El líder está condenado al sufrimiento en la recta final
El equipo amarillo ha dilapidado una clara ventaja respecto a sus incansables perseguidores al sumar sólo dos puntos de los últimos nueve que ha disputado
No sólo el Real Madrid se ha empeñado en dotar de interés a la competición. Los blancos han dejado la ventaja de diez puntos que mantenían con el Barcelona en cuatro y tendrán que sudar más de lo que pensaban para hacerse con el título. Más abajo, en el grupo IV de Segunda División B, el Cádiz se abona también a la intranquilidad. Siempre ha sido un sello de color amarillo dormir con inquietud. Y esta temporada no iba a darse la excepción que confirmara la regla. El líder se ha vuelto menos líder en un abrir y cerrar de ojos tras dilapidar en tres jornadas la sólida renta que disfrutaba respecto a sus fieles e incansables perseguidores en la tabla de clasificación. Los pupilos de Jose González han abandonado una autopista que les iba llevando hacia el cielo y se han metido de lleno, con el depósito de gasolina pidiendo ser recargado, en una carretera secundaria llena de baches. Observa por los espejos retrovisores y contempla a dos coches con las luces de adelantamiento parpadeando. Son la Balona, segunda a dos puntos de los cadistas, y el Lucena, tercero a tres. El Cádiz, eso sí, mira en la guantera y gana algo en tranquilidad al ver un papel que le recuerda que tiene el golaveraje particular ganado con ambas escuadras.
El del domingo fue un tropiezo grave. No se sumó y los dos rivales directos hicieron pleno. De estar diez puntos por delante se ha pasado a sufrir. Y no se recordaba una ventaja tan corta respecto al segundo clasificado. La buena línea dibujada por el líder, que ha estado diecinueve jornadas sin perder, ha resultado ser un espejismo en las últimas semanas. De firmar la clasificación para la fase de ascenso y dar un nuevo paso de cara a cerrar la primera plaza, se ha pasado a sentir que se puede escapar el liderato. Toca ponerse las pilas. Y sin dejar pasar el tiempo. Es decir, hay que salir con energías renovadas el próximo domingo (12:00 horas) en feudo del Villanovense de Bezares, que afrontará la cita, segunda consecutiva a domicilio de los cadistas, con la tranquilidad que supone tener la salvación en el bolsillo.
El objetivo principal sigue siendo ser primero de grupo para tener más opciones de lograr el anhelado regreso a Segunda División A. Y para ello habrá que enmendar en las próximas semanas el paupérrimo bagaje firmado en las tres últimas jornadas, en las que solamente se ha sumado dos de los nueve puntos que se han disputado.
Dos empates, en Badajoz y en el estadio Ramón de Carranza frente al Sevilla Atlético, y una derrota, la tercera de la temporada encajada en La Unión, son el espejo en el que toca mirarse desde ahora para aprender de los errores.
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