El resultado del Almería-Cádiz Triunfo heroico y liderato (1-2)

  • El equipo amarillo arrebata la primera plaza al Almería con un trabajo defensivo impecable y un gol en el minuto 89 en inferioridad numérica

Lozano disputa el balón con Owona durante el Almería-Cádiz. Lozano disputa el balón con Owona durante el Almería-Cádiz.

Lozano disputa el balón con Owona durante el Almería-Cádiz. / Cádiz CF

El Cádiz CF asestó un golpe de autoridad con una heroica victoria en el campo del líder. El equipo amarillo venció en circunstancias adversas (1-2), cuando se había quedado con un hombre menos por expulsión de Marcos Mauro, y arrebató la primera plaza a un Almería al que infligió su primera derrota de la temporada.

El conjunto amarillo supo sufrir para extraer petróleo desde la solidez que le devuelve a la cima de la clasificación. Luchó hasta la extenuación y cuando estaba en inferioridad numérica marcó el gol de un triunfo de un valor incalculable. No sólo defendió, demostró una ambición ilimitada al busca el gol en inferioridad numérica.

La consigna compartida por los dos equipos no ofrecía lugar a la duda. La prioridad pasaba por neutralizar el ataque del oponente. Se emplearon con eficacia en los compases iniciales caracterizados por un exceso de centrocampismo.

El balón no se asomaba a las áreas salvo en alguna acción aislada de estrategia, como en el minuto 8. Tras un rechace a la salida de un córner, Iza Carcelén soltó un potente zurdazo raso y René detuvo el esférico con dificultades.

La ocasión fue el primer aviso. El balón iba de un bando a otro como consecuencia del cúmulo de errores en el pase. Poco criterio con el cuero y mucho en el engranaje defensivo.

Los visitantes se apoyaron una y otra vez en Salvi para avisar arriba. En el 19, en el segundo saque de esquina provocado por el sanluqueño, Garrido cabeceó al segundo palo y Choco Lozano, ya sin ángulo, casi conectó a portería también con la testa.

El Cádiz cerraba todas las vías a un Almería que acariciaba más la pelota aunque sin profundidad. El desgaste fue mayúsculo en la primera mitad (un calor intenso a las cuatro de la tarde) siempre en tareas de destrucción. Ninguno hizo daño en el juego posicional salvo algún chispazo. Los locales estrenaron el casillero de tiros puerta en el 26 con una falta lanzada por Corpas a las manos de Alberto Cifuentes.

No había margen para la sorpresa. Nadie era capaz de saltarse el guión y el único asidero eran las galopadas de Salvi. Alberto Perea no daba una a derechas y Lozano era una isla en constante batalla con los centrales.

Álex Fernández no paró de buscar su sitio, llevó el timón del equipo y fue él, en el minuto 34, quien condujo una contra de manual, con mucho espacio -de las que les gusta a los amarillos- que abortó René con una salida fuera del área para taponar el servicio con el que Perea se hubiese quedado solo delante de la portería. Replicó de inmediato Corpas con una jugada que culminó con un disparo que despejó Marcos Mauro.

La apuesta era dejar pasar el tiempo, que apareciese el cansancio y aumentase la posibilidad del error, un factor fundamental en la resolución de no pocos partidos. Los de Álvaro Cervera fueron creciendo, se sintieron cómodos al ceder la iniciativa al rival y metieron el miedo en el cuerpo con frecuentes llegadas peligrosas. En el 44 tuvo el gol Lozano, rápido en el desmarque y solo tras un milimétrico pase de José Mari, pero poco atinado en la definición. Tiró alto en el mano a mano con René.

El Cádiz dejó pasar la oportunidad de irse con ventaja al descanso. Controló el primer acto de principio a fin salvo un centro de Corpas, ya en el 45, que hizo rebotar el cuero e Iza Carcelén obligó a la rápida reacción de Cifuentes para impedir el gol.

Un disparo de Lazo atrapado por Cifuentes y otro desviado de Espino abrieron una segunda parte con un Almería más decidido en ataque que puso en apuros a un Cádiz metido demasiado atrás, con muchos problemas para sacar el balón de su zona.

Trataron de recomponerse los amarillos con una presión alta que no siempre surtió efecto. Un testarazo de Aguza (en el 58) que se escapó cerca de un poste fue el reflejo del cambio de tendencia. Los locales dieron un paso al frente, los laterales no pararon de subir, la circulación de balón fue más rápida y los visitantes empezaron a sufrir.

Cervera buscó una solución con Iván Alejo en lugar del desaparecido Perea, un movimiento que hizo que Salvi pasara a la izquierda. El 7 siguió a lo suyo aunque fuese en otra banda.

Cuando peor lo pasaba el Cádiz, en un momento complicado, Cala robó el esférico en la medular y sirvió a Salvi. El extremo, supersónico, se internó por su nuevo espacio y se inventó un centro al interior del área con el exterior de su bota derecha que Lozano, en posición de ‘killer’, agradeció con un certero cabezazo que hizo inútil la estirada de René. 0-1 en el minuto 68.

Los amarillos habían hecho lo más difícil pero apenas les dio tiempo de disfrutar de la renta. Cuando tenían el partido su favor se complicaron la vida sobremanera fruto de un grave error de Marcos Mauro. El  central cedió de cabeza muy corto a su portero y dejó el balón franco a Juan Muñoz, al que impidió su avance con un agarrón claro dentro del área. El árbitro no señaló nada pero dos minutos después revisó el monitor del VAR, rectificó su decisión y decretó pena máxima además de expulsar al argentino. La roja fue una medida excesiva.

Corpas no falló desde los 11 metros y restableció la igualada en el minuto 79, con Cervera también expulsado y el Cádiz con un hombre menos hasta el final.

Los gaditanos apelaron a la heroica. Fali relevó a José Mari para apuntalar la defensa. El empate era un tesoro dada las circunstancias, pero hubo algo más. En el minuto 89, Nano Mesa, que acababa de sustituir a Lozano, sacó partido a su frescura para controlar por la derecha y poner un centro al segundo palo que Espino, completamente solo, aprovechó con una volea para batir a René y colocar el 1-2.

Los jugadores exprimieron hasta la última gota de sudor para administrar el resultado con ocho minutos de prolongación que se hicieron eternos.

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