El temor eterno al Gran Hermano
El país más vigilado es el Reino Unido, con cuatro millones de cámaras de circuito cerrado · El Foro Europeo ha elaborado un estatuto para su uso democrático
La curiosidad es una cualidad innata en el ser humano. Una mirilla es una tentación, una cámara oculta casi un pecado. En apenas medio siglo, la novela de George Orwell 1984 -en la que el personaje del Gran Hermano hace de guardián, jefe, casi Dios, a través de una red de vigilancia desplegada por una sociedad futura para controlar a sus habitantes- ha pasado de ser ciencia-ficción a pura realidad. Las cámaras de seguridad se han multiplicado por todo el mundo en los últimos años y países como Gran Bretaña, China o México ya las utilizan en cantidades casi indecentes. Para intentar poner freno a lo que algunos consideran una vulneración de la privacidad, el Foro Europeo ha elaborado un estatuto para el uso democrático de las cámaras de seguridad. El pasado 28 de mayo, en Rotterdam (Holanda) culminó el programa Ciudadanos, ciudades y cámaras de vigilancia, una iniciativa destinada a la reflexión y el intercambio de prácticas en la utilización de esta tecnología y los diez socios que participan en el proyecto acordaron la creación de este documento.
La iniciativa, patrocinada por el programa de Derechos Fundamentales y Ciudadanía del Foro Europeo para la Seguridad Urbana, pretende fomentar el uso racional de la vídeo-vigilancia y elaborar, mediante el intercambio de experiencias, una carta ética sobre el uso adecuado de las cámaras de seguridad que mantenga el respeto de las libertades individuales. La idea de la iniciativa es encontrar un equilibrio entre la ayuda que las cámaras pueden aportar para reducir la actividad delictiva en las ciudades a la vez que se mantiene la privacidad de sus ciudadanos. En este encuentro hubieron representantes de países como Francia, Italia, España, Gran Bretaña, Holanda o Bélgica.
El pasado mes de agosto, el rotativo El Mundo publicó un interesante reportaje en el que daba cifras muy significativas. Por ejemplo, hay una ciudad en el noreste de China llamada Urumqi en la que viven 1,6 millones de habitantes. En el verano de 2009 la violencia interétnica entre musulmanes uigures y los chinos se saldaron con la muerte de 197 personas. Para intentar acabar con esta ola de violencia el Gobierno chino anunció que tiene la intención de instalar hasta 60.000 cámaras de seguridad en sus calles. Según reveló el periódico The New York Times, sólo en una intersección de varias calles de Urumqi 39 cámaras observan desde cuatro esquinas los movimientos de sus ciudadanos. En Pekín, la capital del país, estaba previsto que hubieran 470.000 cámaras de seguridad a finales de año.
Otro país donde proliferan es México. En su capital, México DF, una de las ciudades más peligrosas del mundo con sus casi 23 millones de habitantes, hay 3.000 cámaras, pero el número crecerá hasta las 8.000 antes de 2012.
Pero el lugar más vigilado del mundo está en Europa. Es el Reino Unido, donde hay aproximadamente 4 millones de cámaras de circuito cerrado.
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