Crónica de San Juan de Dios Política local sin (e)moción

  • El PSOE responde a PP y al propio alcalde desmarcándose de cualquier posibilidad de moción de censura

  • "No le va a hacer falta a este gobierno, llegará en las urnas en 2023", afirma Mara Rodríguez

Mara Rodríguez y José María González Kichi, en una reunión a principios del actual mandato Mara Rodríguez y José María González Kichi, en una reunión a principios del actual mandato

Mara Rodríguez y José María González Kichi, en una reunión a principios del actual mandato

Ni moción ni emoción. Así pasan los días en San Juan de Dios a la vuelta de una pandemia y en la antesala de unas vacaciones que algunos dicen que son permanentes en determinados concejales. El pleno de Presupuestos, en otros tiempos de tanta relevancia, se celebró el viernes sin la más mínima tensión, sin la intensidad propia de una ciudad que se lo juega todo, al menos en el papel de unos números que soportan todo. En los presupuestos de 2020 no ha habido negociaciones previas, no ha habido acuerdos para ajustar las partidas -más allá del que haya podido existir entre las distintas concejalías del gobierno local para el reparto de las inversiones- y apenas hubo debate.

El gobierno de José María González ha reafirmado con el presupuesto de 2020 lo que ya vaticinaba el resultado electoral de mayo del pasado año, que este mandato municipal sería muy cómodo para Kichi & Compañía, al borde de la mayoría absoluta. Y por si fuera a tener algo de dificultad, el camino terminó de allanarse, primero con la renuncia de Fran González, y luego con la división de Ciudadanos y el trasvase de Domingo Villero como concejal no adscrito, como ese concejal número 14 que necesitaba el equipo de gobierno para obtener la mayoría.

El alcalde saca pecho con algo tan contradictorio en la política como negarse a dialogar con otros partidos. Lo hace constantemente con el PP y también con Ciudadanos; y en este caso se añadió el PSOE por una especie de desvelo de secreto de su portavoz al anunciar que había dialogado con Kichi de los presupuestos. Y el alcalde evidenció también durante el pleno del viernes que no tenía intención alguna de debatir sobre los presupuestos, posiblemente sabedor de que tenía ya asegurada su aprobación. Esto último fue del todo evidente cuando intentó continuar con el pleno una vez que se cortó la intervención de la portavoz de Ciudadanos, Lucrecia Valverde. “Es como si un concejal se va al baño en mitad de un debate”, le dijo a la secretaría, impaciente por proceder a la votación y ponerse a otra cosa.

La moción de censura

El escenario, por tanto, es mucho más llano para un equipo de gobierno que se sabe cómodo y que gestiona y trabaja con comodidad; sin pensar en terceros, sin buscar acuerdos o diálogos (lo cual, también es cierto, nunca ha sido su fuerte). Y si pudiera haber algo que motivara cierta intranquilidad, algo que despertara la tensión de González y los suyos, eso ha quedado del todo disipado. En el pleno ordinario de junio, el portavoz del PP hizo una especie de ofrecimiento al PSOE para que se lanzara a una moción de censura. Moción que durante el cuatrienio 2015-2019 se habló entre los grupos de la oposición en diversas ocasiones, aunque nunca prosperó.

En el pleno del viernes el alcalde ya hizo referencia a esa posible moción de censura. Y desde el PSOE atajan esta cuestión de manera inmediata: “No va a hacer falta una moción de censura para este gobierno”, afirma la portavoz socialista, Mara Rodríguez, que con esta rotunda afirmación pide al alcalde que deje a un lado “el envite de la moción de censura” porque no se va a producir. “La moción de censura va a llegar en las urnas en 2023”, vaticina Rodríguez, que pese a que se acaba de cumplir un año del actual gobierno ya habla de “desgaste” del alcalde y su equipo. “Él está anclado en la desidia y en un conformismo que tendrá resultados cuando tenga que tenerlos”, dice la portavoz socialista, que se ha desmarcado de esa posible moción que tantas veces ha revoloteado sobre un José María González que hoy otea tranquilo en San Juan de Dios, presupuestos en mano, con absoluta tranquilidad. Ni moción ni emoción.

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