La Asociación de Vecinos de Astilleros lanza otro SOS y pide con urgencia alimentos no perecederos en Cádiz

Se han quedado prácticamente sin nada que repartir entre 120 familias vulnerables por la escasez de provisiones en el Banco de Alimentos

Les hace falta sobre todo leche, aceite, atún, tomate y pasta, entre otros ingredientes básicos

El grito desesperado de la Asociación de Vecinos del Barrio de Astilleros

Denuncia de las asociaciones de vecinos: “En Cádiz se pasa hambre”

Estanterías vacías en el Banco de Alimentos de Cádiz, en una imagen de archivo.
Estanterías vacías en el Banco de Alimentos de Cádiz, en una imagen de archivo. / Jesús Marín

06 de marzo 2026 - 16:15

Más de un centenar de personas, la mayor parte de ellas, mayores que viven solas, se ven obligadas a recurrir de manera habitual a la Asociación de Vecinos de Astilleros de Cádiz en busca de alimentos básicos con los que poder sobrevivir. Son 120 hombres y mujeres pertenecientes a unas 85 familias sin recursos suficientes para su supervivencia y, por tanto, muy vulnerables. Pero los voluntarios del colectivo vecinal no siempre tienen qué repartir.

José Gaviño, presidente de la asociación, ha vuelto a encender la alarma con un mensaje distribuido a todos sus contactos, personales y de empresas: "Desde la Asociación de Vecinos de Astilleros de Cádiz nos permitimos dirigirles la presente porque nos encontramos en una situación límite para repartir alimentos a nuestros usuarios/as, todos pertenecientes a un colectivo de familias vulnerables y, por lo tanto, sin recursos. Lo hacemos obligados por la necesidad actual y por la escasez del banco de alimentos de nuestra provincia, que nos hacen mantener vacíos nuestros estantes".

"Necesitamos de vuestra colaboración con productos consistentes en alimentos no perecederos como leche, aceite, atún, tomate, pasta entre otros, dentro de las posibilidades, rogándoles hagan extensiva esta petición a todos/as sus empleados/as para poder cubrir nuestras necesidades. Gracias de antemano", concluye.

Lo único que no falta nunca en la Asociación de Vecinos de Astilleros son las bandejas de comida preparada que desde hace mucho tiempo les brinda la Fundación Pascual, pero tampoco son suficientes.

El SOS que lanza José Gaviño no es el primero. En marzo de 2025 ya advirtió que la situación era desesperada. En 2024, los fondos europeos que se destinaban a los Bancos de Alimentos pasaron a invertirse en un nuevo programa, el de tarjetas monedero, con el fin de acabar con las denominadas "colas del hambre". Extinguido en diciembre de 2024 el programa de tarjetas monedero que gestionó Cruz Roja, cada vez son más las personas que acuden a las asociaciones de vecinos y otras organizaciones en busca de lo más básico para sobrevivir.

Porque en Cádiz se pasa hambre, tal y como ya denunciaron colectivos vecinales en abril de aquel mismo año, cuando Ejecutivo central y autonómico no se ponían de acuerdo en cómo gestionar las tarjetas monedero. Las afectadas son miles de personas, entre ellas niños y mayores, pero también jóvenes y no tan jóvenes. Hombres y mujeres, vecinos y vecinas nuestros. Pensionistas y trabajadores empobrecidos por culpa de míseros salarios, muchos congelados desde hace años, que ya entonces no alcanzaban ni para la mitad de la cesta de la compra. Parados de larga duración a quienes ya se les agotaron todas las ayudas disponibles. Sus hijos y sus nietos. Todos se habían quedado entonces sin el imprescindible y regular sustento que les brindaban desde las asociaciones de vecinos. Porque todas sin excepción, del Mentidero a Puntales, de la Viña a Cortadura, de Santa María a Astilleros, perdieron las provisiones básicas con las que les abastecía el Banco de Alimentos y de Cruz Roja. Una catástrofe social inadmisible e insoportable que solo remedian ahora mismo la solidaridad familiar, la generosidad de algunas personas y entidades privadas y los comedores sociales.

Dos años después, la situación parece ser la misma.

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