La droguería 'El Amparo' cierra en San José después de 53 años abierta

El popular Paco 'España' deja un negocio víctima de la crisis y la competencia

Paco González o Paco 'España' en la puerta de El Amparo con las estanterías semivacías por la liquidación.
Paco González o Paco 'España' en la puerta de El Amparo con las estanterías semivacías por la liquidación.
J.m. Sánchez Reyes / Cádiz

09 de junio 2012 - 01:00

El 1 de julio desaparecerá del paisaje comercial de los soportales de San José un comercio tradicional fundado en 1959. Otra víctima de los nuevos tiempos, de la crisis, de la brutal competencia... Paco González llora recordando a su padre, que dejó media vida en este negocio familiar. Se vuelve para que no le vean llorar los clientes. "Yo le dije en 2005 que esto no tenía futuro y que lo mejor sería cerrar", recuerda Paco 'España', así conocido "por mi amor a mi país", o Paco 'Gere', mote que procede de un acto de galantería protagonizado por el todavía comerciante en una playa de la provincia. "Es mejor que mi padre no esté aquí para ver que cierro, pero estoy seguro de que donde esté entiende la decisión", asegura Paco.

El Amparo vive una liquidación express. En escasos días los artículos puestos a la venta a mitad de precio han volado de las estanterías. Paco González habla con el redactor a la vez que atiende al incesante goteo de clientes, muchos de ellos de toda la vida. Los que echarán de menos la atención directa de un profesional del comercio. Imágenes de santos, palmeras para el Belén, tacitas de plata, motivos taurinos, embudos, tintes para zapatos, cosméticos, estructuras para pasos de Semana Santa en miniatura, pelucas de Carnaval... de todo un poco. "Tienen la mitad del precio ya competitivo que tuve que ponerles en los últimos años", explica.

No ha habido manera de mantener abierto el negocio. "Son muchos los factores. Por un lado la competencia de precios de las tiendas de chinos, a los que no tengo nada que reprochar. Trabajan muchas horas, festivos, domingos... contra eso no se puede luchar. Allí puedes comprar ya lo inimaginable y el público lo prefiere antes que a las tiendas especializadas", argumenta. Paco también reconoce que "las costumbres de la sociedad han cambiado y las nuevas generaciones no tienen el hábito de comprar en tiendas de toda la vida". Con la droguería en exclusiva, su especialidad, no hubiera podido mantenerse en los últimos años, de ahí que vendiera un poco de todo. "Pero ya ni eso. No puedo estar aquí día y tarde para hacer diez euros de caja", admite.

Paco también sabe lo que es echar muchas horas detrás de un mostrador. Tantas que no recuerda haber tenido nunca ni una semana de vacaciones en verano. "El 1 de julio empezaré una nueva vida y el primer verano libre en 32 años. Haré cosas que nunca pude hacer: estudiar inglés, bellas artes e informática".

Ser propietario del local que deja le cubrirá las espaldas. Ayer cerraba el contrato de alquiler con otro comerciante que se instalará donde El Amparo estuvo por espacio de 53 años. "Me quito de encima los recibos de luz, agua y comunidad. Soy soltero, sin hijos, así que lo que gane será suficiente", apunta Paco. ¿Y abrir otro negocio? "No, para nada, yo sé de droguería y perfumería. A estas alturas no me voy a poner a vender otra cosa", dice por último mientras vende a un cliente la estructura de un paso de Semana Santa en miniatura hecho por él mismo.

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