Cádiz

“Con este puente cumplo el objetivo de mi vida profesional”

  • Marcos Martín llevaba casi diez años escuchando hablar del nuevo acceso a Cádiz cuando obtuvo la dirección de la obra

Tiene 43 años, está casado con una periodista madrileña y tiene dos hijos. Nació en Palencia y desde muy pequeño le gustaron las construcciones. Es Marcos Martín, director de la obra del segundo puente sobre la Bahía de Cádiz. 

–Usted es el director de la obra, pero su misión es...

–Conseguir que se respete con gran precisión el proyecto contratado por el Ministerio de Fomento y redactado por el ingeniero Javier Manterola.

–Y esto, ¿cuesta mucho trabajo?

–Por el momento, la mayor dificultad en la ejecución de este trabajo ha sido la coordinación entre todas las partes involucradas, es decir, Astilleros, Dragados, los ayuntamientos de Cádiz y Puerto Real, la Autoridad Portuaria de la Bahía de Cádiz y Airbus. Tengo la suerte de tener un equipo de primera, contamos con los mejores.  Aún así, dirigir esta obra exige que piense en ella todo el día. Sin ir más lejos, el otro día concluyeron unos trabajos a las tres de la mañana y el responsable me envió un sms diciéndome que todo había salido bien. La magnitud de esta obra es impresionante. Me desplazo desde Sevilla hasta Cádiz todas las semanas para comprobar los avances.

–Cuando supo que sería el director de este puente, ¿tuvo miedo?

–Este es un puente que cualquier ingeniero querría dirigir. Desde luego, esta será la gran obra de mi vida. He hecho otros puentes en Sevilla, pero ninguno alcanza el rango del de Cádiz. No nos dio miedo, el equipo de profesionales es de prestigio.  

–¿Cuándo escuchó hablar por primera vez del puente?

–El anteproyecto es del año 1991, pero yo oigo hablar de esto a partir de 1994. En aquel momento el responsable era José María Delgado, pero se jubiló y en 2003 obtuve yo la dirección de la obra. Llevaba casi diez años escuchando hablar de un gran puente en Cádiz y jamás imaginé que al final dirigiría yo la obra. Con este puente cumplo el objetivo de mi vida profesional.

–¿Qué le empujó a estudiar la carrera de ingeniero de caminos?

–La vocación. En mi caso no es ni por tradición familiar ni por dinero. Siempre me gustó la construcción, desde pequeño, y tenía claro que quería construir. Además, siempre quise estar del lado de la administración, me atrae el sentido de servicio público.

–¿Cree que este puente llega tarde?

–La programación de las infraestructuras es muy lenta, y en este caso había muchos condicionantes, como el desvío de los servicios, las expropiaciones, las marismas, que en esta provincia dan mayor asentamiento de lo proyectado, los trabajos en el mar o en altura. Lo que hay que tener claro es que no habrá otro puente como este.

-Este puente, ¿no le queda grande a una ciudad de cerca de doce kilómetros cuadrados?

–Estamos haciendo un puente para toda la vida. No tiene sentido ser cicateros cuando pensamos en una obra para siempre, este puente no debería alcanzar nunca su capacidad máxima, que es de 50.000 vehículos diarios.

-¿Cómo lleva su familia que dirija usted esta obra?

–Procuro pasar con ellos todo el tiempo que puedo durante los fines de semana. A veces venimos a El Puerto de Santa María, de lejos ven las obras y me dicen: "mira, mira lo que hace papá".

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