Sinfonía de vida en el Puerta del Mar
La directora gerente del centro gaditano y varios doctores del equipo de más de 70 personas que llevó a cabo los seis trasplantes renales relatan los detalles de una operación que ha salvado cuatro vidas
El trabajo de los dioses es duro. No entiende de horarios y exige dedicación exclusiva. Salvar vidas es gratificante pero agota. Es un oficio de verdad, de héroes anónimos que sólo en algunas ocasiones salen a la luz pública para que podamos honrarlos y reconocerlos, codearnos con ellos y sentirnos más importantes. Es el caso que nos ocupa. Ayer, algunos de los responsables del numeroso equipo médico que participó en las tres donaciones multiorgánicas y los seis trasplantes renales realizados en el Puerta del Mar ofrecieron una rueda de prensa. Dolores Alguacil, directora gerente del hospital, y que reconoció sentirse "abrumada, pequeñísima entre estos gigantes", se sentó con Lourdes Benítez, enfermera coordinadora intrahospitalaria de trasplantes; Manuel Romero Tenorio, urólogo; José Manuel Jiménez Moragas, coordinador sectorial de trasplantes de Cádiz; José Luis Álvarez-Ossorio, director de la Unidad de Gestión Clínica de Urología y Manuel Rivero Sánchez, jefe del servicio de nefrología, para explicar este hito sanitario en la región que ha salvado la vida de cuatro personas y mejorado la de otras doce. En concreto, en el Puerta del Mar se realizaron seis trasplantes renales y dos de córnea en poco más de 24 horas. Además de las intervenciones realizadas en Cádiz, tras el fallecimiento de tres personas de mediana edad con problemas cerebrales, se realizó un trasplante de corazón en Valladolid; en Córdoba, uno de corazón y otro de hígado; en Sevilla, dos de córneas y uno de hígado y en el Campo de Gibraltar se recibieron dos córneas.
Fueron dos días de actividad frenética en el Puerta del Mar y en los otros centros implicados. Para que se hagan una idea, en los trasplantes de corazón, un equipo del hospital receptor se desplaza, da el visto bueno al órgano tras estudiarlo e inmediatamente en su centro de origen arranca la operación del paciente, mientras que el corazón viaja en avión conservado en hielo y otras sustancias. Nada puede fallar. Es una labor de precisión cronométrica porque el tiempo que un órgano tarda en empezar a pudrirse varía entre las 36 horas de un riñón, los seis días de una córnea o las apenas seis horas de corazón, hígado o pulmones.
Los fallecimientos que desencadenaron esta sucesión de trasplantes se produjeron con apenas unas horas de diferencia y las familias decidieron donar los órganos. El equipo médico quiso ayer sobre todo agradecer a estas tres familias su gesto. "Se trata de tres familias excepcionales, para abrazarlas, vamos", dijo el doctor Romero Tenorio, quien apuntó que "las donaciones deberían ser una norma, porque todos podemos necesitar un día un órgano".
Al preguntarles qué unidades del Puerta del Mar participaron en el dispositivo, comentaron que era casi más fácil hablar de las que no lo hicieron porque en intervenciones de este tipo se involucran decenas de profesionales, casi un centenar en este caso. El doctor Álvarez Ossorio explicó el gran esfuerzo realizado y dijo que "en estos casos el cansancio se nota cuando se acaba, porque tenemos un tiempo límite para realizar las intervenciones y si nos pasamos de ahí el rendimiento del órgano baja de forma considerable".
El doctor Rivero explicó que "nunca" han pasado ese límite. "Siempre llegamos, es una responsabilidad enorme la que tenemos y dejar que algo tan valioso se dañe no es posible. El cansancio viene después". En este caso, dos equipos completos de urología estuvieron trabajando mañana, tarde y noche para llevar a cabo los seis trasplantes renales.
Por su parte, Jiménez Moragas expresó su convencimiento "adquirido hace mucho tiempo" de que trabaja "con gente excepcional, excepcionales todos, profesionales que no miran las horas de trabajo".
La directora gerente del Puerta del Mar reunió a buena parte del equipo que tomó parte en los trasplantes en la sala de juntas del centro y reconoció que le costó acabar su discurso de felicitación porque "ellos lo ven con mucha naturalidad, pero es muy emotivo ver a más de 70 personas volcadas en salvar vidas. Es un hecho que forma parte de nuestra obligación, pero para mí ha sido como asistir a una sinfonía de vida". En su intervención también destacó la generosidad de las familias donantes.
El año pasado el Puerta del Mar realizó 45 trasplantes renales, y en los cinco meses que se lleva de 2011 ya van 35, dos de ellos entre vivos. El doctor Álvarez-Ossorio informó que en estos momentos hay 11 donantes vivos estudiados pendientes de trasplantes y que posiblemente en el próximo mes de junio se realicen cuatro de ellos.
Las personas trasplantadas no tienen que someterse a la tortura de la diálisis, con tratamientos de varias horas en día alternos. Normalmente, uno de estos órganos trasplantados puede tener un funcionamiento correcto de aproximadamente 12 años cuando se trata de un órgano que ya ha sufrido el desgaste de una muerte cerebral, o alargarse hasta 15 ó 20 cuando viene de un donante vivo.
Jiménez Moragas explicó igualmente que tanto los posibles receptores como los médicos que se encargan de realizarlos están permanentemente localizados porque "a las tres de la mañana puede aparecer un donante y hay que estar preparados en cuestión de horas".
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