Terri Lyne y Cía en la tierra de la manzanilla... jazz

Gabacho Maraconnection, con su mezcla de ritmos marroquíes.
Gabacho Maraconnection, con su mezcla de ritmos marroquíes.
Jesús Sánchez-Ferragut

21 de julio 2015 - 01:00

El mes de julio sanluqueño vuelve a consolidarse como el de la cita para los amantes del Jazz en la tierra de la manzanilla. Una excusa perfecta, la que ofrece la ciudad del Guadalquivir, para disfrutar de una copita de sus excelentes vinos, mientras al aire libre, en un rincón con verdadero encanto, como son los Jardines del Palacio Municipal, se viven momentos musicales importantes y de muy buen nivel. El segundo año de la nueva etapa del Festival, recuperado por la iniciativa altruista de la asociación cultural Por Amor al Arte, nos ha traído marca propia: Manzanijazz, y un programa musical muy diferente del que vimos el año pasado. En esta edición, al contrario que en la pasada, el flamenco estuvo ausente, dando sin embargo paso a una programación donde destacó la diversidad, el eclecticismo musical y la apertura a grupos internacionales.

Muestra de ello fue la actuación de Terri Lyne Carrington, una de las grandes bateristas del Jazz actual. Norteamericana, ganadora de dos Grammy, es la única mujer que ha ganado uno de ellos como instrumentista de Jazz. El concierto que nos presentó giró sobre su grabación Money Jungle Provocative in Blue. Se trata de la revisión del disco del mismo nombre (Money Jungle) grabado en los años sesenta por el mítico Duke Ellington. Un trabajo, el de Terri, cargado de simbolismo, pues es una crítica al dinero, huelga decir que de plena actualidad. Terri revisa el disco del Duque, actualizándolo según las corrientes jazzísticas actuales, llegando incluso al free. De sus acompañantes, me quedo con el pianista, Aaron Parks, quien bajo una apariencia gestual de frugalidad interpretativa, sin embargo fue capaz de establecer diálogos musicales con la batería de Terri, capaces de poner los vellos de punta al respetable.

Sin duda, lo mejor del Festival, a mi modo de ver, fue el comprobar en directo por qué Terri es dueña de dos Grammys. Manda sobre el escenario, donde todo gira a su alrededor, y es capaz de convertir su batería en melodía y acompañamiento a la vez. Es cierto que se puede tocar la batería con más músculo, pero es muy difícil sacarle el jugo musical y los diálogos que esta gran Señora del Jazz hace en cada actuación. Eso fue el sábado 16.

Pero el Manzanijazz se inauguró con la actuación el viernes 15 del grupo gallego, de Santiago de Compostela, Sumrrá. Tal vez el desconocimiento de su trayectoria (que es garantía de éxito asegurado), fuera el culpable de que el recinto no se llenara, como sí ocurrió con los otros dos programados. Sumrrá nos dejó un estupendo sabor de boca, con un concierto basado en un trío clásico de Jazz (piano, batería y contrabajo), pero con actualizaciones melódicas muy del agrado del público. Lo mejor de su actuación: su perfecto empaste, fruto de 15 años tocando juntos, y la desbordante imaginación gallega que demostraron sobre las tablas. LAR Legido, el baterista de Sumrrá, es imaginación en estado puro. Funde la percusión con objetos cotidianos (un cerdito de plástico, juguetes de niño, una cinta de embalaje…), en un ejercicio imaginativo que deja al público totalmente perplejo. Y simpatía, mucha simpatía la de Manuel Gutiérrez, al piano y Xacobe Martínez Antelo, al contrabajo.

El Manzanijazz concluyó el domingo con una peculiar actuación del grupo Gasbacho Maroconnection, liderado por el francés afincado en Cádiz Vincent Thomas. Grupo que se autodefine como una World-Music-Band, aunque realmente difícil de catalogar, ya que la música base de sus composiciones -el gnawa (gnaoua)- responde a un género musical que tiene sus orígenes en cantos de libertad de los esclavos africanos de los árabes. El sonido metálico de los qraqebs recuerdan las cadenas de la esclavitud africana bajo los pueblos árabes. El sonido del n'goni, instrumento de cuatro o más cuerdas pulsadas, típico de la zona del Sahel, y sobre todo de Mali, y la percusión marroquí, completan la parte musical étnica del grupo. Sin embargo, tras escuchar en directo a Gabacho en el Manzanijazz, se ven claramente influencias del nigeriano Fela Kuti, y sobre todo cuando los teclados de Gabacho Maroconnection emulan los sintetizadores, minimoogs, etc, recuerdan a la música del austríaco Joe Zawinul, e incluso al legendario Osibisa. Pero también se atreven con el reggae, a lo Manu Chaos con su Mano Negra. El concierto fue todo un éxito de público que se lo pasó en grande, pidiendo bises una y otra vez, al igual que también lo fue el Festival en líneas generales. El año que viene más.

stats