Vía Crucis Jubilar Diocesano

Jornada cofrade para la historia

  • Espectacular desfile procesional de 16 pasos por las calles gaditanas, inundadas por el fervor de miles de personas desde primeras horas de la tarde y hasta la madrugada

Una gran ola cofrade invadió ayer la ciudad de Cádiz con motivo de la celebración del Vía Crucis Jubilar Diocesano que conmemoró el 750 aniversario del traslado de la sede de la Diócesis de Cádiz y Ceuta desde Medina Sidonia a la capital. Fue una jornada histórica y extensa, llena de emociones que empezaron a vivirse desde mucho antes de que la primera de las imágenes participantes enfilara hacia la Alameda pasadas las cinco y media de la tarde. Un gentío se dejó sentir por calles y plazas, moviéndose para multiplicarse, para llegar a la salida de Columna y no perderse la del Cautivo en Santiago, cofrades ojipláticos con móviles disparando fotos inéditas, como la del Cristo de la Caña, cargada al estilo malagueño, bajando por el compás de Santo Domingo hacia Plocia a los sones de la magnífica banda de cornetas y tambores de la Vera Cruz de Los Palacios.

Desde el mediodía en la ciudad empezó a percibirse que no estábamos ante un sábado cualquiera, que era un Sábado de Gloria en pleno mes de julio, con 16 pasos recorriendo las calles camino del altar instalado frente a la Catedral gaditana, donde se dio lectura a las 14 estaciones del Vía Crucis.

Aunque en agosto de 2011 se celebró una procesión magna con motivo de las Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ), en esta ocasión desde la Diócesis se quiso contar con imágenes que no participaran en aquella cita y que cuentan con gran devoción en sus localidades. Así ocurre, por ejemplo, con el Cautivo de Algeciras o el Nazareno de Medina Sidonia, dos de las imágenes que más personas arrastraron hasta Cádiz. Algunas cifras hablaban ayer de que hasta tres mil habían acudido en diferentes excursiones hasta la capital desde el Campo de Gibraltar para acompañar a las tres imágenes llegadas desde Algeciras, San Roque y La Línea. Esto se notó ya desde muy temprano, antes incluso de que se iniciarán los cortejos.

Fue un día cargado de detalles y devoción ante un calor intenso. El verano, reacio hasta ahora a hacer acto de presencia, se decidió a decir aquí estoy yo precisamente el día que centenares de cargadores y costaleros se metieron bajo los pasos, y también por fuera. El caso es que dentro de los cuatro estilos de carga que pudieron verse procesionar llamó la atención el del Cristo de la Caña de San Roque, que lleva varales fuera del paso al estilo malagueño. Prevaleció no obstante la carga al hombro, el estilo gaditano, pero también hubo costaleros en las imágenes llegadas desde Puerto Real, Chiclana, Medina, Algeciras y La Línea.

Como ya hemos comentado Prendimiento fue el primero en salir y el Resucitado de San Francisco, una de las grandes novedades del Vía Crucis, ya que la imagen, que se conserva en la sacristía del templo franciscano, nunca antes había procesionado, cerró los cortejos. La cofradía del Nazareno del Amor se encargó de la organización de su histórica procesión, en el que estuvo acompañado por la Banca de Cornetas y Tambores de Nuestro Padre Jesús Caído y Nuestra Señora de la Fuensanta de Córdoba.

El Cristo de la Caña de San Roque. El Cristo de la Caña de San Roque.

El Cristo de la Caña de San Roque. / P. Espinosa

La organización del Vía Crucis Jubilar correspondió a la Diócesis y, al igual que ocurre en Semana Santa, se colocaron sillas alrededor del recorrido oficial que tenía como punto de partida la calle Nueva y finalizaba en la plaza de Candelaria. Fue en ese tramo del recorrido donde se congregó un mayor número de personas, aunque las imágenes estuvieron acompañadas en todo momento. Así ocurrió por ejemplo con otra de las imágenes más novedosas, El Perdón de Chiclana, un crucificado obra del sevillano Manuel Martín Nieto estrenado en 2015 tras muchos años de esfuerzo de los componentes de esta agrupación parroquial nacida en el año 2001 gracias a la ilusión de un grupo de niños. Desde su salida de San Francisco, las muestras de cariño y apoyo al joven grupo parroquial fueron constantes.

Imponente también Afligidos de San Fernando en su avance desde Santa Cruz, en otra imagen que quedará para el recuerdo; o el Amor de Chiclana recorriendo la Alameda como poco antes hiciera el Prendimiento.

Expectación también, como ocurre siempre que su poderío se deja sentir en las calles de Cádiz, en la salida de Columna desde San Antonio acompañada por la Banda de Cornetas y Tambores Rosario de Cádiz. Mucho antes de las siete de la tarde ya había personas esperando en la plaza para presenciar la salida del Señor de San Antonio. Rosario, como siempre, resultó un espectáculo. Con camisas y gorras blancas en esta ocasión interpretaron algunas de sus marchas más aclamadas, como Cristo del Amor, con la que se inició el cortejo.

Con algunos minutos de adelanto sobre el horario previsto, El Huerto de San Fernando hizo su entrada en la plaza de la Catedral al filo de las nueva y media, seguido del Prendimiento de Cádiz y del Cautivo de Algeciras. Mientras que estas imágenes enfilaban hacia la Catedral, el Gran Poder de La Línea salía de Santa Cruz y se cruzaba con Columna camino de la avenida 4 de diciembre.

El obispo de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, Rafael Zornoza, presidía la tribuna de autoridades desde la que el director espiritual de cada hermandad se encargó de leer el pasaje evangélico al que hace referencia cada una de las imágenes. Precisamente por ser la primera en abrir el Vía Crucis, El Huerto fue la única de las imágenes cuyo cortejo abrió su cruz de guía.

Tampoco faltaron estrenos en este Vía Crucis, algunos muy importantes, como la nueva urna del Santo Entierro de Conil, acompañado durante su recorrido por la Filarmónica de su localidad, una de las bandas más clásicas y que en más ocasiones procesiona en la semana grande gaditana.

Aunque cada imagen tuvo su propio acompañamiento musical hasta el momento de iniciar el recorrido oficial por Nueva, a partir de iniciarse como tal el Vía Crucis Jubilar sólo permaneció junto a ellos las capillas musicales de Humildad y Paciencia de Cádiz, Buena Muerte y Santo Entierro. Precisamente el espléndido crucificado, que se piensa pudo ser tallado por Bernini, fue una de las imágenes más esperadas, pudiendo contemplarse su belleza en todo su esplendor al no apagarse la iluminación viaria a su paso como es costumbre en Semana Santa.

Tras pasar por Candelaria cada cortejo se recogió acompañado aún por miles de gaditanos y visitantes que no quisieron perderse ningún detalle de un día que ya forma parte de la historia.

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