Hostelería

Reinvención en tiempos de pandemia

  • El Tinte Superbar mueve ficha ante los nuevos horarios y se convierte los fines de semana en El Tinte Superbrunch, con una oferta gastronómica para “desayunar tarde o almorzar temprano”

Uno de los rincones más destacados de El Tinte Superbar.

Uno de los rincones más destacados de El Tinte Superbar. / Julio González

La actual situación no es fácil para nadie, pocos sectores económicos se salvan de las archiconocidas dificultades. Pero las últimas medidas restrictivas tomadas por la Junta de Andalucía para tratar de frenar el avance de la pandemia, y las nuevas que se puedan tomar dentro de una semana, han estallado de lleno en la línea de flotación del comercio y la hostelería, con una reducción del horario de apertura y unas condiciones de aforo que a muchos, ejemplos hay por desgracia, les ha hecho arrojar la toalla de su negocio de manera temporal o, incluso, definitivamente.

Pero ya se sabe que hay tantas formas de enfrentarse a las dificultades como tipo de personas existen en nuestra sociedad, o como modelos de negocio. Cada comercio, cada bar, cada restaurante es único en sus ventajas y desventajas, y por tanto único en afrontar el momento adaptándose sin más a lo dispuesto por la normativa o adaptarse tratando de dar una vuelta de tuerca a su negocio, algún giro que vista de novedad el deshilachado traje que ha puesto de moda el dichoso covid.

Fachada de El Tinte Superbar. Fachada de El Tinte Superbar.

Fachada de El Tinte Superbar. / Julio González

Puede haber muchos ejemplos, pero uno de ellos está en Cádiz, en El Tinte Superbar, un dinámico negocio de restauración, porque dinámico son sus responsables, que a medida que han ido cambiando las condiciones del negocio ha ido adaptando su oferta, la culinaria y la musical, hasta que le han permitido las circunstancias. Y ahora, una vez que el reloj se detiene cada día para la hostelería a las seis de la tarde, como para el resto de comercios sin el rango de esencial, ha hecho un guiño a su nombre primitivo, cambiado por el de El Tinte Superbrunch, para ofrecer a su clientes durante los fines de semana la posibilidad de disfrutar de esa manera tan europea de comer en lo que sería, en palabras de su responsable José Otero, como “un desayuno tardío o un almuerzo temprano”.

Una camarera desinfecta una de las mesas de la terraza, en la plaza de Mina. Una camarera desinfecta una de las mesas de la terraza, en la plaza de Mina.

Una camarera desinfecta una de las mesas de la terraza, en la plaza de Mina. / Julio González

Junto a su socio Rafael Butrón, el jefe de cocina Daniel Ogalla y la jefa de sala Mónica García, además del resto del equipo al que alaba y poner por las nubes, José Otero destaca, en primer lugar, su “respeto a todos los compañeros de la hostelería gaditana, porque me consta de su esfuerzo. Nosotros somos una empresa con mucho espíritu que, frente a la adversidad, lo que estamos haciendo es unirnos y tener ideas y trabajar”.

Abierto con esta nueva dirección desde hace poco más de un año en el emblemático callejón que une las plazas de San Francisco y Mina, el negocio siempre ha intentado caracterizarse por el cuidado de su oferta gastronómica a partir de los productos de la tierra, con su vueltecita de tuerca innovadora y de fusión, y por su vocación de bar con música en directo, una actividad en la juega con ventaja gracias a sus 300 metros cuadrados en un local privilegiado para ello.

Con las distintas etapas que ha ido marcando a la hostelería la pandemia, tanto en horarios como en limitación de aforos, El Tinte se ha ido adaptando con un menú de mercado entre semana, con el flamenco en la noche de los jueves hasta que fue posible, después con el cante jondo trasladado al domingo a las cinco... hasta que ha llegado el cierre a las seis de la tarde obligando, de nuevo, a reinventarse con esta modalidad de comida, el brunch, que le da nueva marca a un negocio que ahora abre de 12.00 a 18.00 horas.

Así, el cliente tiene a su disposición los sábados y domingos dos modalidades de brunch, uno de luxe, a 13,90 euros, con tres zumos a elegir, café o infusión, tosta a elegir entre tres tipos, otra elección entre revueltos o tortilla y un postre: tarta o macedonia. Y luego destaca Otero el “brunch de Cadi, cadi”, que vale 9,90 y que incluye cerveza, papas aliñás de Cádiz, dos montaditos (lomo en manteca y dobladillo) y un tocino de cielo.

Aspecto del interior del local ubicado en el Callejón del Tinte. Aspecto del interior del local ubicado en el Callejón del Tinte.

Aspecto del interior del local ubicado en el Callejón del Tinte. / Julio González

“Creemos que vamos a acertar, que la gente lo va aceptar bien con estos nuevos horarios y las nuevas medidas, y que vamos a causar sensación. Es perfecto para comer muy bien, de forma distendida y con buena música de fondo, aunque ahora no pueda ser en directo”.

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