Donación de cadáveres a la ciencia en Cádiz Cuerpos para aprender a sanar

  • Los estudiantes de Medicina pueden realizar prácticas de Anatomía gracias a la generosidad de personas que donan su cuerpo a la ciencia

Técnicos del Departamento de Anatomía y Embriología Humana con uno de los cuerpos donados a la Facultad de Medicina de Cádiz en la Sala de Disección. Técnicos del Departamento de Anatomía y Embriología Humana con uno de los cuerpos donados a la Facultad de Medicina de Cádiz en la Sala de Disección.

Técnicos del Departamento de Anatomía y Embriología Humana con uno de los cuerpos donados a la Facultad de Medicina de Cádiz en la Sala de Disección. / Jesús Marín

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Gracias a la generosidad de personas que donan su cuerpo a la ciencia, los estudiantes de Medicina pueden conocer cómo es el cuerpo humano por dentro y hacer prácticas antes de enfrentarse a situaciones reales de cirugía, algo que repercute en una mejor asistencia sanitaria.

La directora del Departamento de Anatomía y Embriología Humana de la Facultad de Medicina de la Universidad de Cádiz, Cristina Verástegui Escolano, destaca la importancia de poder contar con estos cuerpos "para que los estudiantes tengan la oportunidad de ver la realidad de cómo es el cuerpo humano por dentro y estudiar las posibles variaciones anatómicas que podemos encontrar en una situación real, algo que en los libros no viene bien definido y es muy importante a la hora de atender a un paciente real".

Verástegui está muy agradecida a las personas que donan su cuerpo a la ciencia de manera altruista "porque resultan muy útiles y los alumnos valoran muchísimo las prácticas con los cuerpos. Ha habido épocas en las que no hemos tenido y los estudiantes han echado mucho de menos realizar las prácticas".

Afirma que estos cuerpos también son utilizados por médicos especialistas en ejercicio –como traumatólogos, otorrinos o cirujanos, entre otros– para practicar vías de abordaje quirúrgico.

Para ser donante, es necesario ser mayor de edad y cumplir una serie de requisitos

Explica que para que una persona pueda donar su cuerpo a la ciencia es necesario ser mayor de edad y estar en plenas facultades mentales en el momento de manifestar la voluntad de ser donante. "Es decir, que la familia no puede donar el cuerpo una vez haya fallecido esa persona", apunta.

Cristina Verástegui señala que existe un protocolo de donación que recoge los requisitos para ser donante, el procedimiento que hay que seguir una vez que el donante haya fallecido y un formulario con el consentimiento. Comenta que para hacer la donación, hay que dirigirse al Departamento de Anatomía y Embriología Humana de la Facultad de Medicina y presentar una declaración jurada de intenciones, fotocopia del DNI del donante y de al menos un testigo, además de un certificado médico oficial en el que conste que en el momento de la solicitud de donación, el donante no padece ninguna de las enfermedades o situaciones de exclusión que aparecen en el protocolo de donación. Verástegui afirma que preferentemente, estos documentos deben entregarse presencialmente, pero también existe la opción de enviarlos por correo electrónico.

Toda esta documentación se estudia y en el caso de que la persona sea aceptada como donante, se le envía un carné de donante en el que aparece el número de teléfono al que hay que llamar cuando fallezca.

A día de hoy, en la provincia de Cádiz existen unas 70 personas con carné de donante de su cuerpo para la ciencia.

A día de hoy, en la provincia de Cádiz hay unas 70 personas con carné de donante de su cuerpo para la ciencia

La directora del Departamento de Anatomía y Embriología Humana de la Facultad de Medicina de Cádiz detalla las condiciones que imposibilitarían una donación: "Padecer alguna enfermedad infecto–contagiosa, como por ejemplo hepatitis, infección por VIH o tuberculosis, además de las enfermedades del Grupo I del Reglamento de Policía Sanitaria Mortuoria; haber sido donante de órganos (sólo se permite en caso de haber donado la córnea); haberse sometido a grandes cirugías, como mutilaciones, o llevar bolsas de colostomía; presentar grandes úlceras de decúbito; tener una delgadez extrema, una obesidad mórbida o una enfermedad cancerosa con múltiples metástasis". Tampoco se permite donar el cuerpo cuando la persona ha tenido una muerte violenta, cuando ha habido una intervención judicial en el fallecimiento o se le ha realizado una autopsia al cadáver, ni cuando presenta signos de descomposición. Por eso, no aceptan cuerpos después de las 48 horas de haber fallecido el donante.

En este sentido, Cristina Verástegui afirma que "cuando se produce la defunción de un donante, hay que comunicarlo inmediatamente a la Unidad de Donación de Cuerpos del Departamento de Anatomía y Hembriología Humana" llamando al teléfono que aparece en el carné de donante. "Y es muy importante que mientras se realizan los trámites para el traslado y el papeleo necesario, el cuerpo se conserve a 4 ºC. Esto hay que hacerlo lo antes posible, nunca puede haber pasado 48 horas desde el fallecimiento", incide.

Añade que para la donación, hay que presentar el certificado de defunción con la causa de la muerte, un informe médico en el que se especifique que el fallecido no padecía ninguna de las enfermedades que recoge el protocolo de donación y una fotocopia del carné de donante. "Una vez que comprobamos que la documentación es válida y se acepta el cuerpo, nos ponemos en contacto con una de las funerarias que trabaja con nosotros y se encarga el traslado", indica Cristina Verástegui, quien manifiesta que una vez que reciben el cuerpo pueden hacer dos cosas con él: congelarlo para su posterior uso o para someterlo a alguna técnica concreta, o se le aplican unas técnicas de conservación para poder ser usado en las prácticas diarias de los alumnos en las asignaturas de Anatomía Humana. Explica que estas técnicas de conservación "consisten básicamente en sustituir la sangre por unos líquidos específicos de conservación que permiten el uso del cuerpo durante meses e incluso años". Y mientras no se utilizan los cadáveres, se conservan en cámaras frigoríficas a 4 ºC.

La Facultad de Medicina de Cádiz cuenta actualmente con 12 cuerpos donados para hacer prácticas

Cuando los cuerpos llevan un tiempo siendo usados en las prácticas, se incineran y los restos se guardan en urnas. Verástegui comenta que existe un proyecto para hacer un espacio ajardinado en la Facultad de Medicina donde puedan verter las cenizas "y que al mismo tiempo sirva de homenaje a todas las personas que donaron su cuerpo de manera tan altruista".

Esta profesora señala que algunos cuerpos, en vez de utilizarse para las disecciones en las prácticas de las asignaturas de Anatomía Humana, se reservan para aplicarles una técnica denominada plastinación y sirven para los proyectos de fin de grado de los alumnos. Explica que la plastinación "consiste básicamente en deshidratar todos los tejidos e impregnarlos en silicona, de tal manera que permite una conservación permanente y la apariencia que tienen es como si estuvieran plastificados".

La Facultad de Medicina de Cádiz cuenta actualmente con 12 cuerpos donados para las prácticas de los alumnos, cinco de ellos están ahora mismo congelados y los siete restantes se encuentran en uso para las prácticas. Cristina Verástegui afirma que "siempre se necesitan más cadáveres, pero ahora mismo, con los que tenemos, se cubren las necesidades docentes mínimas". Reconoce que ha habido épocas en las que han contado con menos cuerpos y han tenido problemas para las prácticas de los alumnos. Afirma que con las instalaciones de la nueva sala de disección, a día de hoy cuentan con más espacio para conservar los cuerpos, de tal manera que están preparados para albergar hasta 40 cadáveres.

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