Los caballeros hospitalarios echan el cierre al Oratorio

Ayer celebraron su último capítulo general en el histórico templo y se trasladarán de manera provisional a Santiago

Imagen del juramento de uno de los nuevos caballeros hospiatalrios en el Oratorio.
Imagen del juramento de uno de los nuevos caballeros hospiatalrios en el Oratorio.
E. López / Cádiz

09 de diciembre 2008 - 01:00

Los Caballeros Hospitalarios de San Juan Bautista celebraron ayer, festividad de la Inmaculada Concepción, su último capítulo general en el oratorio de San Felipe Neri, el histórico templo en el que vienen reuniéndose desde el siglo XIX, a instancias del entonces obispo de Cádiz fray Félix María de Arriete y Llano (1864-1879), al que volverán cuando concluyan los trabajos de restauración del mismo, que se iniciarán en el próximo mes de enero. De este modo, el de ayer fue el último acto que se celebra allí.

Mientras tanto, el actual prelado diocesano, Antonio Ceballos, les ha autorizado a utilizar para sus cultos la iglesia de Santiago.

Ayer, a continuación de una celebración eucarística, prestaron juramento los caballeros de nuevo ingreso, que son los siguientes: Luis Cáceres Márquez y Ángel Carrero Vázquez, apadrinados ambos por Ángel Rodríguez Brioso; José Antonio Canales Bermúdez, por José Luis Ortíz Miranda; José Manuel García Lirio, por Francisco Glicerio Conde Mora; Rafael Lamet Dornaleteche, por su hermano Juan; Jacobo Súnico Zarauza y Juan Ignacio Vega Lamas, los dos por Francisco José Súnico Varela, presidente de la institución.

Posteriormente, a los postres de un almuerzo celebrado en el Hotel Atlántico, los nuevos caballeros recibieron su correspondiente acreditación y también se hizo entrega de un diploma conmemorativo al cumplir sus bodas de plata en la institución a Manuel Casanova Bellido y Francisco Gómez-Plana y Sánchez-Cosío, así como del título de "protector" a Victoriano Ruiz Peris por su desinteresada colaboración y valiosa ayuda con la institución.

La institución hospitalaria, que tiene como único fin el ejercicio de la caridad cristiana hacia las personas más desfavorecidas, mantiene abierto desde 1992, en su sede de la calle Benjumeda, un albergue para personas sin hogar, que pueden encontrar en el mismo un lugar digno donde pasar la noche. Además de colaborar con las mismas a salir de la difícil situación que atraviesan.

Asimismo, en colaboración con el Banco de Alimentos, distribuye productos alimenticio de primera necesidad a familias sin recursos también en las mismas dependencias de la antigua casa de socorro de Benjumeda.

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