Una marea humana colapsa el centro
La hostelería vive un día inolvidable agotando sus existencias al enlazar almuerzo, merienda y cena · Unas 65.000 personas participaron en los actos durante el día, según el Ayuntamiento
La ciudadanía respondió a la llamada del Doce. ¡Y de qué manera! Miles de personas colapsaron el casco histórico, con gran presencia de forasteros. Mañana y tarde en una maratón propia sólo de celebraciones como el Carnaval. Desde temprano acudieron los gaditanos en los autobuses gratuitos para coger sitio en la plaza de España. A ver qué traía Els Comediants. Hubo mucha gente desorientada al desperdigarse las actuaciones del grupo catalán por varios lugares. Sonaban 'La abeja Maya', 'El Vaporcito' o 'Los duros antiguos'. ¿Tan pronto se han gaditanizado los comediantes? Pese a todo, el pueblo en la calle. Para que nadie se queje de su carácter participativo. Zancudos y paso a tambor como antesala de la Semana Santa. En el tablao ante el Palacio Provincial se escuchaba la historia de la promulgación de La Pepa en plan cuarteto. Estuvo simpático y didáctico. Teófila Martínez, acompañada por algunos de los concejales de su equipo de gobierno, hacía fotos en la plaza de España, mientras el público seguía llegando en riadas.
Curiosos también los mensajes escritos y dirigidos al 'Sr. Futuro' de Cádiz, atados en globos (escasos) con el logo de la efemérides que fueron soltados al finalizar las actuaciones. "Inspiración", "Mujeres al poder", "No quiero malos rencores", "Cambio cultural"... todos al viento y el destino en el aire.
Con los globos aún en el cielo la desbandada buscando una mesa para comer fue tremenda. Era tarde. Desde mucho antes no había un hueco libre en los bares cercanos a la plaza de España. Colas en los ultramarinos y tiendas de frutos secos para adquirir refrescos con los que atenuar el calor que hacía ante el monumento a las Cortes. Hasta La Viña llegaron cientos de personas buscando vitualla después de asomarse en todos los bares que encontraron por el camino. No era día para elegir. El primer hueco en la pared con barra, plancha, grifo de cerveza y mesas era asaltado. "Estamos desbordados", comentaba el dueño de un bar en la calle La Palma. La plaza del Tío de la Tiza se anticipaba al verano y sus establecimientos llenaron las terrazas. Hasta el Mentidero llegó también la procesión cívica de sedientos, ramificada por todos los barrios del casco antiguo
La hostelería, como se esperaba, hizo caja y a lo grande. Además, como por la tarde proseguían las actividades en las calles, no hubo tregua para los camareros, que retiraban los restos del almuerzo, tardío en muchos casos, para colocar los cafés y las meriendas y enlazar con las cenas. Muchos establecimientos acabaron sus existencias. Cádiz echó el resto en la calle como no se recordaba. "Esto me recuerda al año 2006, cuando los domingos no había mesas libres. Por un día ha desaparecido la crisis", comentaba eufórico Antonio de María, presidente de la patronal hostelera, Horeca. De María aseguraba que "tarde o temprano no me cabe duda de que todo el mundo ha sido atendido".
Era imposible entrar en la exposición 'En-clave de historia', en la Casa Pinillos, sin aguantar una cola de al menos una hora. Algo similar ocurría en los museos abiertos. Entre ellos el de las Cortes en la calle Santa Inés, con gente esperando en fila hasta la esquina con San José. En el capítulo de comercios, pocos abrieron sus puertas, apenas los que vendían recuerdos de Cádiz y de La Pepa, más los regentados por asiáticos.
Tras el café tocaba pasear de nuevo por el centro buscando las actuaciones musicales en las plazas. Hasta la obra de San Juan de Dios era un atractivo para curiosos, que admiraban la rapidez de los trabajos. Y con razón. Mientras miles se divertían unos treinta 'curraban' a destajo para que hoy la plaza estuviera acabada. Mucho antes de comenzar había gente ante el escenario de la plaza de la Catedral donde se iba a representar la zarzuela 'Cádiz'. El público se repartió según sus gustos musicales. Todas las plazas donde la música se dio cita estaban abarrotadas. Acabados estos espectáculos, la ciudadanía volvió a llenar los bares.
¿Se repetirá hoy, día grande del Bicentenario, esta avalancha? Es improbable al ser día festivo sólo en Cádiz, aunque el gaditano, al menos, seguro que no dará la espalda a la jornada que lleva esperando desde hace años.
El Ayuntamiento cifró ayer en 50.000 las personas que participaron en los actos de la maána y 15.000 en los de la tarde.
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