Consecuencias económicas de la suspensión del Carnaval

Un Carnaval con tela de pérdidas

  • Las tiendas de paños y tejidos lamentan el importante descenso de ventas con motivo de la suspensión del Concurso y de la fiesta en la calle

Telas carnavalescas, de vivos colores, en la tienda Trapo’s de la avenida de Portugal. Telas carnavalescas, de vivos colores, en la tienda Trapo’s de la avenida de Portugal.

Telas carnavalescas, de vivos colores, en la tienda Trapo’s de la avenida de Portugal. / Jesús Marín

En estas fechas un año cualquiera las tiendas de telas serían un hervidero de personas, cada una con una idea de disfraz en su cabeza. Los mismos negocios ya habrían acabado de surtir a las agrupaciones del Falla y estarían haciendo lo mismo con las callejeras o ilegales. Lo propio de un Carnaval como el gaditano. Pero este año la ausencia de bullicio en dichos establecimientos es la nota predominante. Como en Trapo’s, en la avenida de Portugal. Su copropietario, Sergio Gómez, confirma las pérdidas económicas derivadas de la suspensión del Concurso y de la fiesta en la calle. “Hasta octubre nos hemos defendido con las telas para mascarillas, pero desde entonces hasta ahora hemos reducido las ventas a un 50 por ciento”, admite. Principalmente en la tienda de la capital, aunque también, por otros motivos como la cancelación de las ferias, en las que mantienen en El Puerto y Jerez.

“Hemos tenido que despedir a dos personas”, lamenta. Dice Gómez que han dejado de vender “miles de metros para las agrupaciones, los familiares de los componentes y los disfraces de particulares y grupos. Una agrupación podría llevarse fácilmente 200 metros para ellos y la familia. En la tienda de Cádiz se ha notado mucho”.

Cuenta el comerciante que en el confinamiento “la gente se puso a coser y vinieron clientes nuevos que estaban haciendo manualidades, un nuevo mercado”. Otras opciones con las que mitigar las pérdidas ocasionadas por la suspensión carnavalesca.

A pesar del contratiempo lanza un mensaje optimista. “Vamos a aguantar. Creo que en 2022 la gente va a querer desquitarse y recuperar el tiempo perdido en cuanto a fiestas. Puede ser un gran año. Por eso vamos a aguantar como sea”, estima.

A falta de Carnaval, la venta de telas para mascarillas ha ayudado a estos negocios

Otro punto de referencia para adquirir buenos tejidos es Telas Lacave, con tiendas en las avenidas Segunda Aguada y Marconi, y en la calle Doctor José Manuel Pascual y Pascual. “Tocamos muchos palos y no vivimos del Carnaval, pero está claro que perdemos mucho sin el Concurso y la fiesta de la calle. Se ha notado bastante en el negocio”, explica el propietario, José Manuel Salcedo. Y se echan en falta estas ventas “porque entre otoño y febrero eran un complemento ideal a una época floja de otros ámbitos”. Recuerda además que “cada año trabajamos con numerosas agrupaciones y estas semanas hubieran sido de locura con los clientes comprando telas para sus disfraces”.

A Alcedo, como él mismo dice, le hubiera encantado que el Carnaval se hubiese celebrado, pero al menos “la suspensión se avisó con tiempo y no hicimos la gran inversión que solemos hacer comprando telas. Lo contrario hubiese sido fatal”.

La tienda Dulcería 17, en calle Garaicoechea. La tienda Dulcería 17, en calle Garaicoechea.

La tienda Dulcería 17, en calle Garaicoechea. / Jesús Marín

Además de disfraces ya hechos, en la Dulcería 17, en la calle Garaicoechea de la capital, los complementos eran lo más demandado justo antes del Carnaval. Un sombrero, una peluca, una pistola, unas plumas… Grupos de jóvenes con un disfraz común. Padres y madres a la búsqueda de un detalle clave para los disfraces de sus pequeños. Una pequeña tienda en la que hay que coger turno para ser atendido. Su propietaria, Mari Ángeles García, confirma “cero ventas de Carnaval” este año. “Solamente algunos disfraces para chiquillos y chiquillas que cumplen años y poco más”, apunta. Y es que las pérdidas económicas “son numerosas”.

No solo ha perdido negocio con la cancelación del Carnaval, también por las fiestas temáticas de verano o las comidas de empresas. “Los fabricantes están fatal, pero no les pasamos apenas pedidos desde el Carnaval pasado. No podemos hacer otra cosa”, expone. Dice García que el mismo problema tiene con su tienda de moda flamenca en Chiclana. “Y cada día que pasa es peor para los negocios”, lamenta. De Dulcería 17 tampoco saldrán este año “los miles de kilos de papelillos”, tan demandados por los gaditanos para la cabalgata. “Menos mal que el negocio es amplio y nos estamos defendiendo con las chucherías. Si viviésemos del Carnaval tendríamos que haber cerrado”, concluye Mari Ángeles.

Telas, disfraces, complementos, maquillaje, papelillos… Muchos daños colaterales en la economía de una ciudad, de una provincia. Cada palo aguantando su vela esperando vientos más favorables. El Carnaval 2022 deberá traer la alegría a todos. Sería una buena señal que la máscara desplazara a la mascarilla.

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