Cádiz CF Prudente alegría

  • El líder sale reforzado del bache gracias a su gen competitivo y a la colaboración de sus perseguidores, aunque la Liga está desatada y 15 jornadas todavía dan para mucho

Formación inicial del Cádiz en el estadio Gran Canaria. Formación inicial del Cádiz en el estadio Gran Canaria.

Formación inicial del Cádiz en el estadio Gran Canaria.

Es inevitable el fortalecimiento de los pensamientos vinculados con el ascenso a Primera División. Como para no imaginar el retorno a la élite después de un fin de semana tan inesperado como favorable a los intereses del Cádiz CF. Victoria en Las Palmas y fallo en cadena de los perseguidores más cercanos.

Es indiscutible la condición de favorito del equipo amarillo, sin ánimo de añadir un gramo más a la pesada mochila de la presión que conlleva el sostenimiento del liderato en busca del objetivo más ambicioso.

Está permitido soñar sin caer en la tentación de la euforia desmedida, siempre peligrosa porque nada está hecho aunque parezca más cerca. El aumento de la distancia sobre los rivales directos inyecta ilusiones renovadas y sólo cabe seguir disfrutando día a día con una temporada que hasta la fecha no puede ser más brillante. Todo está por hacer mientras el liderato es una constante realidad nutridora de esperanza.

El incremento de la ventaja coincide con el traspaso de la barrera de los 50 puntos y las declaraciones del entrenador, Álvaro Cervera, que no pasa por alto el hecho de haber llegado a los números que confirman la permanencia. Él mismo reconoce que el impopular referirse a ello, pero tiene sentido.

Las palabras del técnico no son gratuitas. Cervera no tiene un pelo de tonto y sabe mejor que nadie que la batalla no pasa este curso por la salvación. Lo que hace el míster es poner en valor el arduo trabajo de su equipo en un campeonato empeñado en desafiar a la lógica, en el que cualquiera puede tumbar a cualquier en el momento más insospechado.

El mérito de este Cádiz CF radica en estar un año más implicado en la contienda por el ascenso y en hacerlo en esta ocasión como gobernador autoritario de la Liga, líder nada menos que en 23 de las 27 jornadas. Es fácil escribir de algo tan difícil como vivir todo el tiempo en la cima de la clasificación. Se trata de resaltar el provecho que saca el Cádiz CF a la mejor temporada de su historia a día de hoy (en la categoría de la plata).

Y como la Liga es un torneo de todos contra todos, mayor es el mérito de los amarillos al ser capaz de inclinar los partidos a su favor en medio tanta igualdad. No es casualidad ganar más de la mitad de los partidos (15 de 27, un 55,5 por ciento) ni perder sólo cinco (un 18,5 por ciento).

Mientras el Cádiz CF hace todo eso, que no es poco, otros conjuntos diseñados en exclusiva para el ascenso, con presupuestos más pudientes, tienen que sudar tinta para no ver peligrar su estancia en Segunda División A (Málaga, Sporting de Gijón, Tenerife, Deportivo de La Coruña).

Tras vencer en Las Palmas, los gaditanos rebasan el medio centenar de puntos con holgura y el siguiente paso es no bajar la producción. El decaimiento después de los 50 es un hecho común en las temporadas anteriores. Si esta campaña es distinta a las demás, no hay motivos que llevan a pensar en un frenazo.

El Cádiz CF da señales de haber dejado atrás la mala racha entre el final de la primera vuelta y el comienzo de la segunda que llegó a los cuatro partidos consecutivos sin vencer. La dinámica cambia y ahora son tres encuentros seguidos sin perder, incluidos un par de triunfos impulsores de la nueva escapada en la clasificación.

El tirón de las últimas semanas permite nivelar la balanza de cuentas en la segunda vuelta. Los amarillos llevan nueve puntos, la mitad de los disputados, y empiezan a carburar en el periodo definitivo a falta de 15 jornadas para el desenlace. Nada mejor que enderezar el rumbo mientras las dudas cambian de bando en un torneo abierto a las sorpresas.

La victoria del colista Racing de Santander en el estadio del Almería (líder efímero hace un par de semanas) es el ejemplo más diáfano de que no hay enemigo pequeño. Cada envite es más complicado que el anterior. La clave está en no dar nada por ganado antes de tiempo y aplicar la máxima concentración. Más que nunca, partido a partido, como advirtió el entrenador antes de la visita a Las Palmas. No pensar más allá de lo que toca.

Cada cita es un duelo a vida o muerte que suele decidirse por pequeños detalles. El Cádiz CF, con el pulso competitivo recobrado, expone su consistencia como argumento irrefutable. No le resulta fácil ganar, aunque es difícil que pierda si mantiene su estado rocoso. Por algo es el menos goleado. Y es el líder incombustible.

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