Un positivo obliga a suspender las visitas en la resdencia de mayores Micaela Aramburu de Cádiz

Pandemia en Cádiz

El contagio afecta a una de las empleadas de este equipamiento de la empresa DomusVi

Los mayores llevan sin poder salir a la calle desde que se inició el estado de alarma

Fachada de la residencia de mayores Micaela Aramburu.
Fachada de la residencia de mayores Micaela Aramburu. / DC
M.M.A.

04 de septiembre 2020 - 07:00

El positivo por Covid-19 de una trabajadora ha provocado la suspensión de las visitas de familiares en la residencia de mayores Micaela Aramburu, equipamiento que gestiona la empresa DomusVi. La empleada ha quedado aislada en su domicilio pero la dirección de esta residencia ha decretado la medida de las visitas tras detectarse el primer positivo en el centro desde que se inició el estado de alarma.

Se da la circunstancia de que en esta residencia es donde se han producido más restricciones a la hora de aplicar medidas para evitar que los mayores pudieran contagiarse. En este sentido, los residentes no han podido salir del centro desde que se iniciara el confinamiento, algo que ha provocado las quejas de los familiares de algunos de ellos, ya que entendían que en otros lugares sí se habían flexibilizado un poco las condiciones y que a los mayores les estaba pasando factura tanto mental como físicamente la situación que están viviendo.

Por ejemplo, en otra residencia como es la de Fragela, durante el período vacacional los mayores han podido irse con sus familiares con el requisito de que a su vuelta tenían que acreditar la prueba negativa de PCR hecha antes de volver. Asimismo, a primerísima hora de la mañana los propios empleados de la residencia acompañan durante media hora a los mayores a la plaza del Falla en una hora en la que apenas hay gente en la calle.

La propia dirección de la residencia radicada en la barriada de Loreto se ha ido poniendo esta semana en contacto con los familiares para explicarles el positivo que se ha producido y el protocolo que se tiene que llevar a cabo a partir de ahora, que implica la suspensión de estas visitas que eran de tres cuartos de hora a la semana. En las mismas los familiares tenían que ponerse unos trajes de protección para evitar el riesgo de contagios, guardando las distancias con los familiares y sin que se les pudiera entregar obsequio alguno, ni aunque fuera desinfectado previamente.

Estos familiares creen que durante el tiempo que ha habido un poco de mejora en la situación, se podría haber flexibilizado con un buen protocolo la situación de los mayores que ahora se ven abocados de nuevo a no tener visitas durante un tiempo que no tiene fecha final.

La residencia, por su parte, puso en marcha también una iniciativa de envío de cartas a los mayores para que pudieran recibir de forma simbólica el abrazo de sus familiares.

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