informe/ Transporte 3 El medio que está por llegar

Si no hay dinero, no hay tranvía

  • Este proyecto se topó de lleno con la crisis, que ha parado de forma drástica las inversiones de las administraciones

El tranvía iba a ser una de las patas fundamentales del transporte metropolitano impulsado desde la Junta de Andalucía. Eso más la puesta en servicio del catamarán y la reordenación de los autobuses interurbanos. El objetivo era reducir el uso del vehículo privado y aumentar el del transporte público.

El tranvía se pensó cuando la crisis aún no había llegado y comenzó a desarrollarse cuando ésta empezó a trastocar los proyectos públicos. Se pensaba que iba a ser una crisis financiera que podría solucionarse en poco tiempo y hemos acabado en una crisis de dimensiones épicas que ha parado de forma drástica las inversiones de las administraciones.

La idea de la Junta era crear dos líneas del tranvía que, utilizando una parte del trazado de la red viaria de Renfe uniese toda la Bahía y Jerez, curiosamente en clara competencia con el servicio de Cercanías de la propia Renfe, que saldrá reforzado cuando se logre terminar la doble vía entre Cádiz y Sevilla. Los datos que en 2009 manejaba la Consejería de Obras Públicas era que entre ambas moverían a 30.000 pasajeros al día, 20.000 de ellos entre Chiclana y Cádiz y 10.000 entre Cádiz y Jerez.

Lo que ya se ha ejecutado del tranvía es conocido por todos: atraviesa todo San Fernando por la calle Real y se marcha dirección a Chiclana. En esta última fase estamos. Todo va lento, extremadamente lento, pero se avanza, por lo que más pronto que tarde Chiclana estará conectada mediante el tranvía con la Isla y ésta igualmente con Cádiz.

La segunda fase tocaba de lleno a la capital pues suponía conectarla mediante este medio de transporte con Puerto Real y desde allí, vía red ferroviaria, con El Puerto y Jerez. Si la primera fase no afectaba a la trama urbana, al utilizarse las infraestructuras de Renfe, la segunda sí tocaba de lleno a calles y plazas de la ciudad. El diseño de la Junta suponía la utilización del puente de la Constitución de 1812 como pasarela para el tranvía. Iba a ser una clara ventaja para el pasajero ferroviario que fuese, por ejemplo, al Campus universitario de Puerto Real, pues le evitaría rodear toda la Bahía. El paso por el puente obligó a cambiar el proyecto inicial de Javier Manterola.

Decíamos al principio que este plan de la Junta se topó de lleno con la crisis económica y los recortes inversores en Obras Públicas. Tanto que de la línea del tranvía Cádiz-Jerez solo vamos a ver en mucho, mucho tiempo el carril extra en el puente. En los papeles quedará por el momento el viario del tranvía que iba a cruzar la renovada avenida de Astilleros, donde estaría la estación término (conectada con la de Adif y con la futura de autobuses interurbanos) hasta llegar al segundo puente a través de la avenida de Las Cortes de Cádiz, proyecto que en su momento provocó la queja de los vecinos de la zona.

Creía en su momento la Junta que lo ideal era llevar el tranvía hasta la plaza de España, cruzando para ello el suelo portuario.

Y aquí entra en escena el Ayuntamiento de Cádiz. Éste había accedido casi a regañadientes a incluir el proyecto del tren-tranvía que la Junta llevaba hasta casi la plaza de Sevilla en su planificación urbanística. A la vez, dio respuesta a varios colectivos ciudadanos, incluyendo una plataforma creada al efecto, que plantearon la necesidad de recuperar el tranvía en Cádiz circunvalando este el casco histórico.

El 17 de febrero de 2011 la alcaldesa presenta un adelanto del que podría ser el paso del tranvía por toda la ronda de circunvalación del casco antiguo. Un tranvía-urbano y no un tren-tranvía, porque dejó claro que la configuración de la ciudad impide habilitar estructuras tan grandes como las que hay en Sevilla o Jaén para el paso del tranvía. Con un único sentido, comenzaría por la plaza de Sevilla, pasando por Canalejas, San Carlos, la Alameda, Campo del Sur y Cuesta de las Calesas. El modelo de tranvía urbano que marcha sobre raíles supone la instalación de un carril polivalente utilizable también por vehículos privados y autobuses. El proyecto se completa con un carril para bicicletas.

En aquel momento Martínez anunció que este proyecto se ejecutaría en el mandato corporativo 2011-2015.

Pendiente de cómo se defina el tranvía dentro del Plan de Movilidad, actualmente en fase de redacción, lo que sí es cierto es que si no hay dinero, no hay tranvía y, hoy por hoy, no hay perspectivas entre las administraciones implicadas para poder sacar adelante un proyecto de estas características, que implicaría numerosas obras en el viario y, sobre todo, la compra de una maquinaria muy costosa; además, con una población a la baja habría que ver si el tranvía urbano puede ser rentable o acabar suspendido como el de Vélez Málaga.

Por lo pronto, entre las prioridades de la Consejería de Obras Públicas no está la de construir la línea del tren-tranvía que debe cruzar el puente de la Constitución. Ya hace unas semanas desde esta Consejería se reconocía a este diario que la intención de la Junta respecto a la plataforma del puente reservada para el tranvía se iba a destinar inicialmente al autobús interurbano, a la espera de mejores tiempos inversores. Esta falta de dinero impedirá construir la red viaria entre el puente y la avenida de Astilleros. Más allá del retraso indefinido de esta obra nos encontraremos a corto o medio plazo con la necesidad que tendrá el Ayuntamiento de urbanizar esta nueva avenida, con cuatro carriles y carril bici, sin saber si tiene que meter o no la plataforma para el tranvía.

Otro tanto pasa con el compromiso electoral del PP de promover un tranvía urbano que circunvale el casco histórico. Ya en febrero de 2011 la alcaldesa dejaba claro que para financiar una obra de este tipo la ciudad debía de contar con el apoyo financiero de la Junta. Pero la administración regional no tiene un euro para gastar y el mismo Ayuntamiento tiene, o por lo menos debería de tener, otras prioridades donde gastar sus escasos recursos. A punto de llegar a la mitad del 2013 es por ello bastante complicado que este último proyecto pueda estar listo, e incluso iniciado, antes de que en 2015 concluya este mandato corporativo.

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