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Purito corona el Muro

  • El líder del Katusha abre la cuenta de victorias españolas con su remate en Huy Froome encabeza la general y aventaja en 36 segundos a Contador y en un minuto y medio a Nibali

Joaquim Rodríguez (Katusha) se convirtió en una flecha en el Muro de Huy y alzó los brazos como vencedor de la tercera etapa, al final de una cima de culto ciclista, donde Chris Froome (Sky) se vistió de amarillo tras volver a superar a sus rivales directos.

Tres años después se abrazó a la gloria, en el mismo escenario donde termina la Flecha Valona. Purito tiró de su explosividad, única para este tipo de finales, para rematar su segunda etapa en el Tour y un día después de entrar "hecho polvo" en la meta de Zelanda. Dulce forma de resucitar.

No hubo dolor y el catalán arrancó en otro lugar diferente al habitual de la clásica. La última recta se le hizo eterna, pero logró celebrar la victoria por delante de Froome, incapaz de responder al hachazo del ganador y de Alexis Vuillermoz (Ag2r), tercero.

El británico, que buscó la etapa con ahínco, vuelve a sonreír vestido con la prenda dorada. Rompió el grupo principal en el último kilómetro, atacó con su molinillo habitual y dejó claro que es el más fuerte de los favoritos.

Froome sacó tajada a su ambición. Alejó en 11 segundos al grupo de Vincenzo Nibali, Alejandro Valverde, Nairo Quintana y Tejay van Garderen, y 18 a un Alberto Contador (Tinkoff) que se quedó clavado con el ataque del jefe del Sky. Un síntoma de poderío del keniano blanco y de debilidad del pinteño la víspera del pavés.

Los ilustres ven cómo se va esfumando poco a poco el ganador del Tour 2013. Contador, tres días seguidos perdiendo tiempo con él, es octavo a 36 segundos. Nibali se aleja a 1.38, Valverde a 1.51, Quintana a 1.56 y Purito a 2 minutos. Thibaut Pinot ya está a 2.58.

La etapa partió de Amberes, la Ciudad de los diamantes, con la mirada puesta en las cotas de los últimos 50 kilómetros, y en especial en el Muro de Huy, la cima española, donde Valverde ha conquistado tres Flechas y Dani Moreno y Purito una.

Antes de entrar en la primera dificultad la carrera hubo de neutralizarse por una caída masiva que dañó al entonces líder, Fabian Cancellara, quien acabó la etapa pero tuvo que retirarse a causa de una doble fractura de vértebra. Ese momento coincidió con la neutralización de Nauleau, Pauwels, Barta y Elmiger, escapados desde la salida. Luego, y tras unos kilómetros de tranquilidad, de nuevo a volar.

El Astana de Nibali y el Tinkkoff se Contador dejaron claras sus intenciones de tensar la cuerda a medida que se acercaba el Muro. El Sky se unía a un marcaje necesario para evitar sustos. En un corte se quedó Valverde.

Un grupo de 50 entró lanzado en el Camino de las siete capillas que conducía a un lugar de referencia del ciclismo belga desde hace más de un siglo, con un ascenso de 1,3 kilómetros al 9,6% que incluye rampas del 26, rodeado de zona habitable y de gradas naturales.

Caruso marcó el ritmo para Purito. El de Parets del Vallés le dijo que bajara un poco porque se iba a asfixiar. Froome lanzó su órdago a 500 metros de meta, descolgó a sus rivales directos y pensó en la victoria. 100 metros después y aplicando su experiencia en la última Flecha Valona, en la que por esperar demasiado quedó encerrado, Purito se puso en modo avión para despegar y abrir los brazos al cielo. "Creí que no llegaba", reconoció exhausto tras cruzar la línea de meta, aunque con una sonrisa en el rostro que evidenciaba su satisfacción.

La agonía mereció la pena. Lo condujo a su segunda victoria en el Tour, después de aquella lograda en Mende en 2010. Y además, el ganador de la Vuelta al País Vasco abrió la cuenta española. Pudo ser un gran día. Y lo fue.

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