Cádiz

De la danza clásica al pilates

  • María del Mar González abrió hace un año la escuela Las Descalzas, en la que se mezclan diferentes técnicas, como respuesta a la precariedad laboral

Varias alumnas reciben una clase de ballet en la escuela Las Descalzas, en la calle Feduchy. Varias alumnas reciben una clase de ballet en la escuela Las Descalzas, en la calle Feduchy.

Varias alumnas reciben una clase de ballet en la escuela Las Descalzas, en la calle Feduchy. / lourdes de vicente

En la escuela Las Descalzas, en el número 3 de la calle Feduchy, llevan algo más de un año impartiendo clases de pilates a jóvenes y mayores aficionados a esta disciplina de entrenamiento físico. Esta academia, también especializada en danza, está dirigida por María del Mar González, una verdadera apasionada de la danza clásica o ballet, aunque también practica y enseña con igual entrega la danza contemporánea o el pilates.

María del Mar es un claro ejemplo de mujer emprendedora en la ciudad. Después de muchos años de estudio y de enseñanza, dando vueltas por los gimnasios de la ciudad, y, en algunos casos, recibiendo sueldos que no correspondían con su trabajo, decidió cambiar. Ante la precariedad de la situación, con una economía en crisis y con un mercado complicado, María del Mar, sobrada de valor, decidió abrir este local para impartir clases por su cuenta, apostando fuerte por la que desde siempre ha sido su pasión.

Las clases se imparten a público de todas las edades y de todos los niveles

Y es que esta gaditana lleva desde muy pequeña las ganas de bailar. "Cuenta mi madre que, con dos años, yo me ponía ya de puntillas", asegura la bailarina, de familia flamenca. "He salido por el ballet y no por la rama flamenca. Cuando yo estaba en la barriga de mi madre, ella ya notaba que iba a ser diferente. Ella sufría porque ella quería que aprendiera flamenco y yo, ballet". Y no se equivocó.

María del Mar comenzó a bailar a muy temprana edad. Cuenta que su profesora le ponía a ella a dar clases a las demás alumnas, y que por eso le gusta tanto enseñar. Ha dedicado muchas horas a ensayar, perdiéndose vacaciones, veranos y fines de semana, en los que las niñas y los niños de su edad solían salir a la calle, pero afirma que este sacrificio valió la pena. También estuvo en Cádiz en la reconocida escuela de danza contemporánea Danza 88, de la mano de Paz Sánchez, de la que aprendió mucho y con la que solía actuar en la sala Central Lechera, a la que guarda gran cariño.

Le acompaña Antonio Pérez, preparador físico y pareja de María del Mar. Antonio se ocupa de la recepción de la escuela, posición desde la que puede aplicar sus conocimientos profesionales a la hora de recibir o aconsejar a los interesados. Los dos aseguran estar muy felices por el proyecto que comenzó en mayo de 2017 y que, a día de hoy, sigue creciendo a pasos agigantados. Comentan que a la escuela llega gente desde los tres años de edad para aprender ballet o personas de 50 que se adaptan rápidamente al ritmo de las clases, aunque "hay clases para todos los niveles". Las instalaciones donde se imparten las clases están totalmente adecuadas a las actividades que se realizan en ellas, con colchonetas, balones suizos o bosus . Son algunos de los elementos con los que cuenta la sala, que, además, está completamente insonorizada.

Además del ballet o del pilates, en el centro Las Descalzas se imparten clases con una técnica en la que la profesora mezcla el yoga, el pilates y el taichí, dándole su toque especial: la danza. "El bailarín siempre tiene una flexibilidad fuera de lo común, y eso ayuda para formar a la gente", comenta Antonio.

Según María del Mar, los beneficios que tiene trabajar en su propio centro privado son notables. Asegura que le facilita la tarea el poder acercarse más a los alumnos y saber cuáles son los mejores ejercicios y cuidados en cada caso. "En otros centros donde no para de llegar gente es más complicado pararte con cada uno de ellos y acoplarte a un plan de trabajo individual". Pero, sin duda, lo que más destaca con orgullo María del Mar de la escuela es como, a través de sus dinámicas clases, la gente sale muy satisfecha, creándose, muchas veces, un ambiente de amistad entre alumnos.

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