Donación de médula ósea "Ha sido un regalo poder ayudar a que otra persona se cure"

  • La gaditana Lucía Díaz Fernández se siente feliz y afortunada por haber podido donar médula ósea

  • Asegura que la donación no le dolió "absolutamente nada" y después "estaba perfecta"

Lucía Díaz en el punto fijo de donación de sangre de Cádiz, situado en el Hospital Puerta del Mar. Lucía Díaz en el punto fijo de donación de sangre de Cádiz, situado en el Hospital Puerta del Mar.

Lucía Díaz en el punto fijo de donación de sangre de Cádiz, situado en el Hospital Puerta del Mar. / Julio González

Se siente feliz. Y también abrumada. El pasado lunes, Lucía Díaz Fernández le salvó la vida a una persona de Alemania donando médula ósea. La Asociación–Hermandad de Donantes de Sangre de Cádiz compartió en Facebook la foto de esta joven gaditana mientras donaba y en menos de 24 horas, la publicación tenía 157.000 visitas y había sido compartida 2.171 veces. Unas cifras que se han ido incrementando a lo largo de la semana.

"Para mí ha sido algo precioso. Ha sido un regalo poder ayudar a que otra persona se cure. Estoy muy contenta desde que me llamaron para donar", afirma Lucía.

Esta joven psicóloga de 23 años, vecina de la barriada de La Paz, se inscribió en el registro de donantes de médula ósea el mismo mes que cumplió 18 años. Cuenta que toda su familia está muy concienciada con la donación porque su hermano, cuando tenía tres años –hace casi 20–, tuvo un linfoma de burkitt del que afortunadamente se curó. Entonces, cuando llamaron a Lucía de la Fundación Josep Carreras –que es la que gestiona el Registro Español de Donantes de Médula Ósea (REDMO)– para decirle que había un paciente que podía ser compatible con su médula, su madre "se emocionó mucho porque ella lleva 20 años en el registro y nunca la han llamado", relata.

Pero no solo su madre. Asegura que toda su familia ha celebrado mucho su donación "y ven como una suerte y un regalo haber podido ayudar a que otra persona se cure". Además, gracias a la publicación en Facebook, le han felicitado muchas personas. "Me siento abrumada por toda la gente que me está reconociendo y que me felicita, pero sé que es importante que esto se difunda y hacer una labor de concienciación y sensibilización".

De hecho, cuando supo que iba a donar, pensó en contarlo en las redes sociales "porque me parecía importante que lo supiera la gente de mi entorno". Entonces, el día antes de la donación, colgó un vídeo en Instagram contando lo que iba a hacer, por qué era importante para ella y cómo iba a ser el proceso, "y me contestó mucha gente interesándose y agradeciendo que lo contara. Con eso, yo ya estaba contenta. Y cuando vi la repercusión de la publicación de la asociación, pues más alegría todavía".

Sobre el proceso, cuenta que antes de la donación le informaron muy bien de todos los pasos, le hicieron varios análisis y reconocimientos médicos, y le preguntaron si quería seguir con el proceso. En este sentido, el coordinador médico del Centro de Transfusión, Tejidos y Células (CTTC) de la provincia de Cádiz, Miguel Ángel Barbero, apunta que, legalmente, el donante puede echarse para atrás en cualquier momento, pero tiene que saber que "hay un punto de no retorno para el receptor", ya que a éste se le prepara para la donación eliminando toda su médula ósea, por lo que si finalmente no se produce la donación, el paciente muere.

Explica que hay dos maneras de realizar la donación de médula ósea: por aféresis o mediante punciones en la parte posterior–superior de la pelvis. La más común es la primera y es el método por el que donó Lucía en el Hospital de Jerez, que es el centro de referencia para la donación de médula en la provincia.

Esta gaditana señala que cuatro días antes de la donación, tuvo que ponerse ella misma unas inyecciones "con un medicamento para estimular la producción de las células progenitoras hematopoyéticas", que según comenta Barbero, es lo que realmente se dona: "Al haber una sobreproducción, pasan al torrente sanguíneo y eso permite que se puedan extraer directamente de la sangre". Estas inyecciones le produjeron a Lucía "un efecto parecido a la gripe; con dolor de cabeza, dolor muscular y de espalda. Pero muy soportable. De hecho, esos días hice vida normal e incluso fui al trabajo”. La jornada de la donación se encontraba peor, pero se tomó un paracetamol y se le pasó.

Cuenta que el proceso duró unas cinco horas. "Me pusieron vías en ambos brazos y por un brazo salía la sangre, que pasaba por una máquina que se quedaba con las células progenitoras hematopoyéticas y devolvía el resto de la sangre al otro brazo". Asegura que no le dolió "absolutamente nada" y después "estaba perfecta. me encontraba tan bien que me fui de compras".

Lucía anima "a todo el mundo" a que se haga donante de médula ósea y también de sangre, "porque el que recibe una médula necesita muchas transfusiones de sangre".

Miguel Ángel Barbero quiere aclarar que cuando alguien se hace donante de médula, no es para una persona concreta, "sino para cualquier paciente que necesite un trasplante en cualquier parte del mundo". Y destaca que gracias a REDMO, actualmente es más fácil encontrar un donante compatible, "de manera que el 95% de pacientes que necesita trasplante encuentra un donante en menos de un mes".

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios