El Ayuntamiento de Cádiz endurece las medidas para su reapertura tras el coronavirus Revolución en el mercadillo dominical de Correos

  • El Ayuntamiento les impone un aforo y unas medidas de manera que cada puesto podría vener sólo un domingo de cada tres, por lo que los vendedores amenazan con ponerse allí "a la fuerza, aunque nos echen a palos como perros"

Imagen de archivo del mercadillo dominical que se ubica junto a Correos. Imagen de archivo del mercadillo dominical que se ubica junto a Correos.

Imagen de archivo del mercadillo dominical que se ubica junto a Correos. / d.c. (Cádiz)

Son muchos los resquicios que deja abierto el coronavirus. Se habla de la reapertura de hoteles, de bares y restaurantes, de cines y salas de teatro, pero son muchos los que llevan tiempo deseando que alguien se acuerde de ellos y les incluya en alguna de las fases de la desescalada que ya ha tocado a su fin para casi todos.

Para los vendedores del mercadillo dominical que se ubica en los alrededores de Correos, en la zona del Mercado Central, parece que no ha llegado una desescalada que les convenza demasiado. Andrés Hidalgo, uno los representantes de este centenario mercadillo, indica que el Ayuntamiento les comunicó en un principio una serie de medidas para evitar la acumulación tanto de clientes como de vendedores. Para ello les impuso que, al igual que se ha hecho con el Piojito, entre puesto y puesto deba haber metro y medio de distancia. Pero claro, el espacio que ocupa el mercadillo de la barriada de La Paz no tiene nada que ver con el que ocupa este grupo de vendedores de productos de segunda mano.

Los cálculos que hace el Ayuntamiento es que para poder mantener las distancias que dicta la norma, tan sólo se podrán poner los tenderetes uno de cada tres domingos, "y eso para nosotros es la ruina total". Lo que saca un buen domingo de mercadillo cualquiera de los 90 puestos con los que cuenta este colectivo puede rondar los 20 o los 30 euros, según lo que venda. Allí se pueden adquirir sólo productos de segunda mano adquiridos en otros mercadillos, recogido de las calles o donados por personas que ya no necesitan esos artículos.

Pero llegó el coronavirus y también congeló la vida de estos mercaderes, de manera que llevan casi cuatro meses sin poder colocar sus baratillos. Mientras tanto, la mayoría, como le pasa a su portavoz, Andrés Hidalgo, han tenido que vivir de entidades benéficas y de lo que han podido ir rapiñando por ahí.

Este lunes a mediodía recibía una notificación desde el Ayuntamiento para mantener una reunión con el concejal David Navarro. "Ellos nos quieren mandar de nuevo para la zona de la Alameda, frente al Parque Genovés, pero ya sería mi muerte. Ya de aquí no nos mueve nadie". Andrés tiene 69 años y ya se obligado a contar con algún conocido para que le ayude a llevar toda su mercancía hasta el mercadillo. Toda ella la tiene guardada en un trastero del que ya debe seis mensualidades de 32 euros a su propietario. Pero no sólo tiene esas deudas, Andrés Hidalgo adeuda también seis meses de casa y tres años de comunidad, por lo que la cosa no pinta demasiado bien, ya que tiene un pensión pero se la tienen embargada desde hace tiempo "y me ha cogido el toro".

Si el resultado de la reunión con Navarro no termina de convencerles están dispuestos a colocar junto al mercado de abastos sus 90 puestos y "sin hace falta que venga la Policía y nos saque a palos de allí como si fuéramos perros. Ya estamos acostumbrados a ese tratamiento". Este portavoz de los comerciantes del mercadillo dominical piensan que el Ayuntamiento les va a plantear la posibilidad de volver 

Hidalgo piensa que el trasfondo de todo esto es que "nos quieren largar de allí porque piensan que molestamos a los turistas", algo en lo que los comerciantes del entorno no están demasiado de acuerdo porque la estancia de estos vendedores sirve, en ocasiones, para dinamizar la zona.

"Eso de que el Ayuntamiento mira por los pobres es una mentira como un templo. Hace tiempo que le pedí cita a Kichi pero se ve que no me quiere recibir. Ahora que tiene la barriga llena ya no se acuerda de gente como nosotros", sentencia Andrés Hidalgo. 

A pesar de todo, el portavoz de este colectivo no deja de reconocer que el Ayuntamiento les ha peerdonado sus licencias. Eran tres euros al mes pero nos los perdona. "Es de justicia reconocerlo, pero ahora necesitamos una ayuda y deben estar a nuestro lado".

Etiquetas

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios