Ciudadanos de Cádiz

"Siempre fuimos flexibles con quienes de verdad no podían pagar los recibos"

  • Juan Sales Márquez. Hace dos años se jubiló quien fue mucho tiempo gerente de Eléctrica de Cádiz, además de un gaditano implicado en algunas de las principales manifestaciones de la ciudad

INEVITABLEMENTE, la vida de Juan Sales está vinculada, en su mayor parte, a la empresa Eléctrica de Cádiz, a la que llegó (cuando aún pertenecía a SMAE) en 1986 procedente de la Caja de Ahorros, cuando sacaron la plaza de director de recursos humanos. Quedó el primero en la convocatoria. Dos o tres gerentes después, en 1992, el teniente de alcalde Pedro Arroyo le propuso la gerencia de los SMAE.

-Vaya cargo importante, de los VIP en esta ciudad.

-Hombre, no es para tanto. Al principio dije que no y luego me convencieron. En el 93 se propuso cambiar la gestión y separar agua y electricidad. La separación se hizo en mayo del 95. Se creó Aguas de Cádiz, 100% municipal; y Eléctrica de Cádiz, con un 55% del Ayuntamiento, Sevillana entonces, ahora Endesa, y Unicaja. El personal se separó también. Y los jefes. Me quedé de gerente de Eléctrica y se nombró a uno de Aguas. Así hasta mi jubilación en octubre de 2012.

-Teniendo mayoría política en el consejo de administración, ¿sintió usted alguna vez como gerente de Eléctrica de Cádiz la presión o algún tipo de intervencionismo?

-No. Nunca. El Ayuntamiento siempre ha llevado sus propuestas, sus intereses políticos al consejo, haciendo partícipes a los demás miembros privados de Endesa y Unicaja. Siempre bajo consenso. Ingerencia en mi gestión no hubo jamás.

-¿Influyó mucho la liberalización del mercado en Eléctrica de Cádiz?

-En esta empresa y en todas las de España. Fue un cambio radical. Empezó perdiendo abonados porque Eléctrica no genera, la compra y la revende, por lo cual tiene un coste que no tienen las empresas que la generan, que pueden ofrecer un precio más barato. La diferencia de precio se nota mucho en los grandes consumidores. Y los perdimos casi todos. A una empresa que mueve millones de kilowatios hay que ofrecerle un caramelo muy goloso para que se vaya contigo. Y si no generas energía, es imposible. Pero se conservaron los clientes domésticos y las pequeñas y medianas empresas.

-Se supone que tener la empresa en Cádiz, donde reclamar, fideliza de alguna forma a la clientela.

-Es así. Hay una oficina donde acudir si hay un problema. Y se le arregla. Una empresa a nivel nacional no tiene aquí oficinas y el problema hay que resolverlo por teléfono. Marcas un 900 y a ver cuándo te atienden. Aquí se da un mejor servicio y más directo.

-La crisis ha aumentado los cortes de luz. ¿Cómo se gestionaba este problema en sus tiempos?

-Más o menos igual. Otra cosa es que se pudiera ser más o menos condescendiente. En mis últimos años ya se notaba la crisis. Antes había épocas en las que los cortes casi ni se realizaban. Pero la gente se acostumbraba a no pagar y dejarse de ir. Y había mucha gente enganchada a la luz por la cara, sin tener problemas económicos en casa. Hubo que hacer un arduo trabajo para corregir esto. Hoy día hay un control más riguroso. Hay mucha gente necesitada. Y también muchos caras que se aprovechan y abusan. Pero siempre fuimos flexibles con quienes no podían pagar de verdad. Y supongo que lo seguirán haciendo.

-El Ayuntamiento paga y bonifica muchos recibos.

-Ahora más que antes, pero el Ayuntamiento siempre lo hizo. Se ayudaba a los necesitados en tiempos de Carlos Díaz. Y se bonificaba.

-¿Nunca le tentaron para entrar en política?

-Ah, sí. Una vez. En la transición. Un amigo militante de un partido me pidió que fuera en las listas. Era para rellenar. Y le dije que no, que de política no quería saber nada. Como me ocurre en la actualidad. Nunca fui militante en ninguna parte.

-¿Cómo ve la ciudad y su futuro?

-El presente es malo y el futuro, no mucho mejor. No tenemos nada, ni industrias, ni suelo para montar grandes empresas. El muelle pesquero se perdió. Al muelle comercial lo salvan los cruceros. Y muchos proyectos paralizados, como la Ciudad de la Justicia, que hubieran dado algo de vida a Cádiz. Confiemos en remontar esta crisis como dice el Gobierno central. Más porque está obligado a decirlo que por convicción, creo yo. Cádiz es una ciudad condenada a vivir del ocio, la cultura y el turismo. Espero que las administraciones hagan causa común para que esto mejore.

-Su familia estuvo siempre muy vinculada a la ciudad.

-Siempre nos movió todo lo que beneficie a Cádiz.

-¿Cuántas insignias y placas de asociaciones y peñas tiene usted? Lo digo por las ayudas para la celebración de actos en la ciudad.

-Muchísimas. No sabría decirte el número.

-Y usted no sabía negarse.

-Eléctrica de Cádiz, siempre con el conocimiento del presidente, colaboraba mucho con las fiestas, con la cultura... Y sigue colaborando.

-Le echarán de menos, se supone.

-Pues no lo sé. Siempre he dicho que cuando estás en un sitio así se olvidan de uno en cuanto se jubila, en cuanto ya no está. Y no es un reproche, es ley de vida. Sabía que esto es así. Uno ya es un jubilado normal y corriente. Ya no es como antes. Era complicado compatibilizar el trabajo con tantos actos, tantos compromisos.

-Ahora es usted el que pide. Para los Reyes Magos, digo.

-Es verdad. De una manera más tranquila que al principio. Cuando llegué a la Asociación fui presidente ese año y con pocas personas más íbamos por todas partes pidiendo. Ahora la tarea está más repartida. Lo hago con gusto. El fin justifica los medios.

-Un año más se va a conseguir, ¿no?

-Sin duda. Los juguetes estarán. Compraremos los más de 4.000 juguetes para 1.300 niños de Cádiz.

-¿Cómo entró en la Asociación?

-Empecé a colaborar porque venían a buscarme Pepe Ruiz, el de La Gloria, y Gianni Campo, de Los Italianos. No me involucré hasta que me propusieron para rey en 2004. Entonces la junta directiva la formaban los nuevos reyes. Luego se cambió para hacer una junta estable, de tres años de mandato.

-Reyes Magos recibe críticas, acusada de ser un coto cerrado y elitista.

-Sí, las hemos oído. De elitista nada. Hay gente de todos colores y todas las profesiones. Y no se cierra la puerta a nadie. Es más, los reyes son propuestos por cualquier ciudadano que quiera, aunque no sea socio. Y políticamente, nadie se ha señalado. Ahí cabe todo el mundo. A nadie se le pregunta por su ideología.

-¿Cómo es la relación de Reyes Magos con el Ayuntamiento?

-Muy buena.

-Pero el colectivo tenía que pagar el alquiler del Palacio de Congresos para celebrar la proclamación de los reyes oficiales de la ciudad. Siendo una entidad benéfica celebrando un acto oficial no se entendía este cobro, ¿no?

-Es cierto, pero hay que entender también las razones del gerente del Palacio. Es una sociedad que debe dar unos beneficios y está sujeta a un consejo de administración. Otra cosa es que el Ayuntamiento subvencione el pago. Nunca hubo problemas, el Ayuntamiento mantiene la subvención anual que nos da, pero decidimos cambiar la proclamación y hacerla en el Baluarte de los Mártires. Nos sale más barato y eso es lo que tenemos que buscar siendo una entidad benéfica.

-Fue usted presidente del jurado del Concurso de Agrupaciones en 2007 y 2009. ¿Cómo fue la experiencia?

-Magníficas las dos. La primera más enriquecedora por la novedad. Los vocales en los que confié no me fallaron. Todo salió redondo. Otra cosa es que los veredictos gustaran o no. Pero todo fue como la seda. Nos vemos con frecuencia. Mantenemos la amistad.

-¿Muchos problemas con el reglamento?

-Habría que revisarlo de arriba a abajo. Se está parcheando año tras año. En mis años de presidente tenía muchas lagunas, sobre todo por problemas de redacción. Hay artículos que si estuvieran bien redactados, no inducirían a error.

-¿Repetiría ahora que tiene más tiempo libre?

-Creo que no. Y mira que entonces me acostaba a las cuatro de la mañana y me levantaba a las siete para trabajar. Pero lo hacía con gusto, nadie me obligó. Ahora me veo ya mayor para esa paliza. Hay que dar paso a los jóvenes, que saben mucho de Carnaval. No es bueno repetir.

-Pues para 2015 no podrán ser vocales quienes lo hayan sido en los últimos cuatro años.

-Lo veo bien. Dar paso a otras personas, que después dicen que uno está en todas partes.

-Navidad, Carnaval... No me diga que también es cofrade.

-No, pero me gusta mucho la Semana Santa. Esa manifestación cultural de la ciudad me encanta, más como arte que como religión. El exorno de los pasos, un palio andando... me encanta. Pero sobre todo, las buenas tallas de los Cristos.

-Las cofradías también le pedirían dinero.

-Alguna que otra. Y los SMAES siempre ayudaron mucho a Luz y Aguas.

-Donde no le ubico es en el Carranza.

-Me podrías haber ubicado, pero me cansé y me aburrí cuando entraron las sociedades anónimas deportivas. Una compra y venta constante. Se perdió el romanticismo. Me intereso por el Cádiz, escucho los partidos, pero no voy. Bueno, para no mentir, por mediación de Isidoro Cárdeno que me convenció, estuve dos años de socio en Segunda B después de un montón de años sin aparecer. Cuando yo vi ese sufrimiento me fui. Viene cualquiera y compra el Cádiz. Ha perdido todo el carácter nuestro que eso tenía.

-Pero no hay nadie de Cádiz con dinero que dé el paso.

-Cierto. No hay nadie. Me parece muy bien que vengan de fuera, pero yo no participo en esto. No me gusta el sistema. Estoy hasta harto del buen fútbol. No me perdía un partido del Bilbao, que es mi segundo equipo. En la peña bilbaína de la calle Villalobos, que era del padre de un compañero de la Mirandilla, hacíamos la tarea por la tarde.

-¿Y cómo es ahora la vida del jubilado Juan Sales?

-Me sigo levantando a las siete, como cuando trabajaba. Entre una cosa y otra ocupo toda la mañana. Salgo mucho a la calle. No me gusta quedarme en casa mucho tiempo, me aburro. Sobre las dos me veo con los amigos para tomarme una cerveza. Allí hablamos de nada y de todo. Por las tardes me dedico a leer y escuchar música.

-¿Qué está leyendo?

-Estoy releyendo un libro de Stephen Hawking sobre el firmamento y su organización. Me interesan esos temas. Pero sobre todo leo libros de historia o novelas históricas. Tengo también entre manos 'La cinta roja', de Carmen Posadas. Está muy bien.

-No tiene usted pinta de haber sido batería de un conjunto musical.

-Usted lo ha dicho bien: lo fui. A finales de los 60 creamos 'Los violentos', y por poco nos echan de Cádiz. Año y medio duró. Lo montamos con los amigos de la pandilla de salir los domingos. Eramos cinco, yo tocaba la batería. Era un grupo con influencia de los Beatles, de Los Brincos...

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