La gaditana Desireé Rovira, un ejemplo de lucha feminista en el muay thai

Muay thai

El próximo mes de agosto competirá en el estadio Rajadamnern, el más antiguo de Tailandia, un escenario tradicionalmente vetado para peleas a las mujeres

La gaditana Desireé Rovira posa antes de una competición.
La gaditana Desireé Rovira posa antes de una competición.
R.D.

16 de julio 2022 - 23:04

El feminismo de verdad, el que se impone desde la cordura, la sensatez, el auténtico sentido de la justicia, se pregona menos y se pone en práctica más. Así parece haberlo entendido la luchadora de muay thai gaditana Desireé Rovira, que el próximo mes de agosto competirá en el estadio Rajadamnerm, el más antiguo de Tailandia, pese a que tradicionalmente ha sido vetado en ese país para peleas a las mujeres. Sin duda, una pionera.

Afincada en Tailandia, donde el muay thai es una religión, Desireé Rovira se ha convertido en un extraordinario atractivo para la emergente televisión pública, que contribuye al aperturismo de la sociedad tailandesa ofreciendo combates de féminas, algo impensable antaño. Precisamente este domingo la popularmente conocida como ‘Dazy’ peleará contra Petchsaifon Sit Ubon en el que será su sexto combate. Los cinco anteriores los saldó con cuatro victorias y un polémico nulo.

La cita de este fin de semana ha cobrado especial importancia precisamente por la elección de Rovira entre las ocho seleccionadas para el novedoso torneo que empezará el día 12 del próximo mes, novedoso pero también histórico porque por primera vez en cerca de un siglo el Rajadamnern albergará combates femeninos.

Para el campeonato está previsto que se formen dos grupos de cuatro púgiles cada uno, de tal forma que las tres peleas de esta fase inicial darán lugar a una clasificación en la que las dos mejores accederán a las semifinales para pugnar por la final y por el título.

Aunque las cantidades han aumentado, los premios aún no llegan al nivel de los que reciben los hombres

Además del indudable prestigio que representa la oportunidad de ser la primera mujer en competir en un escenario hasta ahora sólo reservado para hombres, la motivación encuentra igualmente recompensa en el plano económico. De hecho, las participantes tienen garantizados tres combates, con la suma que ello suponga, y la vencedora final se embolsará un millón de baht, que al cambio vienen a ser unos 30.000 euros.

A sus 34 años, Desireé, que vive y entrena en el 7 Muaythai Gym de Rayong y cuenta con el patrocinio de Hualaan Muaythay, es tercera del ránking de la WBC de muay thai dentro de su categoría (50,8 kilos) y aspira a seguir progresando gracias a una competición que dará visibilidad no sólo a esta modalidad deportiva sino a una realidad que queda demasiado lejos, la de la superación de inexplicables barreras por parte de la mujer.

Quizás por la ascendencia del muay thai, que en Tailandia se rige por tradiciones, rituales y supersticiones muy antiguas; con toda certeza por el convencimiento de que la presencia de la mujer profana un espacio sagrado como es el ring, el caso es que a las mujeres no se les permite acceder por encima de las cuerdas y deben hacerlo arrastrándose por debajo de la cuerda inferior. Obviamente, el tratamiento que reciben en el concepto de premios tampoco tiene nada que ver.

Desde luego el torneo del Rajadamnern supondrá un antes y un después. El veto a las mujeres en los principales estadios del país asiático tendrá un punto final el próximo 12 de agosto en una competición que cobra tintes de hito. Y ese momento histórico tendrá por protagonista a Desireé Rovira, una gaditana que predica como la que más con el ejemplo en la lucha feminista por la igualdad.

stats