UCA y Fundación de la Mujer ponen en marcha un proyecto sobre violencia de género y adicciones
Esta investigación quiere visibilizar las alteraciones psicológicas y neuropsicológicas de las víctimas de violencia de género como consecuencia del maltrato y del abuso de sustancias
La Fundación de la Mujer aborda los efectos neuropsicológicos y psicopatológicos de la violencia de género
La Fundación Municipal de la Mujer y la Universidad de Cádiz han puesto en marcha el 'Proyecto Believe-Addiction: Violencia de género, neuropsicología y adicciones', que tiene como objetivo analizar el impacto de la violencia de género en las mujeres que abusan de sustancias. La iniciativa la presentaron este martes en el Ayuntamiento de Cádiz la concejala de Igualdad, Virginia Martín; la directora general de Igualdad de la UCA, Paqui Bernal; y la profesora titular del Departamento de Psicología de la UCA y responsable del proyecto, Esperanza Vergara.
Financiado por el Plan Nacional Sobre Drogas, del Ministerio de Sanidad, en este estudio participan investigadores de varias universidades españolas e internacionales y surge tras las escandalosas cifras sobre violencia de género en España. Esperanza Vergara destacó que desde el año 2003 se han registrado 1.353 muertes de mujeres a mano de sus parejas o exparejas y en lo que va de año ya han sido 10 las mujeres asesinadas, tres de ellas en Andalucía, "unas cifras que son solamente la punta del iceberg", explicó.
Otro de los datos que aportó es que el 12,7% de las mujeres residentes en España de 16 años o más ha sufrido violencia física o sexual en algún momento de su vida. Si a esos datos "le sumamos cualquier otro tipo de violencia, que no sea física o sexual, el porcentaje aumenta a más del 30% de mujeres", añadió la investigadora.
Desde el Grupo Interdisciplinar para el Abordaje de las Desigualdades e Identidades de Género en Salud, de la UCA, parten de la base de que "la violencia de género no es un problema de ámbito privado. Es un problema social fruto de la desigualdad existente en nuestra sociedad donde las mujeres son consideradas por sus agresores como personas carentes de derechos mínimos, de libertad, respeto y capacidad de decisión", detalló Esperanza Vergara.
Para la investigadora, "esto supone una gran vulnerabilidad de los derechos humanos y, como refiere Elena Simón en su libro Democracia Vital, una merma en el ejercicio pleno de su ciudadanía, con graves repercusiones. Las mujeres víctimas de violencia de género tienen que pasar en muchas ocasiones por circunstancias en las que se pone en juego la gravedad de sus palabras".
Esperanza Vergara afirma que muchas de estas víctimas "han sufrido durante años niveles de estrés continuado, convivido con sintomatología ansiosa, depresiva u otros síntomas psicopatológicos. Han sufrido traumatismos, daños cranoencefálicos e isquemias debido a los recurrentes golpes en la cabeza y los estrangulamientos. Todas estas circunstancias provocan daño cerebral y alteraciones neuropsicológicas que pueden afectar, por ejemplo, a su memoria o a la capacidad de toma de decisiones en su día a día. Y si a esto se le suma el consumo de sustancias, las consecuencias a nivel cerebral puede ser nefastas. Y esto es algo que apenas se había estudiado a nivel nacional e internacional", mantiene la investigadora.
El objetivo del Proyecto Believe es "estudiar y cuantificar para visibilizar las alteraciones psicológicas y neuropsicológicas que pueden estar presentando las víctimas supervivientes de violencia de género como consecuencia de esa violencia y del abuso de sustancias. Esas alteraciones dificultan que estas mujeres puedan retomar su vida con plena normalidad. Además, hay que tener en cuenta que la media de tiempo en presentar una denuncia por violencia de género es de cinco años".
La principal novedad de esta investigación es que el trabajo se va a realizar con víctimas adictas a sustancias, aunque habrá tres grupos de 30 mujeres cada uno de ellos: mujeres sin problemas de violencia de género, mujeres víctimas de violencia de género y mujeres maltratadas y adictas. La hipótesis de partida es que las mujeres que han sufrido violencia tienen mayores alteraciones psicopatológicas y neuropsicológicas que pueden provocarles alteraciones en su día a día.
Aunque hay pocos estudios al respecto, Esperanza Vergara destacó que en torno al 80% de las mujeres que abusan de sustancias, sufren a su vez violencia de género. Y unas de las hipótesis con las que se va a trabajar en este proyecto es comprobar si las mujeres eran adictas antes de ser maltratadas por sus parejas o el consumo derivó de los episodios volentos que vivieron.
La iniciativa da continuidad a la línea de investigación Believe, iniciada hace más de una década por el grupo de investigación PNinsula de la Universidad de Granada, liderado por el catedrático Miguel Pérez. Al proyecto se suma también el grupo del Instituto de Investigación Sanitaria de Galicia Sur, dirigido por Carlos Spuch, con el que existe una colaboración previa en el marco de la Red de Investigación en Atención Primaria de Adicciones (RIAPAD), financiada por el Instituto de Salud Carlos III y formada por 19 grupos de investigación de diez comunidades autónomas.
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