Infraestructuras

El puente Carranza "es seguro" pero necesita 15 millones para nuevas obras

  • Carreteras prepara un ambicioso plan de actuación

  • Garantiza la seguridad de la infraestructura tras 50 años de uso intensivo

El estado de los pilares centrales antes de las obras de rehabilitación ejecutadas en 2009-2010 El estado de los pilares centrales antes de las obras de rehabilitación ejecutadas en 2009-2010

El estado de los pilares centrales antes de las obras de rehabilitación ejecutadas en 2009-2010 / Julio González

El puente Carranza necesita obras de mantenimiento cuya cuantía, pendiente de cerrar los proyectos definitivos, rondará los 15 millones de euros. Los trabajos a realizar completarán las actuaciones que se han venido realizando en los últimos años, en una infraestructura que acaba de cumplir medio siglo de una vida intensa, con un grado de ocupación diaria muy amplio.

La Dirección General de Carreteras mantiene un control periódico del estado en el que se encuentran sus infraestructuras en todo el país, incluyendo evidentemente los puentes. Entre ellos, el José León de Carranza se sitúa entre los que necesitan una actuación más radical en cuanto a obras a ejecutar.

Esta necesidad no significa, en todo caso,  que exista un peligro estructural en el puente. Desde Carreteras se afirma con rotundidad: "el puente es seguro, no tiene ningún problema estructural. Evidentemente si lo tuviera se hubiera cerrado a la circulación".

Bajo esta premisa, Carreteras trabaja de forma constante en el mantenimiento de este equipamiento. La ausencia de un documento actualizado de los Presupuestos del Estado, afectado por la falta de gobierno, impide que se ponga en marcha el plan previsto y que supone la mayor inversión realiza en el puente desde su construcción. Mientras tanto, se mantienen los trabajos de puntuales que muchos días obligan a cortar uno de los carriles de paso.

Lo cierto es que Carreteras ya trabajó en su momento en el espacio más delicado del puente Carranza: el tramo móvil, una estructura que en su día, en 1969, fue una de las de más calado de toda Europa.

Entre 2009 y 2017 el Ministerio de Fomento ha invertido cerca de 4 millones de euros en la rehabilitación de las grandes pilas centrales, en la rehabilitación de la estructura metálica del tramo levadizo y en la maquinaria que permite su elevación.

Ahora se está pendiente de las cuentas del Estado para afrontar una segunda fase de una actuación que se reconoce como "muy compleja".

Por lo pronto se prevé actuar sobre el resto de los pilares que se ven afectados en su exterior, ya que estructuralmente no están "comprometidos". Se destaca el daño que sufren estos pilares por el efecto de los vientos y del mar, muy por encima del que soportan otros puentes en el país.

También se cambiará todos los pretiles. El diseño será similar al instalado en el puente de la Constitución de 1812, más seguro y más moderno. A la vez se reforzará la iluminación y la señalización y se mejorará la plataforma, especialmente desgasta en el tramo movil.

Durante 2018 cruzaron el puente Carranza, en ambas direcciones, 3.982.515 vehículos, casi tres veces menos de las épocas de mayor intensidad. La entrada en servicio del puente de la Constitución de 1812 ha rebajado de forma notable la densidad de uso del viejo Carranza que llegó a soportar algunos días el paso de hasta 40.000 coches, muy por encima del límite que se consideraba adecuado.

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