Rayo Majadahonda - Cádiz CF / Crónica Dos puntos perdidos en Madrid (1-1)

  • El Cádiz lo fía todo a la defensa de un gol tempranero y sólo araña un empate frente a un rival superior en la segunda parte

Los jugadores felicitan a Rennella tras el gol del delantero en Majadahonda. Los jugadores felicitan a Rennella tras el gol del delantero en Majadahonda.

Los jugadores felicitan a Rennella tras el gol del delantero en Majadahonda.

El Cádiz CF pagó con la pérdida de dos puntos su obsesión defensiva. Se dedicó a proteger su tempranero gol y fue engullido por un modesto Rayo Majadahonda que fue muy superior en la segunda parte y no ganó de milagro.

Cuando los amarillos quisieron despertar, tras el 1-1, ya era demasiado tarde. No supieron aprovechar el tanto de ventaja, apenas consiguieron montar una contra en condiciones y de tanto apostar por la defensa un error mayúsculo de la retaguardia originó de un equipo local envalentonado.

El empate baja al Cádiz CF de la cuarta a la quinta posición pese a que llega a los 60 puntos. Tiene dos más que Málaga, sexto clasificado y próximo visitante del Carranza, y tres sobre el Deportivo, séptimo.

El equipo amarillo no dio la sensación en el Cerro del Espino de ser uno de los candidatos al ascenso. Fue superado por su oponente en la segunda mitad y esta vez Machís no fue el salvador.

Los amarillos saltaron al césped con el mismo once que la semana pasada, con el usual 4-4-2 y la única novedad de la primera titularidad como cadista de Vincenzo Rennella en lugar del lesionado Manu Vallejo.

Los minutos de exploración mutua pasaron muy pronto a mejor vida. En el 8 desperdició Renella una ocasión clarísima solo delante Basilio (mandó fuera el disparo), pero no perdonó un minuto después tras un nuevo servicio de Darwin Machís. José Mari sirvió en profundidad al venezolano, que se escapó por velocidad como si fuese Usain Bolt, penetró solo en el área, llegó hasta la línea de fondo y dio el pase de la muerte para que el franco italiano, en boca de gol, sólo tuviese que empujar el esférico a placer para poner el 0-1.

Rennella aprovechó el segundo balón franco para anotar su primer gol de la temporada (no había firmado ninguno con el Extremadura) y estrenarse con el Cádiz.

El tanto madrugador, reflejo de un frenético arranque, abrió el mejor escenario posible para los visitantes, afanados en la labor prioritaria de la destrucción, con los ojos bien abiertos frente a un adversario obligado a redoblar una apuesta que ya era ofensiva. Los gaditanos controlaron la situación con relativa comodidad y dieron la sensación de poder volver a golpear en cualquier momento.

Los majariegos dejaron espacios atrás, fueron con todo arriba y los amarillos cerraron filas alrededor de su área mientras el colegiado empezó a acumular errores que perjudicaron a los andaluces.

Los de casa dieron una vuelta de tuerca más en busca del empate antes del descanso. Fueron los instantes más delicados para un Cádiz al que le costó salir de su parcela. Ni siquiera pudo organizar una contra en condiciones. Faltó el pase definitivo pese al pasillo que una y otra vez ofreció un rival muy adelantado. Los de Cervera desaparecieron en ataque y lo fiaron todo a la defensa.

La mejor noticia fue el intermedio para tener un poco de reposo y ordenar ideas. El Cádiz estaba acorralado, sin perder la posición, y en el 45, poco antes del último pitido, Cifuentes evitó el 1-1 al detener el cuero junto a un poste un latigazo desde la frontal de Fede Varela.

El partido se había endurecido y el árbitro había desenfundo el tarjetero. El paso por vestuarios favorecía a un cuadro visitante que necesitaba algo más en la reanudación para no poner en riesgo la victoria.

En la reanudación, los de Cervera trataron de presionar más arriba para impedir que se jugase todo el tiempo en su campo, aunque la insistencia de los de Antonio Iriondo empujó atrás a los andaluces.

El balón correspondió en exclusiva a los locales, con más jugadores por dentro en busca de más posesión y mayor profundidad. Las opciones de éxito de los amarillos pasaban más que nunca por la eficacia de su sistema de defensivo. Sin oler la pelota, sin enlazar más de dos pases, no había otra vía posible.

Tan asumido tenía cada equipo su rol que en los momentos de agobio el partido se desarrolló en la frontal del área cadista. Mal asunto.

Por fin se asomaron los visitantes en ataque con un flojo tiro de Aketxe en el minuto 55, ya dentro del área, que acabó con el balón entre las manos de Basilio.

Los madrileños iban a más y los gaditanos a menos. El preparador cadista recurrió a Álex Fernández (en lugar de Rennella), ubicado en punta junto a Machís. Pero nada ni nadie era capaz de para a los blancos, que encontraron recompensa a su persistencia con el empate en el minuto 66 poco después de una contra de Jairo que acabó en nada.

Manu del Moral, nada más ingresar en el césped, culminó una acción de Aitor Ruibal por la derecha. El ariete centró sin la más mínima oposición y el veterano delantero, completamente solo, no falló delante de Cifuentes. Un grave fallo en cadena de la defensa propició el 1-1.

Lo peor, más allá del empate, era que el Cádiz se había desconectado y los anfitriones estaban enchufados. Machís no aparecía y el partido empezó a volverse loco, ya con Edu Ramos y Lekic sobre el tapete. En el 76, Héctor Verdés tuvo el 2-1 con un testarazo que perdió muy cerca de un poste. Casi sin respiro, Rober Correa se plantó en el área contraria en una buena posición y su derechazo lo repelió Basilio.

La ocasión del lateral no dejó de ser un hecho casi aislado. Los locales atacaron sin complejos por los costados y el centro y un remate de Héctor Hernández rozó el poste en el 85. Los andaluces no consiguieron entrar en materia.

Machís anduvo desaparecido tanto en punta como en la banda izquierda en el tramo definitivo. Apareció en la prolongación, pero la moneda no siempre sale cruz. Lo dejó todo para el final, pero no hubo tiempo para más.

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