Urbanismo | El estado de los monumentos de Cádiz

Patrimonio en peligro

  • La fachada de la Torre Tavira se encuentra cada vez en un peor estado de conservación

  • Se han producido desprendimientos y filtraciones de agua en la zona del futuro Museo del Carnaval

Bóvedas de la Muralla Bóvedas de la Muralla

Bóvedas de la Muralla / Jesús Marín

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La Torre Tavira, uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad referente del comercio con América, ofrece ya un estado de conservación muy deficiente en buena parte de sus fachadas hasta el punto que se han instalado redes de seguridad que no han impedido la caída de cascotes, especialmente tras los temporales de principios de año. El edificio, del siglo XVIII, está catalogado como Bien de Interés Cultural desde 2005, pero hasta el momento la Administración regional no ha requerido al Ayuntamiento, propietario del inmueble, para que ejecute obras de mantenimiento.

Las redes de seguridad ocupan la parte alta de la fachada del edificio, que se extiende también por el vecino Palacio de Recaño, que da a la calle Sacramento, donde se acumula el mayor deterioro, especialmente en la zona de piedra ostionera, cada vez más erosionada. Las redes también protegen las plantas superiores del edificio por las calles Marqués del Real Tesoro y Javier de Burgos.

En 2020 hay que convocar un nuevo contrato para la gestión de esta torre

Hay también trozos de algunas cornisas que han caído a la calle, especialmente perceptibles en ventanas y en la parte superior de la torre, aunque aquí no hay protección alguna.

Los desperfectos afectan tanto a la antigua torre vigía de la ciudad, donde desde 1994 funciona la Cámara Oscura, como en el Palacio de Recaño, que se encuentra sin uso desde la salida del edificio del Conservatorio de Música y pendiente de su adaptación como futuro Museo del Carnaval.

La Cámara Oscura es uno de los equipamientos culturales y turísticos más visitado cada año en la ciudad, con más de 100.000 personas, por lo que además de la mala imagen que producen las redes protectoras, incrementa las posibilidades de un accidente si se producen desprendimientos de mayor calado.

Junto a ello, también se han detectado inundaciones en la azotea del antiguo palacio, sobre todo por la suciedad que acumulan los desagües.

El edificio de Recaño, de cuya manzana forma parte la Torre Tavira, está pendiente de su conversión en el futuro Museo del Carnaval de Cádiz. El Ayuntamiento, promotor de esta obra, está trabajando ya en las obras de adaptación del edificio cuyo interior se encuentra en mejor estado de conservación.

Más allá de la definición arquitectónica del proyecto, queda por concretar la financiación del mismo, sobre todo porque el Ayuntamiento no tiene capacidad para afrontar con sus medios toda la obra. Se espera con ello la ayuda de la Junta y el Estado para sacar adelante esta operación que, así, supondría la rehabilitación integral del Palacio de Recaño y la Torre Tavira. El Ayuntamiento quiere abrir estas instalaciones en 2021 y no tardar en el inicio de los trabajos.

En todo caso, desde la empresa que gestiona la Cámara Oscura ya se han reiterado las peticiones a la propiedad del edificio para que se arreglen los numerosos desperfectos de sus fachadas, ya que el interior se encuentra en buen estado de revista por parte del arrendatario.

La concesión a la empresa propiedad de Belén González Dorao concluye en 2020, cuando habrá que sacar a concurso de nuevo la gestión de la Torre Tavira. La empresaria ya ha trasladado al Ayuntamiento la necesidad de introducir una serie de mejoras en las dependencias, entre las que destaca la instalación de un ascensor que salve las escaleras que hay que subir hasta llegar ala zona donde se ubica la cámara oscura, inaccesible para personas mayores o con problemas de movilidad.

"Ninguna administración se muestra contraria al ascensor, pero llevo pidiéndolo desde hace 13 años", se lamenta González Dorao. Junto a ello, las mejoras que se piden para el que es uno de los referentes turísticos de la ciudad (y uno de los pocos que permanece abierto casi todos los días del año) van encaminadas a ampliar el número de aseos con la apertura de uno adaptado a personas con discapacidad, además de un almacén, hoy inexistente, y un vestuario para el personal que trabaja en la Torre Tavira.

Estas mejoras apenas ocuparían 40 metros cuadrados de la superficie del vecino Palacio de Recaño "y además tendrían un coste cero para el Ayuntamiento".

En todo caso, además de esperar al nuevo contrato, la Torre Tavira espera también la concreción del proyecto del Museo del Carnaval, "un equipamiento que es muy compatible con los usos de la Cámara Oscura", indica González Dorao, que advierte: "Las casas vacías van muriendo poco a poco".

Eso es lo que le pasa a otros elementos de nuestro patrimonio histórico que se encuentran cerrados en algunos casos, desde hace años, con lo que ello supone de cara a su mantenimiento.

Un claro ejemplo de edificio cerrado y en riesgo es la iglesia de la Divina Pastora. Se reabrió en 2012, tras años en obras, y se volvió a cerrar dos años más tarde al detectarse problemas en la instalación eléctrica. En esta situación lleva cerca de cinco años sin que desde el Obispado, propietario del inmueble, se prevea una rápida actuación, aunque colectivos ciudadanos han organizado actividades para conseguir dinero para estos trabajos.

Otro caso es el de las bóvedas de San Roque, en el frente de la Puerta de Tierra. Toda esta fortificación está necesitada, en mayor o menor medida, de obras de rehabilitación, pero una parte de estas bóvedas, cerradas desde hace años, se encuentra en un estado que se acerca a la ruina. Dependiente del Ayuntamiento, colectivos privados plantearon hace meses la restauración en fases de las bóvedas para la apertura de un Museo de la Prensa, sin que por el momento se haya recibido respuesta a este proyecto.

En las bóvedas de Santa Elena hay varias naves también cerradas, aunque en este caso se encuentran en mejor estado de conservación tras su uso como laboratorio farmacéutico de la Junta.

En manos del Ayuntamiento se encuentran también fortificaciones como San Carlos, Cortadura o los fosos de Santa Catalina que también necesitan de importantes obras de mantenimiento. En peor situación se encuentra el castillo de San Sebastián, que depende del Ministerio de Medio Ambiente, al igual que las murallas costeras, sobre las que se está actuando aunque a un ritmo extremadamente lento ante la degradación en la que se encuentran algunas zonas.

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