El roscón de Reyes, el remate de la fiesta de la Epifanía
El Paseante
La empresa gaditana Horno La Gloria los viene elaborando desde finales de la década de los 60 l Hasta mañana espera vender unos 7.000, incluyendo los rellenos en sus diferentes variedades
Ya se sabe que en Cádiz para que algo se convierta en tradición la antigüedad no es lo que más puntúa, aunque el roscón de Reyes ya se ha ganado ese calificativo después de que Horno La Gloria comenzara a elaborarlos a finales de los años 60. Aquellos primeros roscones se limitaban a ser un bollo de masa dulce, adornada con rodajas de fruta escarchada, incluyendo en su interior sólo el habitual haba y una sorpresa.
Carmen Rodríguez Formanti y Manuel Ruiz Moreno, sobrino de José Ruiz Marchante, dos de los actuales responsables de la citada empresa gaditana, dicen que ya en la década de los 70 comenzaron a rellenarlos, primero con cabello de ángel y crema pastelera, hasta llegar a las variedades actuales con trufa, nata turrón y natafresa, que se realiza este año como experiencia piloto para mantenerla en los venideros si es del agrado de los consumidores, como ocurrió con el anterior.
También el roscón de Reyes se ha incorporado al mundo de las delicatessen. La Gloria elabora la variedad denominada Roscón gourmet, que se venden en establecimientos especializados y se elaboran también por encargo. Su relleno siempre es de nata y la presentación es mucho más singular, con la intención de convertirlo en un regalo como remate de la fiesta de la Epifanía, e incluso puede servir para adornar una mesa antes de consumirlo. Su precio también aumenta casi el doble sobre uno normal igualmente relleno de nata.
En Horno La Gloria comienzan a preparar tan señalada repostería navideña a partir del día de Año Nuevo para que esté a disposición de los clientes el 4 y el 5 de enero, aunque también en los últimos años hay quienes los demandan en fechas previas, incluyendo algunos establecimientos.
Es estas fechas el consumo de la pastelería habitual desciende, aunque se mantiene el de la denominada Caja Asareg, un surtido de aperitivos salados, así como el de el pan y los turroncillos de Cádiz, y la producción se centra en los roscones, que en la mañana de ayer ya rondaban los 6.800, mientras que entre hoy mañana esperan vender unos 7.000, en los dos tamaños existentes, el de 800 gramos y el de 1.400 a 1.500, en función del relleno que lleven.
En cuanto a la elaboración, el maestro pastelero José Manuel Cano Barberi apunta que se inicia virtiendo en la amasadora harina, mantequilla, sal, azúcar, agua de azahar, esencia de limón, huevo, leche y y levadura.
Una vez que se ha mezclado todo en un proceso lento, para que la masa se compacte, se forman unas bolas, que luego se dejan fermentar, para seguidamente estirarlas y hacerles el agujero del roscón, que se pinta con huevo para darle brillo, se decora con naranja y fruta escarchada, se le introduce el haba y la sorpresa y se mete en el horno.
Por último se pinta cong gelatina, se decora con azúcar voleada y queda listo para disfrutarlo en el desayuno, en la merienda o en ambos casos.
Se asegura que el roscón de Reyes no tiene nada que ver con los Magos de Oriente, sino que es una tradición que se remonta a los tiempos del Imperio Romano. Nacieron como unas tartas dulces que se repartían entre la gente más pobre y la servidumbre coincidiendo con las fiestas dedicadas al dios Saturno y el que encontraba el haba que se escondía en su interior era tratado como un rey durante el resto del día.
A partir del siglo II después de Cristo el dulce llega a Francia y luego a España, donde además del haba se incluye una figurita. El comensal que encuentra la primera paga el roscón y el que descubre la sorpresa es coronado rey por un día.
Hay quienes concluyen su historia asegurando que la fruta escarchada que los decoran representan las gemas y esmeraldas que los Reyes llevaban en sus túnicas .
Pero sobre gustos no hay nada escrito. Buen provecho.
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