Cádiz

“Hay que moverse, ir donde está el trabajo, pero también es cuestión de tener suerte”

  • Carlos Gaviño. Titulado y empleado de High Tech Masterbatch

Muchos le considerarían un privilegiado porque en poco tiempo ha conseguido algunas de las aspiraciones básicas de un licenciado: encontrar un trabajo en su especialidad, cerca de casa y con un sueldo digno. Si el estudio de la UCA concluye que cada vez son más los jóvenes que logran estas metas, Carlos Gaviño puede considerarse uno de estos “modelos”.

Desde hace dos años este isleño de 28 años trabaja en High Technology Masterbatch, una nueva empresa implantada en el parque Tecnobahía -en El Puerto- que desarrolla una actividad de alta tecnología única en España y muy minoritaria en el mundo (sólo hay cinco compañías): la producción de masterbatch, un aditivo químico que aporta al plástico cualidades como antivaho (bandejas de comida), antideslizante o antibacteriano.

Empezó en enero de 2006 junto a otro compañero, Marco Antonio Sánchez, como becario encargado de las labores de administración. En la actualidad, con una beca Torres Quevedo anexa a su contrato laboral, ha ampliado su actividad a la investigación de nuevos mercados en Asia y China aprovechando el buen conocimiento del negocio y de esta zona que tiene el director general de la empresa, Manuel Reyes. “Al principio tuve incluso que preguntar lo que era un masterbatch porque no sabía lo que significaba. Entré para hacer contabilidad y administración y ahora ya hago entregas intracomunitarias, gestiono homologaciones con empresas extranjeras y sigo evolucionando en comercio exterior, que es un sector que me gusta mucho”. Su satisfacción laboral es clara, en parte porque entraña un reto: una actividad “innovadora y dura al ser de nueva creación”. Pero además asegura sentirse bien remunerado (entre 1.200 y 1.500 euros) teniendo en cuenta que la empresa es muy joven y que necesita abrirse camino en el negocio compitiendo con especialización e invirtiendo en I+D.

Sobre su fortuna laboral es muy claro: “Hay que moverse, ir donde está el trabajo, pero también es cuestión de suerte”. De esta forma dice no entender a quienes se aferran a su entorno para empezar una carrera laboral, esa falta de movilidad que en ocasiones se achaca al gaditano. En su caso ha sido El Puerto, pero antes estuvo en Alemania estudiando y en Madrid y Barcelona llamando a varias puertas. Pero también es cierto, a su juicio, que al sector privado de Cádiz “le queda todavía mucho por hacer” para responder a la gran demanda existente de titulados. “Aún hay mucha gente esperando a dar el salto”, reconoce Gaviño.

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