Ángel Piulestán sufre entre visitas al baño y la tortura de las bambalinas

Ángel Piulestán (d.), masticando el tapón de la botella de agua mientras sigue a su cuarteto junto a su hermano Selu.
Ángel Piulestán (d.), masticando el tapón de la botella de agua mientras sigue a su cuarteto junto a su hermano Selu.
J. L. Porquicho Cádiz

14 de enero 2013 - 01:00

Lo de seguir la actuación de la agrupación de la que uno es autor es una de las torturas más sibilinas que se han inventado a este lado del Missisipi. Pero también es una práctica diurética y laxante. Que se lo pregunten si no a Ángel Piulestán, autor del cuarteto 'Los polivalentes...' que ayer estuvo a punto de batir el récord del mundo de visitas al baño del Falla. "Es el que más visita el water del Falla fijo", bromeaba su hermano Selu (este año en barbecho) cuando Ángel iba al baño nada más acabar la actuación. "Quince veces desde que entré", contestaba el autor.

Antes había sufrido lo suyo en la primera bambalina del escenario gaditano. Desde allí vio a su grupo botella de agua en ristre al más puro estilo del ex entrenador del Cádiz Jose González. Botella de agua en la que encontró el mejor remedio que pudo contra esos nervios: el tapón, que mordisqueó durante toda la actuación de su agrupación.

Allí se le pudo ver tranquilizarse cuando el público respondió con una carcajada al primer golpe de humor del repertorio. Y en ese escondido lugar lanzaba miradas de soslayo al palco del jurado que tenía justo en frente cada vez que el Falla celebraba con risas cualquiera de los puntos del repertorio. Y sobre todo respiró cuando funcionó el segundo cuplé, "que era el mío y estaba menos ensayado".

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