Celio Izquierdo y Mª Ángeles Salvador | Cádiz Norte, Cádiz Sur La resistencia del comercio tradicional

  • Celio llegó a la tienda como encargado en el año 1970

  • Llevan casi 50 años vendiendo lámparas, juguetes y artículos de playa

Celio Izquierdo y María de los Ángeles Salvador en Almacenes El Siglo. Celio Izquierdo y María de los Ángeles Salvador en Almacenes El Siglo.

Celio Izquierdo y María de los Ángeles Salvador en Almacenes El Siglo. / Nacho Frade

Como si fuera la aldea gala de Astérix y Obélix, en la calle Ancha, y rodeada de hostilidades comerciales y económicas, permanece de pie, irreductible, una tienda de toda la vida que representa la resistencia del comercio tradicional ante las acometidas del imperio de las franquicias. Lámparas, juguetes, regalos y artículos de playa. Surtido gaditano. Tras el mostrador, María de los Ángeles Salvador y Celio Izquierdo, una agradable pareja curtida en la profesión. La franquicia El Siglo, ya desaparecida, llevó a Cádiz a este matrimonio de Huéneja (Granada), previo paso por Huelva. Cuenta Celio que estaban recién casados cuando le salió un trabajo en la capital onubense. “Me llamaron para trabajar en El Siglo, de una cadena de tiendas que por entonces tenía más de 20 por toda España. Luego, en 1970, me propusieron venir a Cádiz de encargado”, recuerda. Celio lleva camino de los 50 años en el establecimiento.

Ya en la calle Ancha, El Siglo como franquicia pasó a mejor vida y su propietario liquidó las tiendas que tenía en locales de alquiler por todo el país. “La de Cádiz era en propiedad. Llegamos a un acuerdo y decidí seguir con el negocio. Con el mismo nombre, porque ya estaba arraigado en la ciudad. El Siglo abrió en Cádiz en 1934”, añade Celio.

"Los Playmobil nos sacan de apuros. Es una de nuestras especialidades"

“Estamos muy a gusto con nuestro trabajo. Es nuestra distracción”, señala Ángeles. Su marido añade que “gastamos poco y sacando para pagar y comer, nos conformamos”. Con esta filosofía cuesta menos mantenerse a flote en los tiempos que corren. No queda otra que echar muchas horas “y tener de todo para poder vender más, haciendo buenos precios y rebajas”, como apunta Celio. Entre el género que se ofrece en El Siglo, los Playmobil (antes Famobil) son la especialidad de la casa junto a las lámparas. “Nos sacan de apuros. Tenemos más de 100 diferentes”, dice Ángeles señalando una estantería donde reposan las reconocibles cajas azules donde se encuentran los famosos clicks, venerados por varias generaciones. El juguete tradicional tiene su rinconcito en la tienda. Un ejemplo son las tradicionales muñecas Nancy, que parecen no pasar de moda.

Celio y María de los Ángeles añoran tiempos mejores. “La época buena del comercio fue hasta los 90. Cuando yo vine aquí había ocho mujeres, un hombre y un muchacho para los recados. En fiestas navideñas metían dos o tres personas más”, evoca Celio. Tiempos pretéritos de una ciudad con vida. Tiempos en los que la tienda El Siglo tenía tal profundidad que llegaba hasta la calle de atrás, Cánovas del Castillo. “Tenía 400 metros cuadrados y ahora queda solo la tercera parte. Los dos primeros propietarios de El Siglo murieron y ahora el local es de los herederos del segundo dueño”, explica Celio.

"Desde que cerró Galerías Preciados pinchó la calle Ancha. Venía mucha gente y los demás nos aprovechábamos"

En la calle Ancha pocos comercios tradicionales quedan. La heladería Los Italianos, el bar Liba, Confecciones Lluch y Foto Luque. Los demás, o bien son franquicias o, en su mayoría, locales con negocios cambiantes. “Desde que cerró Galerías Preciados pinchó la calle Ancha. Venía mucha gente y nos aprovechábamos de eso”, apunta Celio. “En Navidad esta calle era impresionante. Los Reyes Magos de Galerías Preciados atraían a muchas familias para que los niños se hicieran las fotos”, comenta María de los Ángeles. Y no se olvidan del tirón de la cafetería La Camelia, en la esquina de Ancha y Sagasta. Ni de algunos clientes VIP. “Carmen Romero, la que fue esposa de Felipe González, compró algo y le dio corte cuando quisimos hacerle una rebaja”, cuenta Ángeles. “Y Paz Padilla vino a comprar una lámpara para su madre, con mucho arte”, añade Celio.

A pesar de la crisis, que ha afectado a Almacenes El Siglo sobre todo en los últimos años, el establecimiento aún conserva el tirón entre muchos gaditanos. “Vienen mujeres y hombres que venían de pequeños con sus padres”, asegura Celio. Especialmente en épocas de mejores ventas como el verano, enero y diciembre. “Lo peor viene en septiembre, octubre, febrero y marzo”, explica Celio. Apesar de tanto obstáculo, Celio y Ángeles se resisten a hincar la rodilla en un acto casi heroico. En tiempos en los que las compras por internet han subido como la espuma, aunque sea de vez en cuando merece la pena entrar en comercios de toda la vida como el que entra en el túnel del tiempo, y así colaborar con la pervivencia de tiendas que forman parte del paisaje de la ciudad.

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