Un libro del valor arquitectónico de las torres de luz de Puntales
Malo de Molina y Fernando Santiago investigan la historia de la relevante construcción de los 60
Una de las imágenes inconfundibles del paisaje 'cultural' de la Bahía de Cádiz responde a las Torretas de la luz de Puntales y de su símil en Matagorda. La esbelta figura de esta construcción finiquitada a principios de los 60, que desde lejos ya anuncia al viajero la proximidad de la ciudad, es según el arquitecto Julio Malo de Molina "una de las arquitecturas modernas más interesantes de la Bahía y su provincia".
Por este motivo, y ante la falta de documentación acerca de una de las grandes "atalayas" del país, Malo de Molina trabaja junto al periodista Fernando Santiago en un nuevo libro sobre esta construcción del ingeniero italiano Nero Scala, que incluso pasó una temporada en la ciudad para controlar su alzado.
"Durante mucho tiempo nadie echó cuenta de estas torres, pero en junio de 1996 el Congreso de la Unión Internacional de Arquitectos la designó como una de las mejores arquitecturas del siglo XX, momento a partir del que fueron reconocidas por la crítica y los historiadores", añade el arquitecto sobre esta obra que comenzó a construirse en 1955, cuando la industria naval comenzaba a despegar y vivir su época dorada.
Las torres situadas junto al Castillo de San Lorenzo del Puntal y en la punta del Bajo de la Cabezuela cuentan con una altura de 120 metros, están coronadas por crucetas mediante un cuidadoso rigor estructural y "son con diferencia las que soportan un tendido eléctrico de mayor extensión, una catenaria de 1600 metros", cuenta de sus peculiaridades. Durante la investigación que iniciaron varios años atrás han descubierto que su autoría no responde a Alberto Toscano, que sí que colaboró en el proyecto, sino al italiano Nero Scala "que simultáneamente proyectó las torres del Estrecho de Messina". Junto a éstas, las de Cádiz constituyen las de mayor altura del mundo, puntualiza de Molina.
Su construcción fue posible gracias al convenio suscrito entre el INI (Instituto Nacional de Infraesctructura) italiano y el español, cuya inversión permitió levantar estas "atalayas de un espacio cuya planeidad sólo permite que pueda ser comprendido desde la cartografía", comenta el arquitecto.
Son algunos de los datos de una obra que también incluirá información sobre el ingeniero italiano. De este modo, mientras Malo de Molina se encarga en la investigación de la faceta más técnica, Fernando Santiago afronta la historia y contexto en que se produjo, así como la figura del ingeniero autor de la singular obra, concretamente de su paso por Cádiz, pues vivió en la ciudad durante la construcción. De hecho, han localizado al hijo de Nero Scalla , que vive en Quito y "aún conserva planos", comenta el arquitecto. Asimismo, también han localizado archivos del autor en Italia.
Para la puesta en marcha de este libro están en conversaciones con Endesa, propietaria de las imponentes torres que perfilan la imagen de la Bahía. "Estamos pendiente de que lo editen como libro de protocolo", puntualiza.
Dos construcciones, en definitiva, que pueden pasar desapercibidas en las guías de monumentos de la ciudad, pero que incluso forman parte desde 2005 del Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz como bienes de Movimientos Modernos de Andalucía.
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