La Escuela de Arte inspirada en el mar que fue Premio Nacional de Arquitectura, en una exposición en Arquitectos de Cádiz
El Colegio de Arquitectos de Cádiz acoge esta muestra financiada por el Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana que aborda la concepción, historia e influencias del singular edificio de Algeciras
La Escuela de Arte de Algeciras protagoniza el séptimo episodios
La Escuela de Arte y Oficios de Algeciras es como una enorme escultura posada en la bahía algecireña, muy cerquita del océano. Un singular edificio que se erige como una especie de caracola marina donde confluyen la sorprendente complejidad espacial y la austeridad de materiales y fórmulas estructurales, cuya concepción, historia, influencias y autor forman parte de la exposición que tiene lugar en la sala de exposiciones del Colegio de Arquitectos de Cádiz. Una muestra que ha contado por primera vez con la subvención del Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana.
La obra que fue Premio Nacional de Arquitectura, proyectada y construida por el arquitecto Fernando Garrido Rodríguez (1930-2021), protagoniza el séptimo de los ‘Episodios de arquitectura moderna de la provincia de Cádiz’ puesto en marcha por el Colegio gaditano con el firme propósito de poner en valor algunas de las obras más destacadas construidas a lo largo del siglo XX en nuestra provincia y rendir un merecido homenaje a sus autores. Un edificio singular del que habla el ganador de la beca de investigación previa a la muestra, el arquitecto José Ramón Rodríguez Álvarez, que abunda en "el componente escultórico brutal y la literalidad de un edificio que quisimos ubicar, pues tiene unas connotaciones marinas evidentes".
Porque la exposición, que ha sido diseñada por la arquitecta y diseñadora gráfica Maripí Rodríguez, se articula en torno a varias secciones como este vínculo de la arquitectura con la tierra que lo vio nacer; la construcción y evolución de la propia obra, la actualidad de la Escuela de Arte, los edificios coetáneos en los que trabajó el arquitecto, y su propia figura como autor, viajero y artista.
De la contextualización territorial, Rodríguez explica que "el edificio ofrece una visión maestra de entender el lugar", para lo que hicieron "un rastreo histórico de la relación de Algeciras con el mar, que es totalmente natural, pues la ciudad de entonces terminaba en el mar". Ya a mitad del pasado siglo empezaron a separarse la ciudad del mar "se rectifica el paseo marítimo , se rellena con bloques apantallados que se convierten en frontera", tan propio de la construcción de paseos marítimos en la época. Pero con la Escuela de Artes y Oficios de Algeciras ocurre algo distinto, "y en vez de construirse una pantalla se amoldó al terreno". Casualmente, hace apenas unos días se han derribado las casas militares junto a la Escuela, con lo que mejora considerablemente la perspectiva visual del edificio.
Se incluyen detalles como un plano antiguo de la Bahía de Algeciras donde se ubica la Escuela o las fotos de la maqueta original, realizada con tal precisión que parece el propio edificio. Porque, otra cuestión determinante es que el edificio fue Premio Nacional de Arquitectura cuando ni tan siquiera se había construido, con la prometedora maqueta del arquitecto y también artista Fernando Garrido mediante, de lo que puede verse una foto del acto del encargo oficial.
A partir de ahí se expone la evolución constructiva desde 1968 al 71, con fotos de "la cronología de cómo se construyó y cómo se ve todavía esa Algeciras periurbana, que casi se estaba urbanizando", presidiendo la sala expositiva una enorme foto del día de la inauguración, que transmite "esa sensación de que se trata de un organismo vivo y lleno de gente por todas partes, por las galerías y terrazas".
El siguiente apartado ahonda en la actualidad de la Escuela, un edificio que pese a mantener sus barreras arquitectónicas, sigue luciendo actual, amplio y diáfano en sus espacios comunes como el salón de actos o su sala de exposiciones, donde también podrá verse esta muestra. Además de exhibirse la paleta de materiales empleados en su construcción, "que van desde la piedra, el revoco, el vidrio, etc".
Continúa con un panel destinado a las obras coetáneas del arquitecto, "siempre rompedoras", como la Escuela de Arte de la Región de Murcia, el Real Club de Regatas de Santiago, o el edificio del Banco Popular en la Manga del Mar Menor, entre otros. Todos fruto de la inquietud de un arquitecto cuya obra se enmarca en la arquitectura organicista y el movimiento moderno, un viajero incansable en busca de inspiración. "Porque detrás de esta obra hay una persona con una capacidad expresiva brutal, con unos dotes pictóricos magníficos, de hecho, organizaba exposiciones", explica José Ramón Rodríguez. Una historia bien resumida en el autorretrato que también puede verse donde se pintó dibujando los trazos más reconocibles de la Escuela de Artes y Oficio de Algeciras, esta suerte de caracola "que era su obra favorita".
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