias y una que no ha llegado ni a cuartos, ‘Las yeni walker’. El jurado tiene una gran responsabilidad pues con sus decisiones marcan las tendencias y creo que tienen que dar más vidilla. No se pueden evaluar trayectorias, sino el Concurso actual.

–¿Qué le pide al Carnaval 2020?

–Que sea muy emocionante y creo que está pasando.

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