Un inmenso muro blanco para contar la historia del flamenco en Cádiz
EL PASEANTE
La ciudad cuenta con espacios en algunos edificios públicos que se pueden aprovechar para trasladar visualmente momentos de su historia
El mural de la Perla de Cádiz es un buen ejemplo
Este es el impresionante y colorido mural que te da la bienvenido al llegar a Cádiz por mar
El mural con el retrato de la Perla de Cádiz, instalado en la fachada de una finca cercana a la ubicación de la peña que lleva el nombre de esta artista, en la entrada al casco antiguo de la ciudad, es un ejemplo muy poco utilizado en la capital de lucir muros blancos con referencias de nuestra historia. Hace poco la Autoridad Portuaria 'vistió' así las fachadas que dan al muelle de uno de sus grandes edificios, firmado por el artista cántabro Okuda San Miguel. Guste o no guste, ya forma parte del impacto visual al llegar a Cádiz por barco, o acceder al casco histórico de la avenida del Puerto.
Más allá de estos ejemplos, y los grafitis pintados por Antoni Gabarre hace décadas en uno de los puentes de Cortadura, Cádiz no ha sabido, o querido, aprovechar estos enormes lienzos para dar color a sus calles.
Hoy hay dos paredes que reclaman una actuación visual en ellas, ubicadas ambas en edificios con una clara referencia cultural.
Una la forma las fachadas laterales de la Escuela de Artes, en la avenida de las Cortes, junto al centro comercial de El Corte Inglés. Pero mayor valor urbano tienen las fachadas de la sede de la peña de la Perla de Cádiz.
Junto a la Casa de Iberoamérica se levanta este espacio flamenco, el principal de la ciudad junto al Centro de la Merced, que con dos puertas situadas en su frente (cerca del baluarte de San Roque) y en su trasera (vecina de la Cárcel Real), ofrece un inmenso muro lateral que da al mar y al paseo peatonal que en su día construyó el Ayuntamiento.
Un gran lienzo en blanco que reclama una actuación artística en toda regla. Son muchas las ciudades, en España y en medio mundo, venden en sus edificios su propia historia reflejando en ellas a través de murales, con las más variadas técnicas pictóricas, personajes relevantes o momentos de sus vidas. Incluso referentes de nuestra cultura popular como pueden ser Tintin y sus compañeros de aventuras, desperdigados por toda Bruselas.
¿Por qué no traer a nuestra ciudad este modelo de promoción y de cuidado de nuestro patrimonio cultural? Hay un inmenso listado de artistas del flamenco nacidos en la ciudad, y muchos de ellos nacidos en el vecino barrio de Santa María, (que en su día desde las administraciones se propuso su fallida conversión en el barrio flamenco de Cádiz con tiendas, talleres, escuelas, museos, tablaos...). Y hay artistas lo suficientemente preparados para plasmar en este extenso muro los retratos de estos artistas.
La ciudad se ofrece, primero a sus vecinos y después a quienes la visitan, como un conjunto de calles, plazas, avenidas. Con sus paseos, sus playas, con sus vistas y sus atardeceres. Se ofrece con su patrimonio histórico: iglesias, castillos, murallas, baluartes. Con sus museos. Y también se conoce a través de las estatuas y bustos de vecinos insignes que llenan sus plazas. O a través de las imágenes de sus artistas.
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