Cádiz

La propuesta de la Iglesia de Cádiz: un 1 de mayo desde los balcones

  • La Diócesis invita a una movilización a través de las ventanas el Día del Trabajo y reclama un cambio de modelo productivo

Cartel con reivindicaciones laborales en una de las movilizaciones recientes por la amenaza de cierre de Airbus.

Cartel con reivindicaciones laborales en una de las movilizaciones recientes por la amenaza de cierre de Airbus. / Julio González

La Iglesia mira también con preocupación al mundo laboral y se une, a su manera, a las reivindicaciones y movilizaciones que se desarrollarán con motivo del Día del Trabajo el próximo sábado, en un año especialmente marcado por la pandemia del Covid y por las consecuencias laborales y económicas que está aparejando. Por ello, tanto el Secretariado Diocesano de Pastoral Obrera como la Hermandad Obrera de Acción Católica (Hoac) de la diócesis proponen este año una “movilización de los balcones” junto a “gestos de oración personal o comunitaria” para celebrar el 1 de mayo, que es también el día de San José Obrero.

Esta movilización de los balcones consistiría -explican- en dar visibilidad en las terrazas y ventanas de las casas a las reivindicaciones que defienden estas entidades religiosas, que a su vez se unen al manifiesto que ha lanzado la entidad Iglesia por el Trabajo Decente.

La principal reivindicación laboral de la Iglesia es el cambio del sistema productivo, “basado en trabajos que aporten valor, sujetos de unas condiciones laborales dignas, y donde las personas estén en el centro”, a lo que añaden “la importancia del trabajo como actividad humana que acrecienta la dignidad de cada persona y de sus familias, al tiempo que participamos en el cuidado del conjunto de la sociedad y del planeta”.

Este cambio de modelo se plantea precisamente en un contexto en el que, según advierten las entidades religiosas, “el derecho al trabajo está en riesgo, lo que supone que el pacto social entre en crisis y, con ello, la propia democracia”. Frente a este escenario, plantean una garantía del acceso a medidas de protección social “para quienes no puedan trabajar o sus condiciones laborales no les permitan llegar a fin de mes”.

La diócesis, de hecho, alerta sobre el agravamiento del mundo laboral a consecuencia de la pandemia. Miles de empleos destruidos “y muchos de los ERTE puestos en marcha se han resuelto en despidos, al mismo tiempo que los empleos considerados esenciales, muchas veces ejercidos en condiciones precarias, tanto a nivel laboral como de protección sanitaria, tampoco se han visto reconocidos en una mejora de sus condiciones”. Situación a la que se une el hecho de que las medidas de protección social diseñadas por los gobiernos para paliar la crisis “no ha llegado a las personas que más lo necesitan, como tampoco ha sucedido con el subsidio temporal previsto para las trabajadoras del hogar o el ingreso mínimo vital”.

También miran las asociaciones católicas a la población migrante en situación administrativa irregular, cuyas condiciones de pobreza se han agravado, “y donde el desempleo y la economía informal son mayoritarios, sin posibilidad de acceso al sistema de protección”.

Por todo ello, la Iglesia insta “a adoptar las medidas necesarias para conseguir que el trabajo decente sea una realidad accesible para todas las personas, con condiciones que permitan mantener una vida digna y una protección social que llegue a todas las personas que lo necesitan”.

Estas reivindicaciones se pretende que estén visibles en las ventanas el próximo 1 de mayo, invitando también a la oración por el empleo digno. A todo ello se sumará igualmente una misa que se celebrará este viernes día 30 en la parroquia de Santa Ana (en la plaza Helios) a las siete y media de la tarde.

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