La canción de Cádiz

Comparsa

La canción de Cádiz
La canción de Cádiz
Tamara García

25 de febrero 2014 - 05:08

Letra y música.

Constantino Tovar Verdejo.

Dirección. José Luis Otero Trechera.

En 2013: Lo siento pisha, no to el mundo puede ser de Cádiz (semifinalista)

El tipo. Alegoría de los autores carnavaleros.

Final:

Semifinales: El milagro de la creación, mares de taratachá, canciones que navegan entre versos y sangre... Pero abrirán cortinas y el creador seguirá siendo un don nadie... Presentación para escuchar la de Tino Tovar. El grupo, por su parte, entra rotundo, directos, enflechados como leones a por su pieza. Mucho mejor que en cuartos de final, gran pase, como el de preliminares, en voces y repertorio. Pasodoble contra la "nueva Cruzada" de la iglesia y sus esbirros reaccionarios, el cuerpo "sagrado" de la mujer, en el que irradia luz y verdad "entre senos y piernas". Contra el fascismo reaccionario que dice "amar la vida" cuando "aún ni siente" y "ni siente ni padece" cuando "la vida nace". La vida también es protagonista del segundo pasodoble pero, esta vez, una vida que se apaga para dar vida a otra. Un donante que habla a su corazón que pronto será transplantado a otro cuerpo. A su compañero de fatigas, le desea que este otro hombre no albergue en él, el corazón, el odio y que ame con todas sus fuerzas. Un humano es tan humano que su corazón entrega. Cuplés acertados. Haciendo las quinielas de la Final con golpe final, para el componente que tuvo el traspiés en el pase anterior. Arte y buen gusto. En el siguiente, le coge un atraco en un banco, ha sido la primera vez que dos a la vez le han estado robando.

EN CUARTOS

Las coplas. Una de las comparsas más personales de Tino Tovar canta una presentación donde las inseguridades, los deseos, las ansias del autor se entrelazan con un swing muy bueno y con sus chicos, claro, entregados. Entrega que les pasa factura en el primer pasodoble donde hay un traspiés vocal que pone al resto de los integrantes un tanto nerviosos. Aún así, la propuesta de Tovar es sólida, a pesar de tratar, en el fondo, un tema tan etéreo como es la inspiración (en el popurrí se va desgranando todas sus ramificaciones y efectos). Antes, mucho antes, pasodoble-historia a la relación que de cinco a siete traban un padre y un hijo. Todos los sentimientos que no da tiempo de decir en tan poco tiempo salen a la luz en esta letra sentimental. Me quedo, sin duda, con el segundo donde, rotundos, se preguntan cómo hemos aguantado que ocho criaturas se sienten en un banquillo cuando hemos sido hijos de un Cádiz que ha luchado por el empleo a base de barricadas y tornillos (cuánta razón, qué le ha pasado a esta ciudad). Cuplé al libro de Belén Esteban. "Un año para escribirlo y seis años ha tardado la editorial en corregirlo". Autocuplé con ironía. La comparsa le canta a su autor que este año es dios Momo y si va a su ritmo habitual, el dios Momo se va a quemar el día de los Juanillos. Buen repertorio de cuartos pero la interpretación ha bajado con respecto a preliminar.

EN PRELIMINARES

Las coplas. Abran paso al pasodoble. Lápiz, papel y corazón porque "las verdades duelen" y "yo canto lo que siento". Así cierran su segundo pasodoble estos comparsistas, a Pedro Romero. Una sentencia que también e s una delaración de intenciones, al igual que el cierre de la primera letra "el día que a estas tablas faltara es porque te lo di todo y ya no me queda nada". Dos críticas. Sin temblarle el pulso. Si acaso, con la cadencia casi jazzística, con swing, para la presentación de estos autores indecisos, vulnerables, que van cogiendo confianza durante la letra de la pieza inicial en la que se resuelve que la canción de Cádiz, la copla de Carnaval, está por encima de autores. En esta idea ahondan en la crítica a los autores que han decidido este año montárselo por su cuenta fuera del Concurso. Versos bien armados, solidísimos. Como en la letra a Pedro que huye de la oda para sacar los colores a la familia del Carnaval que sabían de la complicada situación del coplero antes de morir. (Capítulo del surfero tirando sus cenizas, incluido). Cuplé con coña con el nombre de la alcaldesa y con los caramelos de la cabalgata. Están buenos. El popurrí tiene ciertas cuartetas más sosas (la animación final por palmas me sobra, le quita prestancia).

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