El último bastión de San Martín

El coro que se creó en el colegio del barrio de El Pópulo cumple cuarenta años La amistad y el cariño, claves para mantener a aquellos padres de alumnos que hoy son abuelos

Los miembros del coro de San Martín, durante una actuación la pasada Cuaresma.
Los miembros del coro de San Martín, durante una actuación la pasada Cuaresma.
P-M. Durio Cádiz

16 de agosto 2015 - 01:00

San Martín perdió el colegio que fue y en el que estudiaron tantas niñas gaditanas y este mismo curso se ha quedado sin la guardería que mantenía el edificio abierto y el nombre relacionado con la Educación. De ese nombre tan vinculado a la historia de la ciudad ya sólo quedará un conjunto de voces mixtas. El coro de San Martín está de aniversario; cumple cuarenta años cantando en misas, en bodas, en cultos de hermandades, en bautizos y en todo tipo de celebraciones por todos los templos de la ciudad y también por algunos de la provincia.

Fue tras crearse la asociación de padres y madres del colegio San Martín cuando muchos de ellos comienzan a implicarse con las Hijas de la Caridad en las cosas del colegio y del edificio. Ya entonces había un coro de voces femeninas que se conocía como Hijas de María, al que las monjas fueron incorporando las voces masculinas de esos padres de alumnas junto a las de las madres. La idea partió de Sor Esperanza, que tocaba el piano, y de Sor Josefina, que era violinista.

"El coro ha llegado de madres y padres de niñas a abuelos que somos ahora, y una incluso bisabuela", explica la actual directora del grupo, Charo Ruso. La clave del éxito ha radicado en que "hemos tenido muchísima amistad y muchísimo cariño entre todos", lo que ha hecho que la mayoría de los miembros actuales del coro sean los mismos que iniciaron la andadura allá por el año 1975.

En ese curso empezaron a cantar los sábados en la misa de Santa Cruz, cuando entonces estaba Marcelino Martín de párroco. También empezaron a cantar en las comuniones de los niños del colegio, en el belén viviente que tan esperado era en Navidad, en los oficios de Semana Santa (que por aquel entonces se celebraban allí al estar cerrada la Catedral, presidiendo el obispo Antonio Dorado).

En el coro participaban varios miembros de la junta de gobierno de la cofradía de la Merced, que comprometen al grupo a cantar la novena a la Virgen en el mes de septiembre. Y eso supuso, en el año 1976, el cambio de coro doméstico a coro litúrgico de Cádiz, cantando desde entonces y hasta el año 2011 las novenas completas a la Virgen de la Merced (los nueve días seguidos de cultos además de la función). "Para nosotros esa era una cita muy especial cada año", recuerda Charo, que compagina su labor en San Martín con sus ensayos en la coral Canticum Novum, a la que también pertenece.

A pesar de que la amistad los ha mantenido unidos, Charo reconoce que cumplir cuarenta años no ha sido fácil. "Ha habido momentos muy desagradables, porque vamos perdiendo gente y eso es muy duro en un grupo tan unido", comenta. Pero mantener el contacto entre unos y otros "una vez a la semana, que es cuando ensayamos", ha sido fundamental para conservar el coro. "Si no existiese, estaríamos cada uno por su lado", indica. Ella se hizo cargo de la dirección a raíz de la pérdida de Sor Esperanza (en 2007) y Sor Josefina (un año después), aunque algunos miembros del grupo aseguran que Charo Ruso siempre fue el alma mater del grupo. "A mí no se me hace complicado, porque más que coralistas somos amigos", indica la directora.

Junto a ella, una joven organista, Noemí, nueve voces de mujeres y otras ocho de hombres forman hoy este coro de amigos que empezó cuando eran jóvenes con niñas pequeñas en el colegio y que mantienen hoy peinando canas y cuidando de sus nietos. "Y mientras podamos estirar, seguiremos sonando", asegura Charo, la directora del último bastión de lo que fue San Martín.

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