Cádiz

La reversión del edificio de Valcárcel a Diputación puede tardar meses

  • Zaragoza Urbana y la administración todavía mantienen muy lejos las posturas por el dinero que entregó la empresa hotelera por el 10% de la compra y que ahora reclama · La inversión iba a ser de 60 millones

¿Y ahora qué? La todavía empresa propietaria del edificio de Valcárcel, Zaragoza Urbana, recupera de nuevo un edificio del que no quiere saber nada, simplemente acelerar la firma de la reversión con la Diputación Provincial para olvidarse de un proyecto de un hotel de cinco estrellas que nunca va a ejecutarse, al menos por esta firma.

Sin embargo, la vuelta a la Diputación Provincial todavía no está clara y quedan muchas cosas por decidir y cerrar, tanto que el proceso se puede prolongar durante muchos meses. Y es que al final del todo, el quid de la cuestión es el dinero.

La empresa aragonesa en la firma del contrato de compraventa con Diputación abonó 808.000 euros de adelanto en concepto del 10% del importe final y ahora quiere que ese dinero se le devuelva porque el proyecto no ha salido adelante por el retaso de las administraciones. La institución provincial considera que la que no ha cumplido el contrato es la firma hotelera y, además, que debe haber una compensación por el deterioro que ha sufrido el edificio durante estos años.

Zaragoza Urbana, propietaria en Cádiz del Hotel Playa, pretendía transformar el viejo edificio de la Institución Valcárcel en uno de los grandes hoteles del sur de España para lo que pretendía invertir 60 millones de euros. Para la conversión del antiguo colegio en un hotel de cinco estrellas contrató a uno de los grandes arquitectos españoles, Rafael Moneo, que trabajó en el diseño junto a los gaditanos Tomás Carranza y Francisco José Montero.

Los retrasos que fue acumulando, desde la administración, la consecución de los diversos permisos solicitados por la empresa para poder iniciar el proyecto, fueron aprovechados por la compañía para cuidar al máximo detalle el proyecto constructivo, hasta el punto que se elaboraron más de una decena de diseños.

Finalmente se planteó una operación que incluía cuatro edificios. Del inmueble principal se recuperaban aspectos arquitectónicos originales, ocultos en pasadas reformas. Todo se completaba con un centro de congresos, un bloque anexo para servicios y más habitaciones y otro destinado a locales comerciales y de hostelería, que debían ayudar a dinamizar al vecino barrio de La Viña.

La empresa, propietaria de varios de los hoteles más lujosos de Zaragoza, aguantó hasta que pudo. Los trámites burocráticos concluyeron cuando la crisis financiera ya había tocado de lleno a los cimientos de la economía nacional, cerrando los bancos cualquier línea de crédito, lo que hacía hoy inviable el hotel previsto por la empresa. Ahora, se mantienen abierta las negociaciones con la Diputación Provincial para anular el contrato firmado en 2003.

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