Pablo Cano: “Empecé a componer el tema ‘Curación’ pensando en Cádiz”

Pablo Cano | Músico y cantante

El hijo de Carlos Cano incluye en su disco 'Flor de Habanera' una canción, que saldrá el día 9, sobre la conexión de su padre con la ciudad

Colaboran cantando Martínez Ares y Lynn Milanés

Carlos Cano, en los últimos Cursos de Verano de la UCA

El músico y cantante Pablo Cano.
El músico y cantante Pablo Cano. / Carlos Sánchez Gómez

Carlos Cano murió en diciembre del año 2000 cuando su hijo Pablo estaba a un mes de cumplir, en enero de 2001, cinco años. El cantautor granadino, tan conectado emocional y musicalmente con Cádiz, era consciente desde unos años antes, desde el aneurisma del año 1995, de que la vida se le podía escapar en cualquier momento y de que, por tanto, su hijo tendría que criarse sin su padre. Por eso, para paliar la más que esperada orfandad de Pablo, le escribió en 1998 una carta repleta de amor y de consejos, repleta de vida, que Pablo recibió de su madre cuando cumplió 15 años. La misiva fue un legado valioso, una herencia privilegiada para un joven que ya apuntaba maneras en el mundo de la música y que ahora saca al mercado su primer disco, ‘Flor de Habanera’, un trabajo con nueve canciones que tratan de homenajear a su padre. Entre ellas, ‘Curación’, el tema dedicado a Cádiz, cantado junto a Antonio Martínez Ares y la cubana Lynn Milanés y que el próximo viernes, día 9, verá al fin la luz.

Pregunta.–¿Cómo se gestiona este legado musical y emocional recibido de su padre?

Respuesta.–Se gestiona de la mejor manera posible, desde el respeto, desde el trabajo y desde el cariño. Es verdad que supone un peso grande el tener el padre que tengo, pero bueno, yo creo que al final también ese respeto, ese trabajo y ese cariño van de la mano de un trabajo también interior y de evolución que me permite en el día a día seguir aprendiendo de mi padre, seguir valorándolo y seguir dando paso adelante.

P.–¿Ese peso grande es un peso agobiante o no?

R.–Lo ha sido por momentos, sí, lo ha sido por momentos; y es verdad que tampoco ayuda mi alto nivel de exigencia. Es algo que poco a poco voy trabajando y que, a medida que voy madurando y evolucionando, voy entendiendo un poco mejor cómo van las cosas y voy relativizando todo y voy llevándolo algo mejor. Pero es verdad que durante años ha sido complicado de gestionar.

P.–¿Cuándo decide ser músico?

R.–Yo siempre había escrito algunas cosillas, pero con 15 años pedí por Navidad una guitarra y a partir de ahí yo creo que un poco todo encajó y todo cobró sentido, y empecé a ponerle música a las letras que ya tenía. Creo que ese fue el germen de todo.

P.–¿La carta de su padre, que recibe a los 15 años, es la que cambia todo?

R.–Sí, es verdad que la carta al inicio para mí es un shock, es emocionante. Pero tampoco termino entonces de comprender mucho; incluso a día de hoy voy encontrando nuevos significados y nuevos mensajes dentro de la carta. Es que depende del momento y de la nota vital que yo tenga, pues puedo entender una cosa, puedo entender otra. Pero es verdad que esa carta creo que fue algo que me soltaba.

Porque, al final, que mi padre se fuera siendo yo tan pequeño y escuchar tanto de mi padre, pero no saber de mi padre... Muchos me hablaban del Carlos Cano artista, cantante, hombre comprometido, del Carlos Cano hermano, pareja, pero, claro, del Carlos Cano padre pues era algo complicado porque yo entiendo también que eso es un proceso que tiene que vivir cada persona. Y creo que [esa carta] fue un choque frontal con el Carlos Cano padre, y a medida que la fui leyendo a lo largo de los años ha sido una forma de reencontrarme con él y de sentirlo cerca.

P.–¿Qué pretende Pablo Cano con el disco ‘Flor de Habanera’?

R.–Pues ‘Flor de Habanera’, al principio, fue una forma de buscar un proyecto en el que al cien por cien me centrara en la música, porque es verdad que yo he estado haciendo música muchísimos años, pero no sacaba mucho por lo que comentaba antes del tema de la exigencia y del peso y tal. Y con este proyecto encontré una guía a través de la cual poder centrarme.

Y, después, pues ha sido una conversación con mi padre continua y constante y ha sido una forma de tratar de devolverle a mi padre lo que él buscaba que fuera yo el día de mañana con las cartas. Es verdad que al inicio era un proyecto musical, pero con el paso del tiempo, bueno, la gente que lo iba escuchando me decía: “Oye, Pablo, esto es muy bueno; o no tanto, o tienes que mejorarlo”. Pero es verdad que los comentarios positivos iban muy de la mano de la palabra éxito. Y el éxito, con este disco, no era lo que yo buscaba. Con el paso del tiempo y con el desarrollo del mismo, me he dado cuenta de que yo lo que buscaba era simplemente devolverle a mi padre lo que él buscaba, y que él estuviera orgulloso. Todo lo que tenga que venir, bueno o malo, tendrá que venir, pero para mí era una forma de autosanación también, de comprender todo el proceso de todos esos años, y de devolverle lo que él esperaba de mí.

P.–En el disco no camina solo y cuenta con relevantes acompañamientos: Miguel Poveda, Javier Ruibal, Pasión Vega, Martínez Ares, Lynn Milanés... ¿Fue una decisión original del proyecto o fue surgiendo?

R.–Pues fue surgiendo, porque es verdad que yo empecé a componer en casa con mi guitarra; bueno, la guitarra que era la guitarra de mi padre también... Y a medida que iba acabando las canciones, iba pensando: “Pues esta canción funcionaría con este artista”. Y, claro, ya surgió la idea de buscar las colaboraciones. Y ya no solo en el apartado de cantantes, sino de músicos, que tuvieran conexión con mi padre, que fuera un disco directo para mi padre. Al final Pasión Vega, por ejemplo, ha cantado muchas veces a mi padre; Ruibal colaboró con él... he buscado que todos los colaboradores, en mayor o menor medida, hayan tenido algún tipo de conexión para que, más allá de un proyecto musical, también fuera para ellos algo emocional y algo que les atrapase. Y he tenido suerte de que lo he conseguido, y ellos han sentido el proyecto también como suyo.

Pablo Cano.
Pablo Cano. / Carlos Sánchez Gómez

P.–En esa conexión con Carlos Cano es evidente, por muchos motivos, que Cádiz no puede faltar. Está en la canción ‘Curación’, que se publicará el día 9 y en la que colaboran Antonio Martínez Ares y Lynn Milanés, hija de Pablo.

R.–Para mí ‘Curación’ es Cádiz. Es verdad que ya empecé a componerla pensando en Cádiz, desde el minuto cero. Y también, viendo muchas entrevistas de mi padre y un poco lo que he sentido yo a lo largo de los años, cuando he ido pisando Cádiz, era una forma de quitarte de en medio esas malas nubes, y de curar tus heridas, de ir a un sitio en el que sabes al cien por cien que vas a poder desconectar, que vas a encontrar gente buena, gente comprometida, y que al final te recarga las pilas.

Una vez compuesta, obviamente, sabiendo lo que era Cádiz para mi padre también, pues pensé que tenía que buscar a alguien que hubiera tenido algún tipo de conexión con él a lo largo de los años. Y pensé que Antonio Martínez Ares era una buena voz, y que, al final, él también hizo un homenaje precioso a mi padre con ‘La niña de mis ojos’, y creo que podía ser una voz autorizada en Cádiz a la hora de cantar algo que conectase a mi padre con la ciudad.

Para mí ha sido de las canciones más emocionantes, porque tengo muy presente las ‘Habaneras de Cádiz’. De hecho, cuando la escuchéis, podréis ver que al final hay mucho recuerdo de ellas. Y ha sido, la misma canción lo dice, un proceso de curación el poder escuchar las ‘Habaneras de Cádiz’, porque para mí me dolía, vamos, a mí me duele escuchar mucho a mi padre, pero las ‘Habaneras’, para mí, ha sido algo muy especial.

Y buscamos mantener ese nexo con la ciudad, porque, por un lado, Antonio es como esa voz autorizada en Cádiz, en el Carnaval, y Lynn, con sus raíces cubanas y como hija de uno de los mayores cantautores de Cuba, sigue buscando esa conexión que creo que es auténtica.

P.–Leo que el disco es un mapa sonoro, y es cierto que hay en él muchos países, muchos ritmos. ¿Ahí también se ha querido ver un poco en el espejo de Carlos?

R.–Sí, al final, a lo largo del proceso del disco también hemos buscado encontrar ese camino conjunto en cuanto a los musicales y en cuanto a los referentes. El disco tiene copla, tiene fado, tiene bolero, tiene habanera, tiene chacarera, tiene cueca, tiene una canción de raíz de árabe, de Andalucía, tiene raíz de canción de autor, de jazz... Tiene Carlos Cano. Tiene Carlos Cano y tiene Cano. Porque, al final, yo me veo muy reflejado.

Es verdad que cuando yo empecé en la música, trataba de alejarme lo máximo posible, aunque me gustaban muchos estilos. Y, a medida que he ido madurando, me he dado cuenta de que muchos de ellos son compartidos. Yo no me he criado con mi padre, pero mi madre escucha mucha música, mucho jazz; es una mujer que escucha mucho de todo. Y es así como se me ha desarrollado el oído y la cabeza musical. He buscado que cada canción tenga su huequito en una etapa de mi padre y muchas de ellas también un poco mezcladas, pero que al final que escuches el disco, que escuches una canción que puede ser una chacarera, pero después te vayas a un bolero, pero que en las dos, de alguna forma, puedas escuchar o encontrar a mi padre.

P.–Una última curiosidad. De todos los consejos de aquella carta, ¿con cuál se queda Pablo? ¿O depende del momento, como me ha dicho antes?

R.–Sí, es verdad que depende del momento, pero hubo una frase... Mira, había una frase en concreto que siempre me ha marcado mucho; de hecho, lo dije en mi primera entrevista con Jesús Quintero, pero no sabía por qué y a lo largo de estos años ha sido una frase que se ha mantenido ahí y no sé por qué me ha marcado tanto: “Si busca la pureza, que se acerque a la alegría”.

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