Libro 'Las coplas del Carnaval de Cádiz durante la Segunda República' Santiago Moreno: "El Carnaval es de una memoria pésima"

  • El doctor en Historia Contemporánea investiga y recopila ‘Las coplas del Carnaval de Cádiz durante la Segunda República (1932-1936)’, que se publica con el sello Editorial UCA

El historiador Santiago Moreno con un ejemplar de su obra. El historiador Santiago Moreno con un ejemplar de su obra.

El historiador Santiago Moreno con un ejemplar de su obra. / Lourdes de Vicente

En una mesita de la terraza del Bar Ducal, junto al templo de las coplas, el historiador Santiago Moreno nos embarca en un viaje en el tiempo antes de la explosión del Carnaval en las redes, en la televisión, incluso, en las ondas. Antes de la represión y dictadura. Antes de Paco Alba. El Carnaval que escucharon, del que se alimentaron y con el que se emocionaron, los grandes nombres venerados hoy. Las coplas del Carnaval de Cádiz durante la Segunda República (1932-1936), publicado por el sello Editorial UCA, es el billete de ida y vuelta para embarcarnos en esta travesía. 

–¿Este libro es ‘hermano’ de aquel proyecto compuesto por disco y documental del ‘Carnaval prohibido’?

–Se podría decir, en el sentido de que todo se nutre de la misma investigación, de mi tesis doctoral, pero, vamos, si lo llego a planificar no sale (ríe) Todo ha ido saliendo casi casualmente: la antología de coplas que fue a la Gran Final de 2017, el documental que se presentó en el 2018, también las rutas que hacemos que son del 17 y este libro que, en realidad, surge a la vez y estaba previsto que saliera en el 2018 pero que ha tenido algunos retrasos.

–Pues quizás ese debería ser el destino de muchas tesis doctorales. Una mejor difusión en formatos más atractivos para la sociedad, ¿no?

–Pues yo creo firmemente en ello, en que es una forma de devolverle a la sociedad, desde la Universidad, el conocimiento que se genera. Y en ello estoy, intentando difundir y divulgar. Y lo que queda... Porque este no es un proyecto cerrado. De hecho, la parte central de la tesis, la de la represión en sí, no está en este libro.

–Siempre me ha llamado la atención que esta etapa que usted trata en el libro, la del Carnaval de la Segunda República, no haya sido muy reivindicada por los carnavaleros. ¿Ha sido por la alargada sombra de la Dictadura o simple desmemoria?

–Yo creo que el mundo Carnaval es de una memoria pésima. Y en cuanto pasan unos años parece que todo se olvida. Y sobre el tema del Carnaval antes de la Guerra, en realidad, en la Transición se hicieron algunos trabajos, algunas recopilaciones y antología y se grabaron cosas, pero el problema es que no hubo una continuidad. Y el Carnaval, en general, vive tan apasionadamente el Concurso que el resto se ha ido olvidando. Así que, por supuesto, como dices, está la alargada sombra de la Dictadura que silenció muchísimas historias; pero también la memoria a corto plazo de este mundo carnavalero, que vive tan pegado a la actualidad, enseguida se olvidan las cosas.

–Dice que se realizaron algunos trabajos en la Transición, ¿fue fácil dar con fuentes en su investigación?

–Desde cuando yo empecé a investigar el Carnaval, todo ha cambiado mucho. Había menos investigadores y no había, prácticamente, sitios donde ir a investigar. Estaba el Archivo Municipal, cuyos fondos todavía no estaban digitalizados, y yo tuve la suerte de que Eugenio Mariscal me llevara al Archivo de Perete en San Fernando, que todavía no lo había donado al Ayuntamiento, y tenía mucha documentación de Cádiz. Ahora está la digitalización del Archivo, el trabajo del Aula de Cultura tan importante y más conciencia de los coleccionistas privados con la investigación. Así que la verdad que comparado con la actualidad, sí fue bastante más complicado. Pero, en concreto sobre esta investigación, es que tengo la sensación de que he llegado tarde...

–¿En qué sentido?

–En la consulta de fuentes directas. La gente a la que preguntar, que se nos ha muerto. Este es un trabajo que se debería haber hecho en la Transición. Yo lo más cercano que he hecho es entrevistas con hijos, hermanos y hermanas de comparsistas antiguos. Pero es que en los 80 todavía vivían muchos que no se les llegó entrevistar. Porque sí, se entrevistaba a Macías Rete, a Quintana, a las grandes figuras... Pero hay componentes o autores no tan reconocidos... Y al menos tenemos el trabajo de Pepe Vázquez y Alejandro Acedo, Conversaciones con los viejos comparsistas, que siempre digo que se debería reeditar. Pero, no sé, es una pena. Todas las letras que se han perdido, las músicas... A veces, mejor no pensarlo.

–Se dice mucho en Cádiz que las estrecheces de la Dictadura son las que provocan el ingenio de la crítica. Sin embargo, leo las letras de este periodo, entre el 32-36, y tampoco se quedan cortos en largar fresco...

–Es que estamos en el periodo de eclosión. Desde la Restauración borbónica, en el último tercio del XIX, es la época de más libertad. Posiblemente, en aquellos años, quedaban personas que habían vivido un Carnaval totalmente libre, que es el que desconocemos. Entonces, posiblemente, fue para ellos más fácil decir las cosas pero nos sorprende el nivel de las coplas en planteamientos e, incluso, literario, en personas que no tenían un nivel cultural alto.

–¿Había censura?

–Sufrieron una leve censura. En estos cinco años ellos tenían que presentar la descripción del tipo, los nombres de los autores, de los componentes, sus direcciones y las letras. Pero no era obligatorio ir al Concurso, tú podías ir a la calle directamente, y eso era una novedad. Pero sí, también tenían que pasar por un censor, pero que no era ni mucho menos lo que había habido antes ni lo que vendría después. Pero bueno, cualquier crítica al Gobierno no se permitía, ocurrió con los Sucesos de Casas Viejas.

–Eso me ha sorprendido, la inmediatez de las letras

–¡Sí! Todo está inventado, ¿verdad? Está lo de Casas Viejas, pero mucho más inmediato fue Antonio Girón cuando el Frente Popular gana las elecciones y él saca un pasodoble, que no está en el libreto, pero que lo tenemos gracias al artista Bendito, de los Gitanillos de Cádiz... Eso tuvo que ser de un fin de semana al otro.

–Por eso decía que se han perdido muchas cosas... Hay letras que no se dejaron escritas...

–Exacto. Es que después de mucho escuchar, transcribir y leer, te das cuenta que estos pícaros ponían en los libretos lo que querían. Se guardaban las letras. Y por eso gracias al trabajo de oralidad te das cuenta que la mayoría de letras más guerrilleras no salen en los libretos. Pasa con la del Frente Popular, con la del torero Cagancho de ‘Los Piratas de Singapur’...

–Estaría bien que la gente joven las recuperara... Al fin y al cabo éste es el Carnaval que escuchaba el venerado Paco Alba

–Pues sí. Yo siempre he echado de menos en los certámenes de antologías una mirada a este periodo y que, por ejemplo, los jurados valoraran ese trabajo de recuperación. Sería una forma de incentivar...

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