Cádiz

El capataz del cambio

  • Ramón Velázquez Empezó en 1980 tras 19 años como cargador

EN la historia de los capataces de Cádiz se le recordará como una figura legendaria: abrió nuevos caminos sin renunciar a la carga gaditana. Pero es mucho más. Ante todo, un hombre que va por derecho. Respeta y se hace respetar.

Ramón Velázquez Mellado (Cádiz, 1947) nació el 31 de agosto, pocos días después de la explosión. En aquel ambiente de pánico, su madre le hizo una novena a San Ramón Nonato. Por eso se llamó Ramón. Su padre, Manuel Velázquez, nació en San Fernando. Trabajaba en la Comandancia 261 de la Guardia Civil. Y abrió Transportes Peninsular, que estaba en la calle Rosario, donde atendía su madre, Carmen Mellado, que había nacido en Sanlúcar.

La familia vivía en la plaza de San Antonio. Ramón creció con sus hermanos Julia, Carmeluchi y Manuel. Era el más pequeño. Estudió en Salesianos, y después siguió con Formación Profesional en Valcárcel, donde cursó Delineación. Al terminar, en 1965, entró como delineante en la sección de Habilitación y Decoración de buques en el astillero de Cádiz. Además de trabajar, tocaba con su grupo musical. Y con su hermana Carmeluchi se integró en el grupo de danzas de Educación y Descanso. Desde 1962 participaron en los Festivales de España y viajaron por diversos países.

Su vida profesional en el astillero gaditano se prolongó durante más de 20 años, hasta que en 1985 salió en una de las regulaciones de empleo. Como se suele decir, se reinventó. Con el dinero de la indemnización, montó una empresa, dedicada a eventos culturales y deportivos. Organizó congresos, las ferias del libro de Cádiz, Jerez y Algeciras. Estuvo en el Mundial de Vela, en el Europeo de Judo…

Se casó el 6 de octubre de 1966, en Santo Domingo, con Mari Ángeles de la Cruz. El matrimonio tiene tres hijos: Mari Ángeles, Ramón y Esther. Los dos primeros viven cerca de la casa unifamiliar que compró Ramón en Puerto Real hace ya más de 30 años, cuando se trasladó desde Valdelagrana. Su hija Esther vive en Valencina (Sevilla). Tienen cuatro nietos.

La afición al voleibol ha marcado su vida. El equipo del Portillo le pidió al Grupo de Empresas de Astilleros que lo tutelara. Nombraron delegado a Ramón. Así se creó el Avante, que llegó a jugar en Primera Nacional. También llegó a esa categoría el San Felipe.

Ramón Velázquez pasó a ser presidente de la Federación Provincial de Voleibol de Cádiz en 1970. En 1984 fue elegido presidente de la Federación Andaluza de Voleibol, un cargo en el que todavía sigue, tras ocho mandatos para los que ha sido elegido. Ha desempeñado también cargos en la Federación Nacional. La sede de la Federación Andaluza está en El Puerto de Santa María, en un pabellón deportivo que se construyó en terrenos municipales. Precisamente se denomina Pabellón Ramón Velázquez Mellado, ya que le fue dedicado.

A pesar de su larga trayectoria en el voleibol, Ramón es mucho más conocido y admirado por su aportación a la Semana Santa gaditana. Y en particular al mundo de la carga. Empezó por abajo. Su primera cofradía fue Columna. Pero, cuando ya trabajaba, contactó con Pedro Ramos y Pepe Carreira para entrar en su cuadrilla.

Tiempos de los cargadores llamados profesionales. Ramón estuvo 19 años cargando. Siempre en los palios, mandado por Pedro Ramos. En la Semana Santa salía a diario y cargaba Borriquita, La Palma, Piedad, Cigarreras, Afligidos, Perdón y Victoria.

Un cargador solía cobrar 125 pesetas y dos paquetes de cigarrillos Record. La que más pagaba era Borriquita, cuando salía y volvía a San José. Por cargar el paso del Amparo se podían cobrar hasta 600 pesetas. En el bar Los Pabellones les daban una Coca-Cola con algo más. Antes de que subieran la Cuesta de las Calesas, con cuidado de no dar con el techo del palio en los cables del trolebús.

Como capataz empezó en 1980, con el paso de Afligidos. Lo había cargado ocho años. Martínez Molina, que era mayordomo, le pidió que lo sacara. Estuvo hasta 1992. Poco antes, en 1989, empezó como capataz de la Virgen de las Penas, en la Palma. Es el paso de su vida y lo sigue mandando, después de 28 años con el martillo. Fue José Luis Ruiz Nieto-Guerrero quien le avisó de que Ángel Gutiérrez de la Mora quería que fuera el capataz de la Virgen viñera.

También ha sido capataz del Resucitado, los dos pasos de Columna, los dos de Expiración, los dos de Sanidad (incluida la primera cuadrilla femenina de la Virgen de la Salud), Dolores, Sentencia y Ecce Homo. Asimismo fue capataz de la Virgen del Rosario, Patrona de Cádiz (en 1991) y de la Virgen del Carmen (1993-2000).

Ha sacado la Esperanza en Barbate y la Vera-Cruz en El Puerto. Además de la Virgen de la Confortación, de Jerez, en 2001. En Sevilla fue costalero y contraguía con el capataz Alejandro Ollero en la Amargura, Dulce Nombre y Madre de Dios de la Palma.

Algunos detractores le inventaron el sambenito de que era un capataz al estilo sevillano. Sin embargo, es respetuoso con la tradición de cada lugar. En Cádiz siempre ha salido con cargadores. En otros lugares donde era costumbre llevó costaleros. Y en Jerez, con molía. Tolerancia, disciplina, amor a los titulares, respeto a las cofradías… Esas han sido sus normas. Un estilo que marcó un tiempo nuevo. Lo que hoy vemos no se podría explicar sin Ramón. Llegó a tener 325 cargadores.

Una de sus aportaciones en Cádiz fue que el cargador no olvidara la música. Fundaron la tertulia Al Palo en 1992, en un piso que alquilaron en la calle Novena. La tertulia creó los conciertos de Cuaresma. Comenzaron en 1994, en la parroquia del Carmen. Fue un éxito tan rotundo que el alcalde Carlos Díaz le propuso que los trasladara al Teatro Falla. Allí empezaron en 1995. Siempre a beneficio de Gerasa, tras la propuesta que hicieron a José Chamizo, Antonio Bascuñana y Antonio Vergara, para ayudar a este centro dedicado a los enfermos de Sida. La colaboración del gran compositor Abel Moreno ha sido fundamental. Siempre han venido grandes bandas, desde que empezó con la del Soria 9, de Sevilla, y la Inmemorial del Rey, de Madrid.

Han organizado ya 28 conciertos, en los que se han interpretado 376 temas y se han estrenado 11 marchas. La primera fue Cádiz cofrade (1995), una gran aportación con esta marcha emblemática, que le encargaron a Abel Moreno.

Ramón ha sido también hermano mayor de Afligidos desde 2005 hasta 2013. Se hizo cargo de la hermandad, tras hablar con el padre José Araujo, cuando había quedado casi sin actividad. Le ha sucedido Lourdes Cortejosa, que es su gran colaboradora, junto a Fernando Burgos, en todas las actividades que realiza.

Creó el Cuerpo de Voluntarios Distinguidos de Cádiz, tras pedírselo Enrique García-Agulló, para los actos del Bicentenario. En 2012 participaron en las celebraciones, desfilando con sus vistosos uniformes. La asociación sigue existiendo. Tiene su sede en el Torreón de la Puerta de Tierra.

Ramón Velázquez parece inagotable. Es una persona imposible de resumir. Pero es como es, y está bien que sea así. A los que quisieron apartarlo les quedará el peso de su fracaso. Y a sus amigos la certeza de que nunca les fallará. Puede ir con la cabeza bien alta. Quizá para encontrarse con la mirada de su Virgen de las Penas y decirle sin palabras: "Ahí quedó".

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