Tras los pasos de un mito
Balonmano
David Herrera recorre a sus 16 años, en las filas del Granollers, la senda hacia la elite que marcó en los años 70 y 80 el histórico internacional gaditano Eugenio Castellví
A finales de la década de los 70, un primera línea gaditano deslumbraba en la elite del balonmano nacional defendiendo la elástica del Granollers. Tres años de éxito en las filas del conjunto catalán le abrieron de par en par las puertas de la selección española, con la que contribuyó en el primer gran éxito internacional del combinado patrio con la conquista del Mundial B de 1979. Posteriormente, Eugenio Gin Castellví, recaló en el FC Barcelona, donde continuó engordando su palmarés durante ocho años antes de poner rumbo a Cádiz -donde jugó dos temporadas en el BM Puerto Real- y colgar definitivamente las zapatillas en San Antonio tras pasar por el Cajamadrid.
La senda que marcó el mítico Castellví es recorrida ahora por una promesa gaditana que aspira a igualar sus logros en la elite. A sus 16 años, David Herrera fichó hace tres temporadas por el Granollers después de que un ojeador del club barcelonés se enamorara de sus virtudes en el Campeonato de España infantil de 2008 que ganó con Andalucía. Aquel día cambió la vida de un gaditano del barrio del Mentidero que dio sus primeros pasos en el equipo de balonmano del colegio Carlos III. Y de la escuela, salto al Gades Asisa después de que Javier Mayo lo reclutara para el equipo alevín. Durante los tres años que permaneció en el equipo de su ciudad, David se conviertio en un fijo en la demarcación de lateral de las selecciones gaditana y andaluza infantil. Su próximo destino sería Granollers.
"Después de verme en el Campeonato de España, un ojeador del club me ofreció disputar un torneo como invitado en Granollers para ver si me decidía a fichar. Después de cinco días allí no tenía clara cuál iba a ser mi respuesta, pero la última noche me decidí y dije que sí", relata David, que por entonces contaba con 13 años y sufrió bastante para adaptarse a su nuevo entorno. "Allí vivimos en una residencia, en una especie de Masía como la del Barcelona, pero más pequeña", indica.
Pero el proceso de adaptación no sería lo peor de aquel primer año lejos de la familia. Una lesión del ligamento cruzado posterior de su rodilla izquierda le obligó a estar nueve meses de baja. Su futuro deportivo se tambaleaba. "Ya estoy totalmente recuperado, pero entonces recuerdo que me planteé muy seriamente dejar Granollers. La recuperación se hizo más fácil porque me pilló en meses de verano y pude estar mucho tiempo en Cádiz", explica David, que actualmente compagina el equipo juvenil del club, con el senior de categoría nacional. Además, entrena dos veces por semana con el primer equipo del Granollers a las órdenes de Manolo Cadenas. Su ilusión y su objetivo en los dos años que aún tiene de contrato es debutar con el primer equipo, aunque también se fija como meta a corto plazo levantar el título nacional juvenil con su club el próximo mes de mayo. David explica que el Granollers "es un club humilde que tira de la cantera y que está firmando una gran temporada. Es un club en el que seguro que voy a tener más oportunidades que en el Barcelona, que en su sección de balonmano es todo lo contrario que en fútbol, pues no cuenta con la cantera".
David asegura que la tierra tira mucho y más de una vez ha pensado en regresar, pero aguanta el tirón. Estudia primero de bachillerato y su objetivo, si el sueño deportivo no llega a buen puerto, es hacer las oposiciones para ser bombero, como su padre. "Los estudios los llevo bien a pesar del idioma, porque allí las clases y los exámenes son en catalán", apunta.
David Herrera está en el camino que lleva al éxito. Condiciones tiene de sobra, esperemos que también haya suerte, un factor clave.
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