Proyecto Hombre en Cádiz "Para cambiar tienes que querer y si quieres, puedes"

  • Proyecto Hombre tiene desde hace dos años un Centro de Día en la capital gaditana

  • Su responsable destaca la importancia de tratar las adicciones lo antes posible

Maribel Vargas atendiendo a usuarios en el Centro de Día de Proyecto Hombre en Cádiz. Maribel Vargas atendiendo a usuarios en el Centro de Día de Proyecto Hombre en Cádiz.

Maribel Vargas atendiendo a usuarios en el Centro de Día de Proyecto Hombre en Cádiz. / Lourdes de Vicente

Las adicciones pueden superarse. Una persona que tiene dependencia de cualquier sustancia o de las nuevas tecnologías puede acabar con este problema. No es fácil, pero se puede.

Antonio lo sabe muy bien. Él tiene 38 años y desde muy joven era adicto a varias sustancias. Cuenta que llegó un momento "que no podía seguir así porque no estaba contento conmigo mismo y eso repercutía en mi entorno y en todo. Mi estado de ánimo no era positivo y cada vez me hundía más". Entonces, él mismo decidió acudir al Centro de Día que Proyecto Hombre tiene en Cádiz y asegura que le ha cambiado la vida.

Reconoce que le costó dar el paso "por cuestiones laborales y por los prejuicios de la sociedad y de la propia familia". Afirma que "uno se da cuenta interiormente de que necesita ayuda pero hasta que decide a pedirla, ese camino es difícil, porque piensas que si los demás se enteran van a dejar de hablarte y cuesta dar el paso". Por eso, se siente muy orgulloso de haberse decidido a solicitar ayuda "y haber cambiado mi vida como ha cambiado, y recuperar mi personalidad".

Antonio lleva siete meses en Proyecto Hombre y, aunque todavía le queda mucho recorrido, asegura que está "muy contento con el resultado, porque he aprendido a disfrutar la vida en plenitud, a valorar cada momento y las cosas sencillas de cada día. Ahora encuentro la felicidad donde antes no la veía. Y me ilusiona saber que todavía puedo mejorar más".

Insiste en afirmar que en el tiempo que lleva acudiendo a Proyecto Hombre, "mi vida ha cambiado en todos los sentidos, sobre todo al relacionarme con mi propia familia. He aprendido a creer más en mí, a valorarme, a saber afrontar los miedos y a abordar cualquier tipo de fracaso".

Destaca que se ha dado cuenta de la importancia de atajar el problema de las adicciones desde el principio, "para que no llegue a ser tan grave ni tan prolongado en el tiempo porque si no, se enquista y el conflicto familiar y social es mayor. Es como una bola de nieve que va creciendo". Por eso ve fundamental la prevención: "Yo pondría una asignatura de nota en los colegios sobre el tema de la prevención para que no se llegue a grandes problemas de adicciones". "Se evitarían muchos problemas y lágrimas", añade su madre.

Antonio aconseja a cualquier persona que tenga un problema de adicción "que acuda cuanto antes a pedir ayuda, que no lo retrase por miedo al qué dirán o por vergüenza, porque es un problema que tiene solución y por tener ese problema no hay que sentirse inferior. Para cambiar tienes que querer y si quieres, puedes", sentencia.

Él valora mucho la labor de los terapeutas y voluntarios de Proyecto Hombre, "porque es muy duro el trabajo que hacen y hay que valorarlo. Veo que no hay dinero que pague la labor que realizan".

Ana María, la madre de Antonio, está "muy orgullosa" de su hijo, y lo dice "a boca llena". Reconoce que "nunca creía que saliera de él pedir ayuda", por eso está satisfecha "de que tomara la decisión y de cómo está llevando el proceso". Un proceso en el que también participa su familia y "aprendemos uno del otro. Él me está enseñando, por ejemplo, que no tengo que protegerlo tanto. Ahora tengo conversaciones con él que antes no tenía y lo veo feliz y contento. A mí también me ha cambiado la vida porque es una incertidumbre muy grande cuando tu hijo tiene una adicción, la que sea. Y ahora lo veo feliz con él mismo y con su familia; no lo veo encadenado porque cualquier adicción te encadena y te quita la libertad, porque antes no era él y yo quería que fuera libre".

Maribel Vargas es la responsable y terapeuta del Centro de Día de Proyecto Hombre en Cádiz, situado en el Edificio Hermanas Mirabal, en la plaza Real Hospital de la Segunda Aguada. Ella recomienda que "si una familia o una persona tiene una situación de consumo, que no se quede en el miedo al qué dirán, en la vergüenza o en la impotencia, que a veces paraliza, sino que pida ayuda porque hay respuesta y recursos para solucionar esta situación". Así, insiste en "que den el salto y llamen porque el problema va a más". El teléfono del Centro de Día de Proyecto Hombre es 956 25 01 53. También se puede contactar a través del correo electrónico proyectohombrecadiz@hotmail.com.

Esta terapeuta quiere dejar claro que una situación de adicción puede ocurrir "a cualquier persona de cualquier estatus social. Todavía la gente relaciona las adicciones con la marginalidad, pero el perfil ha cambiado, es un problema que está muy generalizado", concluye.

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