La puerta a otras salidas laborales

Los alumnos valoran la especialización para que las empresas les contraten

Fátima Díaz / San Fernando

20 de septiembre 2008 - 01:00

Todos miran al futuro. Sabedores de que el sector naval demanda especialización, se han puesto manos a la obra para formarse. Acaban de empezar un curso de soldador de estructuras navales en el Centro de Técnicas Industriales (CTI) de San Fernando. Entre los alumnos, hay desde jóvenes de 18 años que apenas han finalizado la enseñanza reglada a maduros de cuarenta y tantos que se han quedado sin trabajo. Todos ellos confían en que una mayor especialización les proporcionará una salida laboral casi segura.

Joaquín Ruz Limón tiene 42 años y, a sus espaldas, una amplia experiencia de más de una década en el sector de la construcción. Antes del verano se quedó en el paro y, en vista de la crisis y de que cada vez es más difícil encontrar empleo en este ámbito, decidió pasarse al de la construcción naval. "Nunca antes había desempeñado un trabajo de este tipo", cuenta, "pero me quedé sin trabajo y aquí hay mejores perspectivas de futuro que en la construcción. Al menos, cuando realice este curso, tendré otra salida laboral".

Es la opinión de un alumno de uno de los siete cursos que se imparten en el centro ubicado en La Isla. En su caso, el curso que está realizando es de Soldadura por arco bajo protección gaseosa con electrodo no consumible, conocido comúnmente como TIG (Tungsten Inert Gas).

Comparte aula con Pablo Ramírez Mesfarre, quien a sus 18 años ya tiene claro que le gusta la soldadura y que en este campo se encuentra su futuro.

Al preguntarle por cómo se ha planteado el curso, refiere que "no sólo está dedicado a un tipo de soldadura concreta, como es la TIG, sino que también aborda la interpretación de planos, prevención de riesgos laborales, inglés técnico, etcétera. Es muy completo, la verdad".

Para él será su primer contacto con el sector de la construcción naval, al igual que para Joaquín Ruz -pero, en su caso, más que por juventud por proceder de otro tipo de empleo-.

Más veteranos en estas lides son José María Barce Julián (de 22 años de edad) y Raúl Raspao Vergara (de 21 años), que ya realizaron anteriormente un curso de soldadura semiautomática y poseen ya algunas nociones básicas, al menos del tema de soldadura. José María reconoce que, después de cursar dicho módulo, "prácticamente salí ya colocado" y espera que el empleo vuelva a llamar a su puerta a través del curso que ahora le ocupa, y si es tan rápido mejor.

Las ofertas de trabajo antes incluso de acabar o poco tiempo después son, según la mayoría de ellos, la tónica dominante de unos cursos tan concretos como éstos y con el aval del Plan de Formación para el Sector Naval de la Bahía de Cádiz, impulsado por la Consejería de Empleo. Según los propios alumnos, el trabajo "es sacrificado por las horas que se echan, el calor y que se manejan productos tóxicos, pero lo compensa el hecho de que enseguida te llama alguna empresa y que el sueldo es bueno".

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