Los gritos de las chicas, en el límite
El debate en el tenis femenino apunta a los gritos de algunas de sus estrellas. Tan exagerados son los aullidos, que ya se está pensando en reeducar a las jugadoras para que se contengan.
A Maria Sharapova, que puede recuperar el número uno mundial, no le gusta nada el debate. Cuando le contaron que la polaca Agnieszka Radwanska se había quejado de sus gritos y de los de Victoria Azarenka, la respuesta de la rusa hizo honor a su reconocida soberbia. "¿No está ya de regreso en Polonia?", preguntó, haciendo notar que la número ocho del mundo fue eliminada en cuartos de final.
Sharapova no quiere ni oír hablar de que se cambien las reglas para moderar a las aulladoras del tenis. "Por el momento no hay variación en las normas, y no escucho que vaya a haberlo". Pero podría haber un cambio, confirmó la Asociación del Tenis Femenino (WTA). "Estamos en un proceso de explorar cómo reducir los gritos excesivos, en especial para las jugadoras jóvenes que están empezando, sin afectar a aquellas que hayan desarrollado sus carreras con los actuales métodos de entrenamiento y reglamento".
En ese sentido, Sharapova tiene razón: difícilmente la obliguen a cambiar, aunque en el Abierto de Australia haya llegado a rozar los 100 decibelios, sólo un diez por ciento menos que la más ruidosa de las tribunas del torneo.
Los gritos de las jugadoras al impactar la pelota no existen en el circuito masculino. Muchas tenistas alegan que es una forma de darle más fuerza a su juego, pero hay dudas sobre ello. Algunos observadores apuntan a las enseñanzas del famoso Nick Bolletieri, porque de su academia de Bradenton, Florida, salieron algunas de las gargantas más potentes, entre ellas la de Monica Seles.
La danesa Caroline Wozniacki y la belga Kim Clijsters también se burlaron de tanto grito durante una exhibición, pero lo cierto es que el asunto no beneficia al tenis femenino, porque los aullidos son frecuentemente eje de ironías.
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