Ganas de vivir a través del fútbol
Reportaje Partido solidario de 'África Vive' con el Cádiz B
One Goal, el equipo de amputados tras una década de guerra civil en Sierra Leona, deja en El Rosal el mejor mensaje para todo un planeta: África tiene futuro
Suena un djembe. Las instalaciones deportivas de El Rosal se convierten por un momento en un poblado de cualquier selva de Sierra Leona. No queda muy claro qué sucede donde habitualmente sólo el viento de levante o el de poniente plantan cara al típico sonido del golpeo de los borceguíes contra un balón. Gente de color, mucha gente de color, entre unos pocos blancos. Ayer, en El Rosal, One Goal le puso el mejor color a la vida con una demostración de superación, de rabia contenida en cada esfuerzo, del querer es poder. One Goal, el equipo de amputados por culpa de una década de guerra civil en Sierra Leona, logró en El Rosal, en Puerto Real, la victoria más importante de los más débiles, la de los olvidados y la de los que esconden a los sones de un djembe el sufrimiento que un día saltó en un cruel estallido. Un mensaje: África tiene futuro.
El equipo de fútbol compuesto por jóvenes amputados durante la guerra nació en 2001 en un campo de refugiados de Freetown. Una norteamericana, apasionada al balompié y que estaba de visita en el país africano, animó a parte de la generación que más había sufrido los daños colaterales del conflicto para que se organizara y uniera sus sentimientos post-bélicos bajo un equipo de fútbol. Para ello, a su regreso a Estados Unidos mandó a Sierra Leona un documento en el que se recogía las normas que se aplican en el fútbol para amputados. Albert Mali Wigi fue el nativo que tomó el relevo a la única norteamericana que, de alguna manera, se interesó por lo que pasaba en Sierra Leona sin que le moviera ningún objetivo económico como ha ocurrido, y ocurre, con otras guerras. Su pasión, el fútbol, pasaba a convertirse en una herramienta crucial para ayudarles a superar su trauma. Los jóvenes amputados, iconos de la guerra de Sierra Leona, han pasado a ser referentes de la reconstrucción y reconciliación social.
África Vive es una iniciativa de Casa África cuyo objetivo es mejorar el conocimiento del continente vecino con una serie de actividades entre las que se engloba el encuentro entre One Goal y el Cádiz B, celebrado ayer. Ahora que precisamente todo el planeta va a mirar al continente africano para seguir un acontecimiento del calibre de un Mundial de fútbol, un trocito de la renacida Sierra Leona quiere besar todos los rincones del mundo moderno y que vive de espalda a la cruda realidad de los millones de personas que se ayudan de muletas y sillas de ruedas para seguir viviendo. Todo ello provocado un día por los países desarrollados que lideran el ranking en venta de minas antipersonas; uno de ellos es España.
Ayer, sobre el césped del campo número cuatro de El Rosal aparecieron unos chicos en clara desventaja física. Pero las piernas y los brazos amputados no restaban ni una pizca de fuerza e intensidad a sus sonrisas y sus cánticos. Quizá los jugadores del Cádiz B, de España, de la Europa moderna, no asimilaban ni entendían esa alegría sujeta a una muleta, a una sola pierna, a un solo brazo. A ellos, para contribuir con la causa y concienciarles de la verdadera igualdad, les tocó jugar con las manos atadas en la espalda. Al filo de lo imposible en fútbol que estos africanos hacen posible. El resultado es lo de menos cuando quedan celebraciones y abrazos entre los que sólo han visto la guerra por la tele o la play y los que han sido desafortunados actores principales para los que no había especialistas que doblaran los momentos de mayor crudeza.
El equipo profesional del Cádiz hizo un poco más feliz a One Goal cuando se acercó a fotografiarse con los jóvenes mutilados. Una lección para los primeros y una alegría para los segundos, que ayer fueron primeros.
Estar junto a los más necesitados y desamparados parece que no vende. Ayer se pudo comprobar en El Rosal, donde sólo apareció un consejero (Luis Escarti) de una institución como el Cádiz CF, cuya Fundación estaba tras la organización del partido más solidario que jamás se ha jugado en ese suelo. A mejor nivel estuvieron coordinadores y entrenadores de la cantera, que aplaudieron a los auténticos protagonistas de la mañana.
Para la historia quedará que hubo un día en El Rosal en el que el sol brilló más que nunca, en el que dos pueblos hermanos se dieron la mano y en el que unos jóvenes sufridores no se acordaron de lo que un día no hace mucho le arrebató la barbarie de una devastadora guerra.
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